WHIRLWIND STORM - INSIDE THE DARK VOID

Crítica

Disparando versos y notas queriendo hacer mella en las cabezas descerebradas de un porcentaje bastante elevado de la población, con la finalidad de conseguir que éstas despierten de un estado de letargo largo tiempo obligado y consentido, intención que prevalece durante todo el trabajo… he aquí Inside the Dark Void. No faltan ganas de bajar las ventanillas y subir el volumen del equipo del coche y ayudar a estos cinco alicantinos y que tanto voz como música se expanda todo lo posible. La rabia, la fuerza, la impaciencia y el ardor de la juventud son la bandera de Whirlwind Storm.

Cuando una recibe por primera vez un trabajo, no sólo siente curiosidad por cómo va a sonar sino también por el contenido lírico. Entonces, una baraja entre dos posibilidades: una, la fantasía e imaginación sin límites o; dos, historias personales o colectivas aplicables a casi el 100% de todos los que quieran o puedan prestar un rato de atención al plástico. En este primer trabajo de Whirlwind Storm, Inside the Dark Void, no se trata de dulces princesas privadas de su libertad en un castillo custodiado por un terrible dragón. Nos hayamos ante un grupo de cabecitas inquietas y preocupadas por asuntos reales y cotidianos que afectan al conjunto mayoritario de la sociedad mundial actual y, por mi parte, ya es un punto a favor porqué siempre he preferido los temas cercanos a mí. Por lo tanto… esta parte es prueba superada.

He de añadir que la temática de las letras casa muy bien con el trato a la voz que le da Jorge, escupiendo verdades como puños envueltas en rabia para nada contenida. Y, hablando del mismo, quisiera hacer un apunte: encuentro totalmente acertada la disposición de la voz femenina (hace su primera aparición en “Guide For The Fallen”). Quiero decir, normalmente los coros acompañan la voz principal y en el caso de alguna colaboración, esa voz tiene sus propios segundos de solo. En Inside the Dark Void no es así sino que canta por encima/debajo de Jorge (voz) aportando un aire bastante más fresco, en mi opinión, que si dispone expresamente de un solo. Creo que, técnicamente, esto se denomina “armonía plana”.

Es vox populi que el batería es el director de la orquesta y sabemos, también, que si el batería tiene un mal día… la banda entera no se queda atrás. Aarón ha sabido cuidarse muy bien de no tener una sola mala tarde. Ha sabido dirigir a sus compañeros adelantándose a sus respectivas entradas al tiempo que nos ofrece un sonido explosivo, fuerte y con personalidad, comprobable en temas como “Guide For The Fallen” o “Awakening”. Aunque también tiene tiempo para mostrar otros registros en “Scarlet Curse”, para mí uno de los temas estrella de Inside the Dark Void.

David es sinónimo de “guitarra de calidad”, en todos los aspectos: tanto desde el papel de solista, sus solos lo dicen todo, como haciendo ritmos. “The Heretic Pharaoh” o “Scarlet Curse” son dos claros ejemplos de ese dominio indiscutible. Maravillosos riffs y ojo a esas manos.

Diría que el teclado está casado con la guitarra. Quiero decir que defiende perfectamente la entrada de la guitarra, prepara un entorno adecuado. A pesar de reconocer este aspecto del teclado, he de puntualizar que nunca he sido fan del “sonido teclado” pero, sinceramente, Peña me lo recompensa sobradamente mediante el “sonido piano”. Podéis degustar una virtuosa demostración de “sonido piano” en la ya mencionada “Scarlet Curse” e incluso un “sonido espineta” en “The March Of Anubis, Pt.2 ”.

Bueno, allá van mis más sinceras opiniones sobre los temas que más me han llegado:

“Darkland” y “Guide For The Fallen” son las dos caras de la misma moneda. La primera nos habla conflictos político-bélicos en los que, como siempre, la población, incapacitada para pensar por sí misma y manipulada, es la víctima. La segunda, describe el papel del “soldado marioneta”: un peón en el tablero de juego del Ejército, verdugo y víctima al mismo tiempo, entrenado psicológicamente para ejecutar órdenes sin cuestionarlas moralmente. Anima a la rebelión del soldado. Ambos temas son un muy buen comienzo y demostración de lo que vamos a encontrar a lo largo de Inside the Dark Void.

“The Heretic Pharaoh”, ¿notáis cómo, durante el comienzo del tema, la guitarra se impone a todos los demás instrumentos? Provoca, juega y se retira a una posición más discreta pero vuelve a dar la cara justo cuando le corresponde volver a salir. Cede el protagonismo al bajo y la batería para volver a dar la cara a partir del minuto 03:31 resurgiendo con marcadas melodías egipcias. Éste es para mí uno de los mejores solos. La letra nos habla del omnipresente Dios Átomo, absoluta e indiscutible fuente de luz y vida, que ha derrocado a los ancestrales dioses que han marcado y dominado la vida de tantos seres humanos. ¿Nos encontramos ante una de las evoluciones de la Humanidad?

“Black Bird”, de cómo el dinero domina nuestras vidas, tanto para bien como para mal. Es un tema serio, casi solemne, de ésos de cerrar los ojos y escuchar atentamente esperando que no se escape nada. Ojo a los primeros 33 segundos: esa guitarra es un oscuro presagio de algo… ¿no se os eriza el vello? Pero, ¿y el coro… no parece la voz del oráculo dando respuesta a alguna íntima y personal cuestión? En esta pista podemos disfrutar de otro virtuoso solo de la guitarra.

“Scarlet Curse”… he aquí la reina de la casa, musicalmente hablando. Tan sólo decir que, en este tema, Whirlwind Storm está sembradísimo. No es necesario recomendar expresa atención pues el tema por sí mismo atrapa sin más desde el principio. Estamos ante una historia que se repite constantemente a nuestro alrededor, entre amistades o conocidos bastante cercanos… “yo controlo”, “sólo durante el finde, para pasarlo mejor”, pero… ¿qué acaba pasando?

“Whirlwind Storm” es un claro caso práctico del dicho que reza: “ojo con lo que deseas que puede hacerse realidad”. Para mí es el corte más tranquilo de todo el trabajo, aquel que te da la oportunidad de asimilar todo lo escuchado hasta el momento. Contiene el único solo de bajo de todo Inside the Dark Void.

Con “Awakening” vemos que la banda no se queda corta en cuanto a un sonido más acelerado, fuerte, peleón, pesado… Un sonido totalmente oscuro agravado por los tañidos de una campana en los últimos segundos del corte.

Tenemos también algunos segundos instrumentales o ambientales: “Unleash The Storm”, que abre el trabajo con una de esas tormentas de montaña, abundantes pero tranquilizantes. Con “Aton Supremacy” oleréis el humo de una cálida hoguera. “Blood Of The Primogen” os inquietará totalmente. ¿Puede haber algo más contundente que la marcha de un ejército? Sí, el poder de una música tan sugerente como la de “The March Of Anubis, Pt.1”.

Puntuación: 8

Autor: Verónica Gómez Pérez

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