El divorcio entre Smolski y Wagner: RAGE se parte en dos
Y es que hay cosas en la vida que se caen por su propio peso. Cuántas veces me habrán comentado los fans de RAGE que, últimamente, la banda había perdido su esencia, que se había Smolskilizado en demasía, y que, en consecuencia, habían dejado de interesarse por el grupo. Y aunque todo parecía apuntar a que ese cambio estilístico era totalmente consentido por parte del fundador de la banda, Peavy Wagner, el batacazo compositivo que representó “21” (2012), fue totalmente definitorio. Cuando algo no marcha bien en un grupo se refleja en sus discos. A pesar de todo, un par de años atrás, nadie imaginaba que RAGE pudiera estar en crisis, es más, bajo mi punto de vista, apuntalaron su carrera con un más que notable “LMO Feat Rage” (2013), una nueva aventura orquestal realmente acertada, pero, la reciente noticia del fatal desenlace así lo corroboraba.

Sin duda, no hay mal que por bien no venga, y ese divorcio entre los dos genios devuelve la esperanza a muchos fans. Esa “parroquia” que siempre echó de menos el lado más salvaje y thrasher de los primeros RAGE, aquella banda alemana que emprendió carrera bajo el nombre de AVENGER, y que había abierto una gran brecha, un abismo diría yo, respecto a los que publicaban “Strings To A Web” en 2010, están de enhorabuena. RAGE significa ira, sinónimo de furia y rabia, y de bien seguro nos van a ofrecer doble cucharada en próximas entregas. Con la salida de “Ghosts” (1999), Victor Smolski, junto al gran Mike Terrana, y al siempre presente Peavy Wagner, resucitó a unos RAGE que llevaban varios años estancados. Llegarían a la cima con discazos de la talla de “Unity” (2002) o “Soundchaser” (2003), pero, con el tiempo, la influencia del ruso y
virtuoso guitarrista llevó a la banda a otro atolladero compositivo que desembocó en lo irremediable. Cada cual por su lado. Por suerte, RAGE seguirán adelante en el futuro con una nueva formación que Wagner aún no ha querido desvelar, y que actualmente trabaja a la sombra de cara a otro nuevo renacer que se espera, en directo, para diciembre de este año y, en estudio, para mediados de 2016.
Qué premonitoria fue aquella frase de nuestro ex colaborador, J.Vicente Albadalejo, con el que tuve el placer de co-revisar el citado “Strings To A Web”, y que decía: “Quizás vaya siendo hora de que el señor Wagner gire la cabeza y se dé cuenta de que hubo un tiempo en el que no se necesitaban virtuosismos para hacer buenas canciones…”. Quizás él fue uno de los primeros en darse cuenta de que esto ya se veía a venir.

























