ENTREVISTA A LEO JIMÉNEZ
“Cuando llegó el momento de elegir una nueva formación lo tuve claro: no quiero a nadie que no sea amigo mío”
La gira española de presentación de “Animal Solitario” está siendo un verdadero éxito; capacidad para sobreponerse no le falta a Leo Jiménez, más bien al contrario. El vocalista es un verdadero monstruo, cada vez se encuentra más cómodo con la guitarra, y el vozarrón que gasta en directo pone los pelos de punta al más pintado. La gira llega al final el próximo fin de semana en Oviedo y Ourense, para luego empezar el tour sudamericano, así que, antes de nada, vamos a ver qué nos cuenta la banda sobre esta nueva andadura en solitario del madrileño.
– Comentadnos un poco como ha sido el comienzo de la gira en Barcelona, y cómo afrontáis el resto de la gira.
Lo afrontamos con muchas ganas, porque llevamos tocando unos meses en el local y lo más importante es tocar en directo. La semana pasada en Hospitalet (Barcelona) fue mágica, porque tal y como están las cosas, que la gente se gaste la pasta en una entrada, quiere decir mucho para nosotros. Había una buena entrada, Barcelona es una plaza difícil, donde cuesta tirar un poco de la gente para que se anime. Esto es lo típico que se suele decir pero en esta ocasión es cierto, yo he tocado otras veces allí y cuesta tirar de ellos, la semana pasada estaban ellos solitos montando su fiesta. Yo creo que la gente quiere olvidarse un poco de la crisis y lo poco que puede salir, lo intenta disfrutar con muchas ganas.
– Después de grabar este nuevo álbum “Animal Solitario”, ¿Queríamos saber que sorpresas nos podemos encontrar en un concierto de Leo Jiménez?
Sobre todo un repaso a mi trayectoria, con todos los temas que he compuesto en las bandas donde he estado: temas de los tres discos en solitario, algo de Saratoga, que sé de gente que lo está deseando, y a nosotros personalmente nos apetece hacer algún tema de Stravaganzza, que creó que a la gente también le gustará. La semana pasada en Barcelona se volvieron locos con el tema de Stravaganzza. Es muy curioso porque de repente Stravaganzza se ha convertido en una banda de culto sin querer. La gente está deseando que nos reunamos, y no hay que reunirse, estamos ya, lo que pasa es que hay que buscar el momento justo. Luego, alguna cover de grupos que nos gustan a nosotros caerá también. Van a ser conciertos muy entretenidos, tocamos todos los estilos, lo pasaremos bien, son casi dos horas de metal.
– Bueno, pinta bien la cosa… ¿Y cómo ha sido el proceso de grabación de “Animal Solitario”?
Hemos grabado en la Casa de la Música Estudio de Fuenlabrada, ya que vivimos todos muy cerca. También tenemos la suerte de poder tener otro estudio cercano, el de nuestro buen amigo Santi. Eso nos proporciona la posibilidad de grabar a nuestro gusto, de no tener que ir con cuentagotas contando los minutos. Si en un momento dado a Carlos no le gusta cómo suena la caja, no vamos contrarreloj, se puede tirar su tiempo buscando su parche o buscando otra caja distinta. Hacer lo que nos da la gana. Los instrumentos pueden enredarte un poco más para conseguir lo que quieres. La producción ha corrido a cargo mío. Sobre todo, como productor, tengo muy en cuenta lo que el músico quiere expresar, no me parece bien ser un “nazi” y tener al músico como un robot. Por ejemplo, he tocado con muchos baterías, y Carlos es un batería muy poco sintético, un tío muy vivo, me gusta mucho recoger sus matices en la caja, que son constantes.
Hay baterías de metal que no meten una caja fantasma nunca, y Carlos está constantemente metiendo jueguecitos, que no se notan pero están, si los quitas hay un vacío muy grande. En el caso de Edu, me gusta recoger la brutalidad que saca de su ampli, porque es un tipo con mucho peso. Lleva un amplificador muy grande, le llamamos la nevera (risas). Y en el caso de Antonio, sobre todo, me ha gustado el ver que a la primera le salía todo. He tocado con un montón de guitarristas, que hasta que cogen el punto hay que calentarlos mucho y tal, este no, Antonio llegaba hacía una toma y casi siempre era la buena, pero como es muy perfeccionista y yo también, pues le dábamos vueltas. Con la voz, sobre todo, mi premisa era que quedase muy calentita, tomas muy directas y seguidas, con tal de que quedase bonito, e intentar por todos los medios que la toma sea muy de verdad y con un cierto parecido a cómo va a ser en directo.
– Perfecto… ¿Qué proceso has seguido para elegir a los músicos?
Los músicos nos hemos encontrado mutuamente, no he sido yo a ellos. Podía haber hecho un casting, como se suele hacer, para probar músicos de toda España o incluso de fuera, seguramente se habrían presentado unos musicazos de la ostia, pero no serían mis amigos, seriamos amigos con el tiempo o no. Yo esta vez, con la edad que tengo y la experiencia, me he dado cuenta que lo que quiero es a mi gente al lado, y aquí tengo a mis compadres, que independientemente de cómo salga esto, vamos a ser amigos toda la vida. Esto sí lo digo con la mano en el corazón; pongo la mano en el fuego por que sé claramente que va a ser así. Llevo tocando con Edu toda la vida, con Carlos más de 10 años, y con Antonio no había tocado nunca pero le conozco de hace muchísimos años; he trabajado con él en otros ámbitos, y le conozco perfectamente, conozco sus días malos y días buenos, y ellos conocen mis días malos, que son muchos, y los días buenos que también son bastantes. Cuando llegó el momento de elegir una nueva formación lo tuve claro: no quiero a nadie que no sea amigo mío, poder mirarnos a los ojos y decir “venga Leo adelante!”.
– A la hora de elegir los temas del álbum, ¿Estaban escritas recientemente, o en el baúl de los recuerdos?
Hay un poco de todo, la mayoría están hechas a propósito para el disco, es decir, a raíz de componer ciertos temas nuevos y ocurrir ciertos acontecimientos. Hay bastantes canciones que tienen que ver con ello, pero no todas, no todo el disco está compuesto en el mismo momento, yo compongo durante todo el año y hay temas como “Corazón Salvaje”, que tienen 15 años, la escribí antes de entrar en Saratoga.
– A mi particularmente me gusta que las bandas de Rock o de Heavy Metal, os animéis a hacer versiones de bandas Pop. Así como un día elegisteis “Hijo de la Luna” para Stravaganzza, ahora habéis elegido un tema de David Bisbal.
Es curioso porque no es por hacer un tema de Bisbal, es que lo escuché y lo tuve claro. Esto es un temazo, me da igual que sea de Bisbal o de Montserrat Caballer, este tema es cojonudo. A Bisbal le escriben muy buenos compositores, pero esta es suya. Cuando la gente lea el librito y vea que es de Bisbal, a alguno le escamara, pero a mí me da igual, cuando la música es buena, da igual quien la haya hecho, esa canción merecía una versión de metal.
“Lo que queremos trasmitir con “Animal Solitario”, sobre todo es esa parte salvaje, parece una producción de los años 80 o principios de los 90, no suena especialmente nítido pero todo se define”
– En cuanto a la portada del álbum, te vemos a ti con una parte animal y otra parte más humana. ¿Qué buscáis con mezclar ambas partes?
Yo muchísimas cosas a nivel personal, pero a nivel de grupo, creo que coincido con todos en que últimamente en el metal se hacen las cosas muy sintéticas, muy frías. La batería nunca sabes si hay un tío tocando detrás o es una caja de ritmo, porque están tan sumamente retocadas que yo no oigo en ningún momento al humano. En el caso de las guitarras, hay incluso grupos como Linkin Park que están muy bien, graban acorde tras acorde, es decir nota a nota, pero eso es muy frío. Yo no concibo grabar un riff y hacer todas las notas por separado, creo que eso ha perdido todo el rollo, y a veces es preferible que suene un poco más sucio pero tenga vida, y en el caso de la voz no te quiero ni contar.
Ahora la mayoría de cantantes llevan varios procesadores de audio como el Melodyne y una serie de cosas más, que aunque no afines, el cacharro te lo afina. Eso ya me parece el colmo, porque vas al local de ensayo y ves a un grupo que es una castaña, y oyes el disco y es una producción de la ostia, nosotros no queremos eso. Nosotros lo que queremos trasmitir con “Animal Solitario”, sobre todo es esa parte salvaje, parece una producción de los años 80 o principios de los 90, no suena especialmente nítido pero todo se define. Yo no quería para nada hacer una batería donde suenen los bombos como castañuelas, ni que el cantante esté procesado todo el rato, que no sabes si es de verdad o un robot. Eso es “Animal Solitario”, música de verdad.
-En el tema “Del Amor al Odio” al final se oye “Maricona”. ¿A qué viene ese comentario?
Nada, es una coña nuestra, es un final muy épico, muy Manowar. Como hacer un guiño a Manowar, que nos encantan a todos. Venimos todo el rato flipando con Manowar. Una coña de “Conan”, “Maricona”. Sin más, no tiene más tontería (risas).
– ¿Qué ha supuesto para Leo Jiménez firmar con Warner Music?
Pues simplemente la distribución es años luz mejor. Cuando juegas en un equipo grande pues te ves grande. No puedes pretender que la gente te vea como una banda grande y luego no tener discográfica e ir por libre, y tener que hacerlo todo sólo. A veces es posible y otras veces no. Warner Music nos ha apoyado bastante, teniendo en cuenta que no es una compañía que se mueva sólo con metal, es más, metal no tiene demasiado. Últimamente está cogiendo más bandas de metal y eso es para quitarse el sombrero. Eso quiere decir que el metal está funcionando y ha funcionado siempre, y otra que nosotros valemos.
– ¿Qué representa trabajar con Leo Jiménez en este proyecto?
Carlos: Echar el rato, yo por lo menos, que creo que me muevo en bastantes más ámbitos distintos que mis compadres. Hay veces que tienes la sensación más de estar currando, y tú te lo tomas con profesionalidad, le echas más ganas y le dedicas más tiempo. Tenemos la suerte, y nos sentimos privilegiados, de que nos encanta nuestro trabajo. Salimos el viernes de Madrid y volvemos el domingo. Estás esperando para darte el palizón, para algo que es sacrificado, cansado y que pide ser muy profesional, pero no quita el que sea un trabajo que te gusta hacer con tus amigos. No es ningún suplicio.
– ¿Qué opinión tenéis de las descargas por internet?
Yo creo que a día de hoy son necesarias. Si una banda que no es conocida pide dinero por sus canciones no vende nada, en cambio, si es conocida y está consagrada, no es beneficioso que puedan descargar su trabajo gratuitamente, porque invierte mucho dinero en ello, más del que pensáis. Mucha gente que me conoce, incluso mis padres, alguna vez me dicen: “Pero ¿por qué sigues invirtiendo dinero?”. No puedes regalar lo que estas pagando. Para otros no lo sé, pero para mí es mi vida, no sólo mi trabajo. Entonces creó que es justo que a lo que me llevo dedicando más de 15 años sea remunerado de alguna manera. Hay conciertos que no sacas un duro, en otros pones dinero, y en otros ganas un poquito para compensar.
– ¿Cómo ha sido tu carrera musical desde tus comienzos Leo?
Lo que yo veo que los chavales jóvenes vienen muy preparados, mucho más de lo que estábamos nosotros en aquella época. Ahora mismo hay gente que controla mucho, mucho. A mi propio nivel, creo que he ganado con respecto a madurez, tengo claro dónde quiero llegar, cómo quiero hacerlo, con quién … A la hora de cantar pues también se nota, es lo mismo. Sinceramente, creo que ahora cualquiera que hable de Leo Jiménez te va a decir que tiene un sello de identidad propio. Para mi “Sentimientos” de Stravaganzza, “Agotaras” de Saratoga o “Animal Solitario”, son un punto de inflexión. Para el futuro, con este último álbum, la gente sí va a ver claramente quien es este tipo que hace Heavy Metal.
– Y ya para terminar, antes de agradecerte tu tiempo prestado a Metalcry.com… ¿Qué tiene de especial tocar en Bilbao?
Pues es un público muy entregado y siempre ha apoyado al Rock. La gente es menos crítica, más sana, viene a pasarlo bien y a disfrutar.


























