Crítica
Symphony X regresan a la escena con “Iconoclast”, un doble Cd en el que, al parecer, pretenden seguir explorando el sonido que construyeron con trabajos como “The Odyssey” y especialmente “Paradise Lost”.
Este nuevo disco nos muestra una vertiente más oscura, épica y, en muchos aspectos, también más progresiva del grupo comandado por Michael Romeo y Russel Allen. Damos los primeros pasos de la mano del tema que le da título. “Iconoclast” es un coloso de más de diez minutos (una duración bastante característica para el grupo, pero nunca como “entrante”) que nos mete de lleno en una historia musical y lírica que reune elementos sociales y culturales en un ámbito de Sci-Fi que concuerda a la perfección con la tendencia musical que la banda ha adoptado, endureciendo levemente su sonido, para conseguir una cadencia más dura si la comparamos con la melancolía casi permanente que adornaba todos los rincones de “Paradise Lost”.
Esta dureza en el sonido es uno de los puntos más importantes que percibimos en este primer corte, ya que marcará indudablemente el transcurrir del disco. Aparte de los magníficos solos de Romero y las sobrehumanas demostraciones de Russel tras el micrófono, de las ya características estructuras del grupo, “Iconoclast” es la primera piedra de un camino construido a martillazos, como quien dice. Porque si algo llama la atención de este nuevo trabajo de Symphony X es la casi total ausencia de esos momentos más relajados y de esos movimientos cercanos (o meditos de lleno) a la balada que habían caracterizado su discografía anterior. Este nuevo trabajo (magistralmente llevado por su hilo conceptual) es un disco potente y que consigue mantener la esencia del grupo en un marco más actual y directo, sin que ello conlleve relajación alguna en el cuidado de los detalles.
Las atmósferas están excelentemente bien construidas, con una grandísima labor en los arreglos y las sorpresas se encuentran ocultas en cada cambio de dirección, en cada recodo e incluso en cada remanso del desarrollo de sus canciones. Con temas como “The End Of Innocence” o “Dehumanized” se hace evidente porque, a día de hoy, son muy pocos los fans que no son capaces de reconocer el grupo a primera escucha. Su sonido se ha convertido en algo personal y verdaderamente reconocible a lo largo de su carrera y hoy se muestran como una influencia masiva para cientos de bandas. Un honor que se han ganado a pulso, tal y como podemos comprobar en cortes como “Bastards Of The machina”( potente, épica y repleta de virtuosismo) o especialmente “Heretic”, un corte más oscuro y en cierto modo misterioso que se convirtió desde las primeras escuchas en uno de mis favoritos.
Esa es otra de las ventajas de este nuevo lanzamiento: puede disfrutarse desde la primera escucha, pero permite a los fans más exigentes descubrir nuevos aspectos y detalles con cada vuelta que le demos al plástico. “Children Of The Faceless God” y especialmente “When All Is Lost” ponen un broche de fuerza, maestría, misterio y hasta cierta oscuridad al primer CD de este doble album.
Es precisamente “When All Is Lost” el único tema del disco que recupera la parte más melancólica del grupo, rodeándose de la épica que baña este trabajo y sin dejar por completo de lado la potencia arrolladora que el grupo despliega en este lanzamiento. Es con mucho el tema más relajado del plástico, y también uno de los más elaborados. Sus nueve minutos de duración dan para muchas cosas y Symphony X han sabido aprovecharlos al máximo. Sin lugar a dudas se trata de un corte que hará las delicias de todos sus fans.
Con “Electric Messiah” y “Prometheus (I’m Alive)” arranca la segunda parte de este trabajo, recuperando toda la fuerza de los primeros temas y dejando claro porque Symphony X se sientan entre los los grupos privilegiados de nuestros días. Algunos tacharon el último trabajo de la banda de ser algo repetitivo y de poder llegar a ser aburrido: de este nuevo álbum podrán decir muchas cosas, pero ninguno de esos dos adjetivos se ajustaría a la realidad de su contenido: se trata de un disco variado dentro del sonido del grupo, que puede escucharse del tirón varias veces seguidas sin llegar a resultar nunca “cansino” o repetitivo.
La recta final del album está pensada para dejarnos con ganas de más, algo que temas como “Light Uop The Night”( terriblemente adictivo, con un estribillo ideal para el directo), “Lord Of Chaos” (potente, oscura y bastante épica, un corte marca de la casa que, sin embargo, es el más flojo de esta ultima terna) y “Reign Of Madness” (un final épico y elaborado, contándose entre los tres temas más largos del disco, repleto de detalles y con la fuerza que caracteriza a este lanzamiento) consiguen, en mi opinión, bastante bien.
No se puede decir aún que “Iconoclast” se cuente entre los mejores discos de Symphony X (habrá que esperar para ver cómo le tratan los años), pero si se puede decir que es un disco muy digno de su discografía, que mejora algunas cosas en relación a “Paradise Lost” y que ofrece una cara del grupo que algunos fans echaban de menos. Russell Allen se muestra tan fino como siempre y los solos de Romeo llevan las canciones en volandas. Se trata de un gran lanzamiento, imprescindible para los fans más acérrimos y muy recomendable para todos los demás.
Puntuación: 9
Discográfica: Nuclear Blast
Autor: David Rodrigo (Coon)




