TOM PETTY AND THE HEARTBREAKERS – MOJO

Crítica

Tom y sus Rompecorazones vuelven a la carga tras ocho años de ausencia discográfica de estudio. En medio, el fantástico disco en solitario con que nos obsequió en 2006 “Highway Companion” cuyo primer tema es esencial para comprender las diferencias entre lo que hace en solitario y lo que hace con los Heartbreakers.

Tom Petty es de esos pocos iconos del rock americano que van quedando, es los pocos que ya han conseguido tanto, que cruzar el charco les supone un esfuerzo un tanto estéril a estas edades, y más, con la carga discográfica que lleva ya en la mochila. No obstante, Petty, nos sigue deleitando con preciosistas álbumes que rozan el blues, aproximándose desde la perspectiva de un rock sureño de raíces tamizado y tapizado según el trabajo, con alguna dosis de edulcorante.

Desde 1976 se ha entretenido en lanzar doce álbumes de estudio y colocar tres (contando el que nos ocupa) en el top five americano. Su álbum “Damn The Torpedoes” de 1979 se me antoja esencial para comprender la evolución y la trayectoria de Tom Petty y su banda, cuyo colofón a dicha gira nos lo ofrece su DVD en directo en Santa Mónica, que no ha visto la luz en adecuado formato hasta el pasado año en la Box Set que cuidadosamente seleccionó para su público más fiel “Live Antohology”. Todo uno.

Historia aparte, este trabajo que nos presenta tiene un sabor añejo aceptable, basado en melodías sureñas de evidentes parpadeos blues. Además, el disco está grabado íntegramente en directo en el propio estudio. Ninguna pista ha sido incluida con posterioridad, no hay overdubs ni hay re-tomas. Es Tom Petty & The Heartbreakers en estado puro, algo que hace más grande la leyenda, y que sólo él y unos pocos como él son capaces de lanzar al mercado. No obstante, el disco, y la ventaja de llevar 35 años trabajando juntos, les sesgan libertad.

No se escapa una nota, todo está interpretado de la manera más pulcra que podamos pensar, lo cual, siendo un trabajo grabado íntegramente en directo deja un sabor un tanto agridulce, ya que, sabiendo esto, parece un disco que en su mayor o menor medida, se destina a impresionar a otros músicos. En cualquier caso, no voy a poner más en tela de juicio los propios juicios que Tom Petty hace para sus proyectos. Entrando en faena, el disco lo produce el propio Tom Petty junto a Mike Campbell (¡ojo!) y Ryan Ulyate.

Este trabajo abre con “Jefferson Jericho Blues”, una eminencia de tema, al más puro estilo Dylan de los sesenta, tiene gancho, tiene aire del sur y mucho recuerdo de grandes bandas, entre las que ellos mismos se encuentran. Un tema que para empezar no puede ser mejor. Sin embargo, parece un espejismo porque pista a pista va desapareciendo ese gancho, ese punch inicial que nos prometía un disco de alto paladar. El segundo tema “First Flash Of Freedom” flojea por momentos y se acerca peligrosamente a coqueteos de Jerry Garcia y los suyos. Coqueteos de épocas no muy doradas precisamente.

En fin, un tema lento, escuchable, y reconocible, pero tras ocho años, poco propio para la banda y su actor. “Running Man’s Bible” vuelve a subir un pelín el nivel y nos acerca a su época del “Hard Promises” o el  “Long After Dark”, sin conseguir rozar la línea de su grandeza, pero con determinados toques que nos recuerdan esos trabajos. Su cuarto tema nos vuelve a sumergir en la melancolía y la falta de ritmo, otro tema para una habitación con cuatro velas, Bourbon del malo y barato y un paquete de tabaco de liar. Es Tom Petty oiga, nada es malo; cierto, pero tiene cosas muchísimo mejores.

“Candy” supone un soplo, digo soplo, huracán, de aire fresco en mitad del disco, tras tres temas de pobre composición en relación a lo que Petty nos ha venido siempre obsequiando. “Candy” es pretenciosa, suena a Petty por todos las líneas y nos trasmite con una base rítmica sencilla, lo fácil que siempre Tom Petty ha hecho las cosas y lo bonito que casi siempre le ha resultado.

Probablemente el mejor corte del álbum. “No Reason To Cry” huele al Boss de lejos, y eso, a los fans de Petty les afecta en sobremedida, no porque Bruce suponga una comparativa nefasta, ni mucho menos, sino porque la fe que puedas poner en una canción, y más en el caso de Tom Petty, te debe conducir a tus propias creaciones. Tu propio aliento debe impregnar todas y cada una de tus composiciones. En cualquier caso, es otro tema simple, de base y cadencia lenta que muere antes de los tres minutos.

Y así, tema tras tema, alguno más roquero (“I Should Have Known It”) que alegra el panorama, va pasando el trabajo sin mayor razón que entretener, simplemente eso. Me da la sensación tras muchas (muchas de verdad) escuchas que el disco simplemente me entretiene, pero nunca pediría ningún tema de este disco en directo, no por “malos”, sino porque su legado no permite un parón de este tipo en un concierto. Curioso, extraño y chocante se me antoja la excesivamente reggae “Don’t Pull Me Over”. No le veo el más mínimo sentido. Quince cortes suponen un riesgo para los grupos, pero no por eso hay que meter con calzador temas que no tienen ningún sentido.

En definitiva, este MOJO es un disco para estanterizar porque es un trabajo de Petty y unos heartbreakers domesticados; aún con esto, merecen el respeto que se han ganado con los años y con sus trabajos, pero puede que adquiera más polvo que otros trabajos anteriores. Al menos, en mi estantería, ya comienza a acomodarse a su espacio, y mucho, la verdad, es que no se mueve.

Puntuación: 6,8

Discográfica: Reprise Records

Autor: Jesús Cabezas (Noko)

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