Entrevistamos a Niklas Stålvind, voz y guitarra de WOLF: «Simplemente, hacemos la música que nos gusta»
Más de treinta años después de su formación en Suecia, WOLF sigue fiel a una forma de entender el heavy metal que nunca ha dependido de las modas. En 1995, cuando muchos daban el género por muerto, la banda apostó por mantener viva la esencia del heavy metal clásico y acabó convirtiéndose en uno de los nombres destacados de la nueva ola de metal tradicional. Ahora, tras nueve discos de estudio, Niklas Stålvind y los suyos regresan con Hour of the Wolf, su décimo trabajo.
Producido por el bajista Pontus Egberg y grabado íntegramente en el estudio de la propia banda, el álbum mantiene intactas las señas de identidad de WOLF, pero también se aventura por terrenos menos habituales. De la contundencia de «Death Satellite» a la atmósfera de «The Music of Erich Zann», pasando por la peculiar estructura de «Waltz Post-Mortem» y la inquietante historia que inspira «Doppelgänger», Hour of the Wolf es un disco concebido para disfrutarse de principio a fin.
Hablamos con Niklas Stålvind sobre más de tres décadas de trayectoria, la importancia de seguir un camino propio, el proceso creativo detrás del nuevo álbum y las historias que se esconden tras algunas de sus canciones.

1. Han pasado más de treinta años desde que fundaste WOLF. ¿Qué sientes al echar la vista atrás y comprobar que aquella forma de entender el heavy metal que tenías en 1995 sigue muy viva hoy?
¡La verdad es que sienta muy bien! Siempre he pensado que el heavy metal clásico es atemporal, y nosotros teníamos claro que tarde o temprano volvería a tener su momento. Y no solo regresó, sino que el metal tradicional sigue estando vigente. Mientras haya buenas canciones, seguirá siendo relevante, al menos para mí.
2. WOLF apareció en una época en la que muchos daban por muerto el heavy metal tradicional. ¿Qué os llevó a recuperar ese sonido y a manteneros fieles a él durante todos estos años?
Es muy sencillo: echábamos de menos el metal con el que habíamos crecido y la música que surgió en los noventa no nos convencía demasiado. Ni siquiera nos planteamos tomar esa decisión. Simplemente, hicimos la música que nos gustaba.
No entiendo por qué a algunas personas les cuesta tanto aceptar que alguien quiera tocar la música que ama. No hay nada malo en que los géneros evolucionen o en que los músicos busquen nuevos sonidos. Pero tampoco tiene nada de malo volver a aquello que realmente te apasiona y construir a partir de ahí.
Nosotros estamos preservando una tradición, sí, pero también estamos contribuyendo a que evolucione. Nunca hemos sentido que debamos someternos a unas reglas no escritas del metal tradicional ni intentar sonar como una banda de otra época. Simplemente, intentamos escribir las mejores canciones que podemos dentro de la música que nos gusta.
3. Has dicho en alguna ocasión que nunca habéis intentado sonar modernos ni retro, sino sonar simplemente a WOLF. Después de nueve discos y tres décadas de carrera, ¿cómo definirías el sonido de la banda a día de hoy?
Es una pregunta interesante… Creo que encontramos nuestro sonido con el cuarto álbum, The Black Flame, y que con él terminamos de pulirlo. Pero ahora, veinte años después, no nos da miedo llevar ese sonido en otras direcciones y explorar nuevas posibilidades.
Como compositor, resulta poco estimulante limitarte a repetir lo que ya has hecho. Por eso seguimos aquello que nos inspira en cada momento. Y, de una manera u otra, siempre acaba sonando a WOLF.
4. Hour of the Wolf es vuestro décimo álbum y querías que se pudiera escuchar prácticamente de una sentada, como los grandes discos clásicos. ¿Hasta qué punto influyó esa idea en la composición y en la estructura del trabajo?
Cuando el proceso de composición empezó a tomar forma, esa era la única regla que tenía en mente. Mis discos favoritos de otras épocas duran entre cuarenta y cuarenta y cinco minutos, y todas las canciones tienen su razón de ser dentro del conjunto.
Puede que escuchar un álbum entero sea algo que se esté perdiendo en el panorama musical mayoritario de hoy, pero nosotros queremos que un disco sea una experiencia completa, no una simple colección de canciones.
5. En esta ocasión, Pontus Egberg se ha encargado de la producción y habéis trabajado codo con codo durante todo el proceso. ¿Cómo ha influido eso en vuestra forma de trabajar y qué ha aportado al sonido final del álbum?
Ha influido bastante, sobre todo porque Pontus también se ha encargado de la mezcla. El trabajo de un productor consiste en mantenerlo todo bajo control y asegurarse de que se cumplen los plazos, y él se le da muy bien.
Para mí ha sido estupendo, porque me ha permitido centrarme más en la parte creativa sin tener que preocuparme tanto por las cuestiones prácticas. También me gusta poder escuchar las mezclas y valorar las ideas sin ser necesariamente quien tiene que llevarlas a cabo. Así puedo volver sobre ellas con los oídos frescos y escucharlas cuando me apetece.
Hemos estado intercambiando ideas constantemente, dando vueltas a los temas y probando cosas hasta que sentimos que cada canción había encontrado su sitio.
6. El disco arranca con «Death Satellite», un tema que reúne muchos de los elementos clásicos de WOLF. ¿Queríais empezar el álbum con una canción que dejara clara vuestra identidad desde el primer momento?
Sí, fue una decisión consciente. Queríamos que nuestros seguidores se sintieran como en casa nada más poner el disco.
Pero, por encima de todo, tenía que ser una buena canción para abrir el álbum. Creo que conseguimos las dos cosas.
7. «The Music of Erich Zann» lleva a WOLF por terrenos poco habituales: no tiene estribillo, incluye un solo de batería y presenta unas armonías poco frecuentes en el heavy metal clásico. ¿Qué os permitió expresar ese planteamiento que quizá no habría funcionado con una estructura más convencional?
Dejé que la historia y la propia canción marcaran cómo debía desarrollarse el arreglo.
Para mí, es como una película, solo que en lugar de imágenes hay música. Yo hago de traductor: convierto la historia en sonidos.
Creo que, para conseguirlo, tenía que olvidarme de las estructuras convencionales y dejar a un lado las reglas habituales.
8. «Waltz Post-Mortem» también rompe con algunas convenciones, especialmente con ese estribillo en compás de tres por cuatro y sus influencias de la música clásica. ¿Qué te atrae de introducir elementos inesperados en una canción de heavy metal?
Como compositor, es mucho más estimulante conseguir sorprenderte a ti mismo y al público de vez en cuando. Eso sí, los elementos inesperados siempre tienen que estar al servicio de la canción.
Si empiezas a meter cosas raras únicamente para impresionar a algún crítico aburrido, vas por mal camino. Ese tipo de planteamiento no resiste el paso del tiempo. Al final, lo único que importa es si la canción es buena o no.
Llevaba un tiempo con el riff inicial rondándome la cabeza. Me gustaba y tenía la sensación de que podía salir una canción de ahí, aunque no tenía ni idea de cómo iba a ser. Cuando empecé a cantar sobre el riff, la historia empezó a desarrollarse por sí sola.
Me ocurrió algo parecido a lo de «The Music of Erich Zann»: empecé a imaginar imágenes y pequeñas escenas, y me limité a trasladarlas a la música.
Si analizas el tema, verás que el arreglo es bastante inusual, pero no creo que el oyente lo perciba así, porque todo encaja y fluye con naturalidad.
9. «Doppelgänger» nació de una idea que llevabas años guardando y de tu fascinación por el concepto del doble. ¿Hasta qué punto tus propias vivencias, tus pensamientos o los lugares de tu infancia terminan convirtiéndose en fuente de inspiración para tus letras?
Diría que, de una forma u otra, al menos el noventa por ciento de mis letras nace de ese tipo de experiencias o recuerdos.
Siempre me han fascinado los doppelgängers. Cuando era pequeño, en nuestra localidad había dos colegios principales. Yo crecí en una zona del pueblo y no conocía a nadie del otro colegio, pero me dijeron que allí había alguien que era idéntico a mí. Siempre me he preguntado quién sería. Nunca llegué a conocerlo.
Puede que ni siquiera se pareciera a mí, pero, como nunca lo he sabido con certeza, siempre me he quedado con esa duda.
Además, la palabra doppelgänger me encanta. ¡Es una palabra genial! Me gusta que el inglés la haya tomado del alemán. En sueco tenemos dubbelgångare, que es una traducción directa.
Mientras componía, la palabra me vino a la cabeza y, a partir de ahí, el resto de la canción prácticamente se escribió solo.
10. «Hour of the Wolf», la canción que da título al álbum, surgió de las imágenes que la música de Pontus despertó en tu imaginación y de los paisajes que rodean tu casa en el campo sueco. ¿Qué relación tiene ese entorno con la atmósfera que querías transmitir en el tema y en el disco?
Llevo veinte años viviendo aquí, en el campo, con el bosque justo al salir de casa, y creo que eso me ha cambiado como persona.
Suelo pasear por el bosque y, cuando no estoy allí, siento que el bosque sigue estando dentro de mí. Estoy muy conectado con la naturaleza y encuentro en ella una sensación de arraigo.
También hay algo misterioso en ese entorno. Puedes sentir la presencia de los animales salvajes y, a veces, oírlos, pero no llegar a verlos. Eso me hace pensar en el pasado, cuando la gente de esta zona creía en criaturas que habitaban los bosques y los alrededores de los pueblos y las granjas.
Creo que esa mezcla de misterio y desconocimiento, esa sensación de que hay algo ahí fuera que no alcanzamos a comprender, es lo que quería transmitir con la canción.

11. Thomas Holm vuelve a encargarse de la portada, después de haber trabajado anteriormente con WOLF y de haber creado algunas de las imágenes más icónicas de la historia del heavy metal. ¿Qué significa para vosotros volver a contar con un artista tan vinculado a la historia del género?
¿Qué puedo decir? Es un privilegio y un honor.
Su trabajo aporta otra dimensión al álbum. Es algo que siempre me ha gustado de los grandes discos clásicos: la experiencia de tener el vinilo o el CD en las manos, contemplar las ilustraciones y leer las letras mientras escuchas la música.
Queremos que quienes nos escuchan hoy puedan disfrutar también de esa experiencia.
12. Después de más de treinta años, diez álbumes y una identidad que parece más sólida que nunca, ¿qué te gustaría que descubrieran los oyentes en Hour of the Wolf que quizá no habían encontrado antes en vuestra música?
Creo que las canciones que habéis mencionado son un buen ejemplo. No son temas convencionales con estructuras convencionales.
El álbum combina canciones más reconocibles dentro del sonido de WOLF, como «Death Satellite», con otras mucho más arriesgadas, como «Waltz Post-Mortem».
Como siempre, tenemos los pies firmemente plantados en el heavy metal de la vieja escuela, pero no nos da miedo adentrarnos en nuevos territorios y explorar hasta dónde puede llegar el género.
También os animo a echar un vistazo a nuestros nuevos videoclips: «Death Satellite», «Waltz Post-Mortem» y «Walpurgis Night». Cada uno muestra una faceta muy diferente de la banda y permite ver cómo trasladamos nuestra música al lenguaje de las imágenes.
























