WITCHCRAFT – NUCLEUS

Crítica

Descubrí a esta buena banda sueca cuando en el año 2007 pusieron en la calle su tercer trabajo llamado The Alchemist. El sonido retro, perfectamente combinado con la voz limpia de Magnus Pelander, nos ofrecía un disco crudo, sin rollos digitales y de mucha calidad. Nada nuevo, desde luego, pero se auguraba un gran futuro para el hoy quinteto. La escucha de siguientes dos trabajos anteriores no hacía sino corroborar mis expectativas.

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El grupo nace en el año 2000, cuando Magnus se propone participar en discos de homenaje a Bobby Liebling de PENTAGRAM y a Roky Erickson de 13TH FLOOR ELEVATORS. A partir de ahí, se consolidan como banda y graban sus tres primeros discos con Rise Above Records, la discográfica de Lee Dorrian de CATHEDRAL y NAPALM DEATH. Su estilo siempre es cambiante; es un grupo que se repite muy poco, pero cuando en 2012 sacan su primer trabajo –Legend– con Nuclear Blast, su sonido deja un poco de lado la psicodelia de los 70, renuncia a usar el modo analógico, y se torna oscuro y bastante más cercano al doom y al stoner con los que, todo sea dicho, ya habían flirteado.

Así nos llega este Nucleus, un trabajo sombrío, progresivo a veces, complejo, más pétreo que los anteriores, en la línea de Legend, pero que en general ilusiona poco y se vuelve monótono con las escuchas. Veamos qué nos ofrecen los suecos en este comienzo de año.

Malstroem es el tema que abre el disco en acústico y con flauta, clima roto abruptamente por un riff de claro sello doom. La voz tarda en aparecer, dándonos ya la impresión de que ciertos desarrollos van a ser largos en exceso, y es que se trata de un tema algo repetitivo que incide una y otra vez en los mismos patrones.

Theory of Consequences ahonda en los riffs pesados, y tiene bastante de sabor años 70. Tema muy corto y directo, algo bluesero, algo psicodélico, que me ha recordado a esa gran multitud de grupos que en los setenta grababan este tipo de música con mucha calidad y que –muchos de ellos­– no se comieron una rosca.

The Outcast es más melódico y menos crudo que los anteriores, recordando la línea de The Alchemist en cierto modo. Para mí es el mejor tema de este disco, con sus cambios, sus paradas y su solo con wah-wah. Además, es el estilo al que mejor se adapta la voz de Pelander con diferencia, donde le veo más cómodo. Toques vintage y una buena dosis de psicodelia conforman un tema redondo.

El tema que da nombre al disco, el cuarto, comienza de nuevo en plan acústico, muy tranquilo, pero, conforme se desarrolla, nos damos cuenta de que… ¡es demasiado largo! Las ideas mostradas los tres primeros minutos me han gustado mucho, pero a partir de aquí es como si hubiera que llenar tiempo, y el tema se vuelve insulso, volviendo a alternar pasajes lentos acústicos con otros más duros, con un tarareo central que parece que no acaba nunca…innecesario.

An Exorcism of Doubts tiene un punto más blues y nos vuelve a llevar a esos discos que salían como churros hace cuarenta años, con algún ramalazo a lo URIAH HEEP. Sin embargo, aunque quizá pretende tener su lado de ocultismo a lo BLACK SABBATH, es un tema algo lánguido y falto de fuerza, sin emoción y la verdad es que se cae pronto… no lo salva ni el riff que antecede al final… y dura siete minutos. Le sigue The Obsessed comienza aporreando batería y con buenas guitarras y es también cambiante, aunque no me gusta la saturación que le han colocado a la voz de Pelander. Disfrutable, por lo demás, a pesar del final.

To Transcend Bitterness está especialmente mal producido, como casi todo el disco, y discurre sin pies ni cabeza. Trata de remontar en algunos momentos, pero no lo logra. Todo el tema da una sensación de canción deslavazada y su final abrupto remata el horror. Helpless es un tema que comienza de manera simple pero, sin duda, tras tanto sinsentido, aporta algo de calma, que va haciendo falta. Su comienzo acústico es roto por guitarrazos comedidos y deja un buen sabor de boca final, de nuevo con la voz en uno de los mejores momentos del disco.

Breakdown tiene casi dieciséis minutos. Con eso creo que queda dicho todo, teniendo en cuenta los precedentes.  Aunque su comienzo doomy, lento no está nada mal, tras casi siete minutos con las mismas cuatro notas, el mismo leitmotiv arpegiado, con momentos de voz y luego apoyado sólo en un colchón de teclados… el tema aburre a las vacas.

Finalmente, Chasing Rainbows es otro tema que aporta muy poco y que cierra un disco con algún momento bueno, pero, en general bastante flojo. Gran decepción, máxime viniendo de una banda que hiciera algo como el citado The Alchemist y aún nos encandilara con Legend. Por algún que otro tema y algunas buenas intenciones, como queda dicho, aprobado muy “pelao”.

WITCHCRAFT son:

Magnus Pelander – voz.
Ola Henriksson – bajo.
Simon Solomon – guitarra.
Tom Jondelius – guitarra.
Rage Widerberg – batería.

Temas:

01. Malstroem
02. Theory Of Consequence
03. The Outcast
04. Nucleus
05. An Exorcism Of Doubts
06. The Obsessed
07. To Transcend Bitterness
08. Helpless
09. Breakdown
10. Chasing Rainbows

Discográfica: Nuclear Blast

Puntuación: 5/10.

Autor: Manuel Martínez Ferrándiz.

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