TIERRA SANTA – CAMINOS DE FUEGO

Crítica

Casi cuatro años de ausencia discográfica, el tiempo suficiente para que se les empezara a echar de menos. Cualquier fan medio del heavy metal nacional puede estar de acuerdo en varias cosas. La primera de ellas en que los riojanos TIERRA SANTA nunca han sido un grupo ni técnica, ni compositivamente espectaculares, de hecho grandes de las críticas que han recibido siempre han basado sus argumentos en esa falta de complejidad  en el desarrollo de sus composiciones o sus letras, o en el exceso de repetición de esquemas.

Pero por el contrario, y al mismo tiempo, la segunda de las cosas que la mayoría de los heavys españoles afirmarían y en la que creo que todos estaremos de acuerdo, es que TIERRA SANTA ha sido, y será, una banda especialmente querida por una amplia mayoría. Por su sinceridad, por su autenticidad y por el tipo de éxito que lograron a finales de los 90 y primeros de este milenio. Un éxito en el que muchos jóvenes se veían reflejados en cada uno de sus directos, el de una banda trabajadora y constante, dotada de canciones hechas himnos para una generación que funcionaban a las mil maravillas en cualquier lugar donde actuasen, ante 100 o ante 3000 personas…

Precisamente el distanciamiento a una de las características de la banda que muchos más criticaban, su primordial y esencial heavy metal que siempre bebía de su gran devoción por los británicos IRON MAIDEN fue, al mismo tiempo, uno de los hechos que los llevó a ver como comenzaba a apagarse la llama en sus fans y en sus ganas de seguir adelante. Discos como “Apocalipsis” y “Mejor morir en pie” se alejaban de aquella banda de otros álbumes como “Tierra de Leyenda” o “Sangre de Reyes”. De pronto intentaban desarrollar influencias más clásicas, con una mayor presencia del teclado, de ritmos más “purple” incluso… y la cosa no cuajó, a pesar de que a nivel lírico el crecimiento de la banda había sido realmente destacable.

Pues bien, dicho todo esto, aquí nos encontramos, ante uno de los regresos más esperados del heavy metal nacional en este 2010 que ya entra en su recta final. “Caminos de Fuego” es el octavo disco en estudio de los riojanos TIERRA SANTA, la banda comandada por la característica y marcada voz de Ángel, la simpatía hecha guitarra en la persona de Arturo y el frenesí a las cuatro cuerdas, Roberto. El trío ha reclutado a sus filas a la batería de David Carrica y las teclas, muy importantes en este nuevo trabajo, de Juanan San Martín para ofrecernos un álbum que, como veremos un poco más adelante, hace un especial repaso a todas las etapas del grupo y nos deja destellos instrumentales realmente trabajados y dignos de reseñar (no puedo evitar nombrar, para ir abriendo boca, el estupendo nivel que destilan las guitarras en la potente “El fin de los días”).

Puede que lo remarque bastantes veces a lo largo de este análisis, pero merece la pena apuntillar una y otra vez que nos encontramos ante un disco de puro TIERRA SANTA. Lo digo porque en este tipo de regresos, en este tipo de vueltas tan anunciadas y tan esperadas tendemos a esperar una grandeza que supera incluso las expectativas que pueda tener la propia banda y la música de esta. Los riojanos ofrecen en “Caminos de Fuego” aquello que han sabido darnos a lo largo de sus más de 10 años en activo en el pasado.

Melodías sencillas de asimilar, letras de referencia histórica, épica y legendaria que en esta ocasión vuelven a presentarse en tercera persona en su mayoría, tal y como empezó el grupo su caminar estilístico (que luego cambiaría por la primera persona) y de marcado corte castellano, es decir, duras a la escucha, sin grandes alardes en las rimas al principio, pero que poco a poco se van colando en nuestro oído y a la tercera escucha ya nos sabemos de memoria, la forma perfecta para que los directos de la banda sean lo que fueron, muchísimas gargantas sabiéndose cada tema al dedillo.

“Caminos de Fuego” empieza con mucha energía, quizás con algo de falta de potencia y pegada, pero por supuesto épico y pegadizo. Solo hace falta que le echéis un oído al ritmo con el que comienza la canción que da título al álbum… Se hace de rogar, tarda medio minuto en explotar, pero cuando lo hace hay una especie de chip que cualquier fan de la banda, el que la haya seguido de cerca durante toda su historia, verá como se conecta y la reconoce al instante (quizás ahí radica la grandeza o el éxito, con todas sus connotaciones, de un grupo).

Lo mismo ocurre con “La leyenda del holandés errante”, sin grandes alardes los riojanos facturan un animado single de letra épica y legendaria, mientras que se vuelven mucho más hímnicos y grandilocuentes en la genial “Reina de Egipto”, probablemente uno de los mejores trabajos de Ángel a la voz junto con la balada del disco. Finaliza este bloque de puro TIERRA SANTA con la veloz “Arde Babilonia”, la cual me ha recordado mucho a aquel “Sangre de Reyes”.

Con “Libre” damos un paso hacia las últimas composiciones de la banda con un medio tiempo que recuerda mucho a aquel “Mejor morir en pie” o la amable “Rumbo a las estrellas”. Unos TIERRA SANTA más calmados y apoyados en una base de teclado, quizás más grises y con una letra muy poco original, ya oída mil veces (incluso podemos hacer referencia a “Nací siendo libre” del “Apocalipsis”) y que no cuenta nada en concreto, a pesar de que su mensaje sea tan universal como los propios sentimientos.

Tras él, el tema más heavy y potente del disco, que no por ello el mejor ni mucho menos, es “El ejército de las Tinieblas” (especialmente dedicado a los fans de aquel “Tierras de Leyenda”), simple y esencial, lejos de ser lo más destacable del álbum. Todo lo contrario a lo que ocurre con la preciosa “Para Siempre”, probablemente una de las mejores, sino la mejor, balada que ha facturado el combo riojano en toda su historia. El tempo que tiene, su mística letra, el inteligente apoyo coral en determinados momentos y el especial uso de la guitarra acústica en combinación con la constante presencia de la guitarra rítmica hacen de “Para Siempre” un corte realmente inspirado. Precioso.

Tras el bajón de los temas intermedios y el destello de brillantez en la balada nos encontramos con nueva fuerza y lo hacemos de nuevo con un tema esencial, de puro heavy metal titulado “La voz del destino” que no destaca por encima de nada de lo ya escuchado, pero que mantiene el nivel de lo que buscamos, a TIERRA SANTA. Por el contrario el final tiene mucha traca. He de decir que me ha encantado el interesante trabajo que despliegan Ángel y Arturo en las guitarras de “El fin de los días”, la cual se apoya en lo apocalíptico de su base de teclado, aportando mucha fuerza a este medio tiempo que tiende hacia aspectos de grandeza y grandilocuencia.

El final del álbum vuelve de nuevo a donde empezamos, a los TIERRA SANTA que cualquiera es capaz de reconocer a un kilómetro de distancia, a un tema titulado “Eterna y Sagrada” de corte veloz y grandioso, muy heavy y limpio, muy atractivo de escuchar y que dejará, seguramente, a cualquier de fan de la banda con un más que buen sabor de boca.

En definitiva, con los altibajos normales de cualquier disco de la discografía de la banda, el regreso de TIERRA SANTA será satisfactorio para cualquiera que busque lo que la ésta nos dio previamente. Sin más alardes que el de un mayor crecimiento instrumental en algunos detalles y quizás una pequeña falta de pegada en la batería (suplida sin duda por las guitarras), los riojanos regresan con una más que digna ración de lo que en su día les convirtió en uno de los grupos más relevantes de la escena heavy de nuestro país, con las pilas cargadas y dispuestos a escribir una nueva página en la historia, de la que seguramente formarán parte en el futuro con letras bastante grandes, le pese a quien le pese.  Si te gustaba TIERRA SANTA, con “Caminos de Fuego” estás de enhorabuena.

Puntuación: 7,7/10

Discográfica: Maldito Records

Autor: Daniel Velasco Alonso

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