Después de un justificado cambio de nombre hace varios años, el Hellfest que comenzó siendo un festival puramente extremo, ha tocado en esta séptima edición consecutiva uno de los puntos más altos en lo que a organizar un macro festival se refiere, logrando reunir un variopinto cartel que satisfacía las necesidades de casi todos los amantes de las distintas ramas del metal, incorporando a filas grandes nombres no únicamente dentro del Death o del Black, sino también en el Power, Heavy o casos puntuales de “Rock Duro”.
Nuestra llegada al festival se produjo el día anterior del comienzo del mismo, nosotros fuimos de los que nos echamos la manta a la cabeza y decidimos realizar el viaje por carretera (ya que este desde España termina haciéndose bastante ameno, sobre todo si se va bien acompañado), así que no podré hablar de la imagen que algunos amigos me vertían sobre el tumulto heavy en el aeropuerto de Nantes, o la siempre insidiosa excursión organizada desde los principales puntos de la península (así como otros sitios de Europa y el resto del mundo).Lo que si puedo decir es que tras algún que otro problema de aparcamiento inicial, tomamos rumbo a la entrada con objeto de adquirir nuestros pases, donde llegaría la primera anécdota del festival; “solamente me habían puesto un día y no quedaban entradas para comprar en el recinto” (teniendo en cuenta que mi compañero y mi fotógrafo si tenían), aunque por suerte tras unos minutos de nerviosismo, todo quedó en un malentendido y nos dispusimos a entrar en la zona de acampada.
Me resulta totalmente irrisorio, el hecho de que llegando a media tarde del día anterior, no tuviéramos sitio para aparcar en lo que era la zona de acampada delimitada y nos tuviéramos que ir literalmente a un patatal en el que al menos conseguimos dormir bastante bien, arropados por un cúmulo de viñedos que terminarían haciendo las veces de baño en vista de que esa zona había quedado renegada del festival (al igual que muchas otras).
Al tener todo montado y pese a que el día había sido especialmente cansado, comenzamos con los primeros “zumos” del festival y decidimos acercarnos al Metal Corner, para rodearnos de metaleros en el intento de comenzar la fiesta de la mejor manera posible. Para los que no lo sepan, el Metal Corner es un área anexa a la zona de acampada en la que se dispuso una pequeña carpa en la que dar conciertos a nivel underground y donde a parte de una amplia zona de bancadas, había algún que otro bar donde quedar provistos tanto de cerveza como de vino y alguna que otra vianda. Y lo cierto es que pese a que los precios europeos no se pueden contrastar con los que tenemos en España genéricamente hablando, la birra mínima se pagaba a 11 euros muy gustosamente al poder disfrutar de una bonita jarra con diversos motivos grafiados en el plástico, un asa perfecta para llevar colgada del cinturón y una “boquilla” que hacía más fácil servir los pequeños vasos también serigrafiados. Por otro lado por 2 y 3 euros se podía uno tomar un pequeño vaso de cerveza y de 11 para arriba atacar el resto de birras del festival.
Tras dormir las horas que nos dejó el personal colindante, nos preparamos para un día duro y decidimos acercarnos progresivamente al interior del festival en sí, en el cual ya pude ver un gran despliegue de medios a la hora de pensar todos los detalles minuciosamente, por ejemplo está el hecho de que la entrada se efectuara tras una leve paseo guiado y teniendo que subir una ligera pendiente donde se efectuaban los pertinentes cacheos en un marco totalmente pictórico, donde las lonas de ilustres metaleros, hacían la estancia en la cola mucho más amena.
En el interior, una pequeña cola inicial de cabinas de servicio a mano izquierda y a la derecha, la primera batería de casetas especialmente diseñadas para la ocasión con un carácter ferreo simulando acero corten en todos los diseños y emulando postes de madera muy efectivamente, para disponer múltiples servicios como el de cambio de dinero a fichas por ejemplo. Además en frente de esto tendríamos los dos escenarios principales de proporciones considerables aunque tengo que decir que el espacio se me terminó haciendo algo pequeño en algunos conciertos, una torre de luz decorada con los horarios del festival a tamaño visible desde muchos metros, y a la derecha de esto una gran zona donde todo tipo de gustos culinarios tendrían cabida.
No debemos olvidarnos de que el festival ofrece, otras dos grandes carpas en la que simultáneamente se ofrecen más conciertos y de las cuales también daríamos buena cuenta, otra zona de bar y servicios exquisitamente decorada y un metal market realmente impresionante donde todo buen metalero podría dejarse un sueldo en cosa de pocas horas.
Para terminar esta visita virtual por el recinto, debo aplaudir esa magnifica zona de prensa que habilitó la organización con una parte cubierta y otra zona donde era posible descansar en los pufs o hamacas que había repartidos, un par de bares y una decoración cuanto menos impactante en una zona completamente ideal.
Antes de comenzar con el aspecto más musical del festival, tengo que aclarar que voy a hablar únicamente de lo que tuve la oportunidad de ver y de cómo lo ví, la opinión es totalmente subjetiva y seguramente en muchos casos breve, ya que tenía muchas ganas de ver casi todas las bandas lo cual hizo que algunos conciertos los dejara cojos al comenzar o al terminar, o que sencillamente después de ver dos o tres canciones de un grupo decidiéramos pasar a otro, por lo cual hablaré un mínimo de cada banda que pudimos ver.
El comienzo del viernes serían los frenéticos Valient Thorr de los cuales básicamente me había informado debido a que iban a pasarse por España en lo que ha sido el actual Sonisphere y vaya descubrimiento el de estos americanos, practicantes de un rock duro de tintes sureños, y liderados por Valient Hymself que resulta ser un frontman como la copa de un pino, no parando de moverse en ningún instante y haciendo ver que el escenario se le queda muy pequeño.
El concierto a parte de un repaso de sus primeros álbums, sería una ferrea defensa de su “Stranger” que sacaron el año pasado y el caso es que en poco más de media hora de reloj, les dio tiempo a todo, hasta el líder de la formación pidió al publico que se repartiera en dos frentes para sentarnos a todos y remar con nosotros estando él en medio de toda la movida (un verdadero show el suyo).
Entre pitos y flautas, se me pasó completamente ir a la primera parte de los poderosos Malevolent Creation, así que decidimos hacer la primera incursión en el escenario Terrorizer (el más pequeño de los cuatro) para recibir a los suecos In Solitude, una banda con una trayectoria in crescendo que acaba de dejarnos atónitos con su nueva propuesta y nos dejaron un concierto bastante remarcable en el festival.
Comenzaron con su mítico “In The Darkness”, mientras veíamos a un excéntrico Pell con un zorrito de piel en forma de bufanda, que no se quitó en ningún instante y con un público que conocía el ya himno por parte de la banda a la perfección.
El ambiente en el concierto fue bastante agobiante, aunque mereció mucho la pena para ver la defensa de su “The World, The Flesh, The Devil” que básicamente se produjo con la llegada de “Demons” y a parte de esto también podemos remarcar “Whitches Sabbath” de su primer larga duración. Un concierto bastante intenso con unas guitarras que disfrutaron de un buen sonido general y una puesta en escena sencilla pero efectiva por parte de estos chavales.
Breve inciso para tomar fuerzas con unas cervezas fresquitas y tras ver unos minutos de unos Dodheimsgard bastante aterradores, con unos ritmos bastante mecánicos; decidimos ir a ver a los Dagoba, grupo que jugaba con la ventaja de ser locales (franceses me refiero) y que tuvieron una excelente acogida por parte de todos los presentes).
El concierto fue una verdadera descarga de adrenalina, apostando fuerte por su nuevo “Poseidon” (que me convenció bastante), aunque sin dejar de lado discos como su homónimo “Dagoba”. Si hablamos de temas pues supongo que es menester nombrar su “Waves of Doom” y por supuesto “The Man You´re Not”, sin desmerecer uno de los mejores Wall of Death de todo el festival, por parte de los francos.
El siguiente grupo para nosotros serían los japoneses “Maximum the Hormone”; unos chicos que desbordan energía por todos los costados, los cuales pese a no ser claramente santos de mi devoción, lograron sacarme alguna que otra sonrisa a lo largo de su actuación y dejarme perplejo ante el buen hacer de su batería-cantante, una fémina de voz angelical y gran pegada que encaja perfectamente con una banda en la que reina la locura bajo control.
Así que con un cartel solamente legible para los conocedores de su lengua natal y haciendo incisos en esta lengua, podemos decir que esta peña se marcó un bolo ciertamente apartado de lo que esperaba encontrar en esta clase de festival, aunque bastante interesante.
Nada más acabar los últimos compases de los “japos”, tenía muy claro que la siguiente baza iba a ser Primordial; una banda con un sonido colosal liderada actualmente por el señor Nemtheanga para ofrecer la potente puesta en escena de su nuevo “Redemption at the Puritan´s Hand” en el que se muestra un black metal muy frío con tintes Folk..
Fue una lección de música en toda regla, amenizando el escenario con cortes de la talla de “God to the Godless” (de lo mejor que vi por parte de los irlandeses) o “Empire Falls”, con sus duras guitarras y su ágil batería.
Lo cierto es que no pude ver del todo el final de los de Irlanda, para acercarnos a ver los últimos compases de The Cult, ya que nunca los había visto y me picaba el gusanillo (aunque no por ello iba a dejar de ver a Primordial obviamente) y la verdad es que me dejaron muy buen sabor de boca, sobre todo con su “She Sells Sanctuary”.
Aunque me habían dicho que uno de los grandes conciertos del festival iba a ser The Exploited; mi religión no comulga para nada con el rollo punk y allegados, por lo cual me esperé a que llegara el turno del señor Anselmo y sus Down para aparecer de nuevo por el recinto.
Y lo cierto es que este hombre me cansa mucho anímicamente hablando, nadie puede dudar que será un torbellino en las tablas y que su esencia sea infinita encima de un escenario, así como tampoco le voy a quitar mérito a su dilatada trayectoria profesional como músico, pero no puedo con él. Su concierto fue bastante sólido en todos los sentidos pese a que esa altanería que se pone el mismo y le hace salir por encima de sus compañeros está claramente fuera de lugar en mi opinión.
De su set destacaré el combo inicial “The Path”, “Lifer” y “Losing All” aunque el tema que más me gustó fue “Temptation´s Wings”, que sonó brava como ella sola, tras esto decidí pasarme a ver a Vader; otra banda de las que no puede decepcionar en un festival y para la que casualmente llegué a ver su brutal cover del “Rainning Blood” de Slayer (por lo que ya mereció la pena el paseo), aunque les vi algo parados y me perdí el otro cover que se marcaron (el homónimo de los Black Sabbath).
Una de las bombas sónicas del viernes, sería la implosión de Meshuggah, los cuales gozan de un estado de salud incuestionable que se traduce en un concierto lleno de rabia y de afilados instrumentos, en este caso mediante ocho cortes de los que destacaré la apertura de la actuación con “Racional Gaze” y la defensa de su “ObZen” a través de por ejemplo “Combustión”, por otro lado el “Future Breed Machine” fue el broche perfecto para anotar un sobresaliente en el paso de los suecos por esta edición del hellfest.
Uno de los grupos que había que ver por necesidad era “Iggy and the Stooges” y es que ver un “palomo” con la edad que se gasta el hombre, salir a escena con una musculatura envidiable (fibrosa a más no poder) y un moreno de película, con ese contoneo y esa forma de presentarse en escena como”el rey del mambo” es simplemente espectacular.
El tío lleva una banda de músicos de primer nivel que secundan el hecho de que su nivel vocal actual haya caído bajo mínimos desde hace ya bastante tiempo la verdad, aunque al escuchar temas como “Searh and Destroy”, “Gimme Danger” o “Fun House”, este hecho se nos olvidara bastante para vitorearle por el resto de méritos.
No pude ver mucho más de la iguana, ya que los austriacos Belphegor llevaban unos minutos sonando y era otro de esos bolos que no estaba dispuesto a perderme, aunque me resultaran totalmente distantes en el tiempo que los estuve viendo.
El sonido fue claramente brutal, y las guitarras se clavaban en el cerebro como estacas de madera mientras se iban sucediendo los temas, en mi caso los favoritos serían claramente “Lucifer Incestus” y “Rise to Fall and Fall to Rise”, sin desmerecer el final de la actuación con “Bondage Goat Zomby”.
A partir de este punto, el viernes fue una verdadera aventura para mi persona, ya que el combo que restaba por ver en mi caso era realmente infernal, comenzamos la partida con los death metaleros de culto Morbid Angel a los cuales nunca había tenido la oportunidad de ver y tras el último larga duración que se han marcado las ganas de hacerlo habían caído demasiado, no obstante todos sabíamos que al interpretar ciertos clásicos la cosa iba a cambiar y con esa idea nos presentamos delante del señor “David Vincent” para que él junto a su fantástica banda y su gran decorado nos dejaran con la carne de gallina.
El comienzo del bolo correría a cargo de “Immortal Race” y “Fall From Grace”, en una actitud que se me pareció mucho a la que muestran los alemanes Kreator en todas sus actuaciones aunque el género que practican sea distinto, David se tomó muy en serio su cometido y aunque los instrumentos no terminaron de sonar bien en todo el bolo, el general de la actuación fue soberbio, destacando también cortes como “Nevermore” o “God of Emptiness”, sin olvidar que si no recuerdo mal; únicamente presentaron dos cortes de los nuevos ante el público del Hellfest.
La segunda parte del combo implicaba desplazarse de nuevo hasta el escenario Rock Hard, para recibir el concierto que más ganas tenía de ver de todo el festival con permiso de Coroner; los americanos Possessed que nunca han pisado por España aunque se haya intentado traerlos en alguna que otra ocasión.
Banda de culto californiana, voy a empezar diciendo que su concierto vino a ser un conciertazo en mayúsculas pese a mínimos detalles como que el primer tema tuviera un fallo en las líneas de micro y no se oyera Jeff, o algún que otro fallo a la guitarra.
¿Y que decir? Lo que suda esta banda es pura actitud, este hombre desde su silla de ruedas consigue hacer lo que muchos vocalistas en plenitud de condiciones ya quisieran, mostrando una voz pletórica y desplazándose por todo el escenario a sus anchas haciendo incluso que este le resultara pequeño.
La actuación se abrió tal y como empezaba su “Seven Churches” a través de “The Exorcist” (tema que no es escuchó tal y como he dicho más arriba) y a partir de esto, la actuación se convirtió en una verdadera vorágine de metal con cortes como por ejemplo “Evil Warriors”, “The Eyes of Horror”, “Burning in Hell” (de lo mejorcito sin lugar a dudas”, “Tribulation”, “Confessions” o el cierre con “Death Metal”.
Al terminar los americanos, teníamos un rato libre hasta el siguiente concierto que aprovechamos para ver que tal le iba a M
Un concierto de altura el que vimos en la RockHard y una gran conversación la que pudimos mantener con la banda el día siguiente, los cuales nos informaron amablemente de la situación actual que presenta una formación como esta y algún que otro plan de futuro, dejándo ver que a parte de grandes músicos son mejores personas.
Rob Zombie y sus huestes en el escenario principal y bajo mi opinión nos lo podíamos haber ahorrado, este hombre pierde enteros como puños en su directo si lo comparamos con lo que nos trata de vender en sus discos, eso sí; la puesta en escena de este hombre no tiene límite, no es que fuera desorbitada sino que el juego de alturas y el uniforme (de la parte que nosotros vimos) creaba un efecto bastante compacto y bien pensado por parte de la banda.
En cuanto a los temas que vimos, el que más disfruté sería el “Dragula” (con toda la parafernalia que he comentado) y un par de ellos más que si no recuerdo mal eran de White Zombie.
Los últimos coletazos del viernes noche en el festival, vendrían de la mano de In Flames, pese a que la duda estaba presente al tocar también Mayhem en el mismo rato. De cualquier forma solamente nos quedamos en los primeros cortes de los death metaleros suecos a la espera de que no optaran por aburrirnos con demasiado material de su último trabajo que sintiéndolo mucho por el que le haya gustado, a mi me parece bastante flojo para lo que ha hecho esta banda en otros tiempos…
La puesta en escena era demoledora, con los efectos de fuego que daba un calorcito que no veas y el señor Anders que por fin ha decidido prescindir de las rastas, con una energía en todos los sentidos digna de ensueño.
El tema que más disfruté sin duda alguna sería el mítico “Only for the Weak”, con toda la peña saltando y dando brincos sin parar y después de esto tomamos rumbo al metal corner a echar la última cerveza del día mientras terminábamos de escuchar el concierto tranquilamente.
El día siguiente suponía una nueva odisea, el comienzo como era de esperar estaba ligado a la higiene personal y la peña del hellfest no nos lo iba a poner fácil. Por seis euros se podía adquirir la entrada al rincón del agua (tal y como ellos lo llamaban), pero las colas de espera para poder ducharnos eran realmente infernales y el sábado por la mañana tras haber esperado mas de una hora en la cola decidimos que podíamos lavarnos en los lavaderos (haciendo algo el guarrete por supuesto), donde nos encontramos incluso un grupo de simpáticos franceses lavándose en bolas con toda la confianza del mundo, bajo la atónita mirada de algunas mozas que parecían no haber visto un miembro viril en su vida.
Lejos de seguir comentando anécdotas personales (que bien resumen lo que nos pasó a todos en el festival), y habiendo perdido por completo el tiempo de actuación de las guapísimas Crucified Barbara, fuimos de cabeza como alma que lleva el diablo para disfrutar del que para mí era uno de los conciertos más esperados del día a pesar de comenzar a las once y pico de la mañana; el de los thrashers Whiplash.
La banda de Tony Portaro se mostró fiera en escena desde los primeros compases y aunque al igual que otros como Destruction o Sodom son únicamente tres, el escenario estaba perfectamente completo, sobre todo con la puesta en escena de su vocalista que centraba toda la atención del público y no dudaba en lucir un sombrero de Cowboy y unas calaveras a modo de pinzas en las trencitas de su perilla.
Además, muy inteligentemente los americanos supieron leer el concierto perfectamente centrando la actuación en su “Power And Pain” con temas de los que destacaré por ejemplo un sublime “Spit on Your Grave” y otras etapas como la del tema “Walk the Plank”.
Acto seguido nos movimos unos metros para recibir a los míticos de la New Wave; Angel Witch, los cuales han perdido bastante fuelle con respecto a la última vez que les vi hace dos años y es que el señor Heybourne no se cantó ni un solo agudo, no forzó lo más mínimo y eso las canciones en mi opinión lo notaron mucho.
De los temas, pues uno de los que mejor sonaron sería “Confused”, aunque como siempre los más celebrados iban a ser “White Witch” y como no, el perfecto cierre de fiesta con el himno homónimo a la formación; “Angel Witch”.
Otro concierto bastante interesante, sería el de los Mekong Delta, los cuales proponen un thrash metal muy técnico con un carácter ambiental bastante arraigado, aunque lo que más me llamó la atención es la capacidad de Martin LeMar para salir a escena pañuelo en la cabeza y sacar un partido insólito de su afeitada testa.
Una banda que sabe perfectamente lo que se hace, sonando muy compacta con una batería sencillamente brutal y efectiva, marcándose temazos de la talla de “Sphere Eclipse” con una seguridad palpable en todo momento.
Todavía no habíamos llegado a las dos de la tarde y este servidor estaba que no podía más, aún así hice un gran esfuerzo por recibir como se merece a los germanos Hammerfall, quienes en escena se mostraron bastante activos aunque viéramos por un lado los instrumentos y por otro a Joacim Sans, quien parecía ir por libre.
Comenzaron la actuación presentando su “Infected” a través de “Patinent Zero” con una acogida bastante pobre (sobre todo por mi parte que habré escuchado el disco nuevo dos veces como mucho), aunque acto seguido llegaría el mítico “Renegade” y nos subiría los ánimos.
Después de esto decidimos ir a comer y escuchar de fondo temas de la banda como por ejemplo los míticos “Hearts of Fire” y el cierre siempre idílico con “Let the Hammer Fall”.
Tras probar algunas viandas dentro del recinto, fuimos directos para recibir a los míticos UFO, una de esas bandas incapaz de decepcionar en directo marcándose temas con mucho gancho y en algunos casos más que conocidos por llamarlos de alguna manera.
Habrá quien dude de si han pasado muchos años por la banda y pueden estar algo desmejorados pero desde luego puedo decir bien alto que la calidad de Vinni Moore a la guitarra y el buen hace del señor Mogg a las líneas vocales son incuestionables y más tras haber escuchado el directo que tienen canciones como por ejemplo “Lights Out” y el siempre bien avenido “Doctor, Doctor”, que entusiasma a los seguidores más acérrimos de la banda e impacta a las nuevas generaciones a los cuales, les ha llegado este corte sobre todo en forma de versión.
Rápidamente cambiamos el chip para enfrentarnos a una de las bandas más contundentes de la escena actual, practicantes de un crossover que a día de hoy mueve masas y no es para menos; los americanos Municipal Waste liderados por Ryan Waste, saben perfectamente como marear la perdiz encima de un escenario ofreciendo dosis gratuítas de violencia y locura desenfrenada. El concierto fue una idea y venida de personas, todos intentaban surfear por encima de los presentes incluso vimos una barca hinchable, muchos balones de playa y otras muchas cosas entre los múltiples moshpits que se iban formando en cada instante del concierto.
Y lo cierto es que la banda tiene material para aburrir y obviamente dado el carácter de sus composiciones, el set list dio para mucho haciéndose eco de todos sus discos y ofreciendo unos temas de mucha calidad como por ejemplo “Sadistic Magician” o el final a cargo de “The Art of Partying”.
Uno de los puntos negros del festival en mi opinión, fue esa “banda de versiones” que a día de hoy se hacen llamar Thin Lizzy y es que quedando únicamente Brian Downey en filas, en mi opinión deberían haber cambiado la idea de la banda y marcarse los temas más míticos de los irlandeses a modo de versiones.
De cualquier forma lo que escuchamos de la banda sonaba muy bien, son unos grandes músicos que conocen muy bien la esencia de la formación algunos por llevar en la banda casi una treintena de años, aunque obviamente nos falte gente en este directo que nunca más volverá a estar.
Grandes himnos como el “Whisky in the Jar” sonaron en el recinto mientras que este que os escribe se iba a tomar un descanso en la zona de prensa, donde caí víctima de morfeo entre el final de la descarga de los irlandeses y el principio de Destruction (vaya sacrilegio). Me jodió perderme la primera parte de los alemanes, aunque les haya visto para aburrir de veces, pero siempre tiende a ser una de esas bandas que si consiguen un buen sonido en directo van a aplastar cabezas, Schimier es un líder nato y su imponente presencia física, y su poderosa puesta en escena hacen que los cortes de la banda cobren mucha más veracidad en directo que en disco (y ya es decir).
Dos de los temas que pude disfrutar en directo y con los que no paré de menear los pelos serían “Bestial Invasion” y el final con “Total Desaster”, que me hicieron una idea de todo lo que me había perdido en mi pequeño sueño.
Otra disyuntiva se presentaba en torno a 1349 y Apocalyptica y dado que tampoco tenía muchas ganas de ver a estas bandas optamos por irnos a la parte de atrás y disfrutar de las suaves melodías de los finlandeses y su capacidad para transformar música clásica en metal. Las mejores partes fueron las relacionadas con ese disco versión a Metallica.
Uno de los conciertos de la jornada en cuanto a caña serían los míticos alemanes Sodom, y es que este sábado era claramente letal para un amante del thrash metal como abiertamente me declaro, habiendo podido disfrutar de directos de altura como el de Whiplash o parte del de Destruction, Sodom resultaban una apuesta segura para continuar con lo que nos caería después y de esta forma sería como Tom AngelRipper, salió a escena con los suyos para dejarse la piel de principio a fin.
Sonaron los temas más míticos de la banda como por ejemplo “Outbreak of Evil”, y sin duda alguna los más celebrados fueron “M-16” y el agente naranja (“Agent Orange”). Por otro lado Blasphemer también me pareció una auténtica patada en la boca, con la que me fui muy contento, ya que la última vez que los vi hace dos años, aunque solamente llegué en los cuatro temas finales no me gustaron nada de nada.
Eran casi las nueve de la noche y a parte de nuestro claro cansancio, las cámaras de fotos también estaban que echaban humo y era hora de recargarlas, y nada mejor que la zona de prensa para tal efecto. Encontramos unos enchufes “huérfanos” al lado de una pantalla de televisión donde se televisaban los principales conciertos y de esta forma fue como vi el concierto de Black Laber Society por completo, desde que Zakk saliera con una corona en plan jefe indio hasta que rompieron con la última canción.
El concierto fue muy correcto y compacto, pese a que el protagonismo casi sin quererlo porque se maneja por el escenario como Pedro por su casa, se lo llevara el ExOzzy Osbourne.
Como siempre un espectáculo para lucir sus hijas (todas sus impresionantes guitarras), aportando a cada corte el sonido que requiere, de los cuales destacaré “Crazy Horse” o “Fire It Up” en detrimento de un solo de guitarra, únicamente apto para los fanáticos de este instrumento, que nos dejó clara la idea de que lo que hacía con Ozzy no era para que este descansara, sino porque realmente lo sentía de esta manera.
Otro concierto estelar del sábado fue el de los alemanes Kreator, de nuevo el thrash metal triunfando en uno de los escenarios principales del Hellfest y no era la primera vez que lo hacía ya que con esta han sido tres las incursiones de estos músicos en el festival francés.
De lo primero que me voy a quejar es del juego de luces, con tonos rojos en todo momento que beneficiaban la currada puesta en escena y jodía cualquier posibilidad de sacar una foto decente, aunque mereciera mucho la pena.
Los germanos sudaron la gota gorda con lo que mejor saben hacer, dejando tras de sí un espectáculo digno de admirar en la que destacaron los grandes moshpit y la impresionante actitud de la banda en el directo.
En cuanto a los temas pues que decir; “Endless Pain”, “Pleasure to Kill”, “Enemy of God”, la entretenida y cañera Phobia, la unión de “The Patriarch” con “Violent Revolution” y el culmen de “Tormentor” creo que hablan por sí solos, si este grupo de canciones funcionan mal en un concierto, dudo mucho que la banda pueda hacer más por ofrecer lo mejor de sí mismos.
Uno de los mayores fallos en mi opinión de todo el festival es haber puesto a los Bolt Thrower a la misma hora que los míticos Scopions y tratándose de mí era obvio que volvería a ver a los clásicos alemanes, sobre todo si tenemos en cuenta que esta gira que comprende varios años, será la última gira mundial bajo los términos que ha concretado la banda.
Estaba claro que a esas horas todo el protagonismo del festival se lo llevaban ellos, nos fue muy complicado avanzar a una posición aceptable desde la que disfrutar de los clásicos de la formación y ello supuso que tuviéramos la grúa de la cámara justamente delante, por lo que la visión se nos interrumpía cada dos pos tres, pese que el sonido fuera muy aceptable.
El show de Scorpions tengo que admitir que fue bastante paupérrimo, sobre todo con la pantalla que llevaban detrás y centrando el protagonismo en Kottak durante todo el concierto (sobre todo a través del pedazo solo de batería que se marcaron), y por otro lado aunque los temas clásicos estuvieron bastante presentes, esta despedida se centró erróneamente en su último trabajo, lo que me dejó bastante descolocado al pensar que ya que te despides, hazlo con tu mejor artillería.
Los músicos en solitario estuvieron bastante bien, sobre todo Schenker y Kottak que aprovechó todo el festival para “presentarse en sociedad” de sobremanera, tanto su nueva banda como su próxima gira con Edguy y cía, no me gustó nada el detalle de los parches de la batería (lo más lógico es que hubiera puesto Scopions, pero bueno…).
Del setlist pues podemos destacar “Make it Real”, “The Zoo”, “Dynamite”, “Black Out”, el fantástico “Big City Nights” (de mis temas predilectos de la banda por el buen rollo que infunde) y los bises obviamente serían el “Still Living You” y el “Rock You Like a Hurricane”.
En definitiva se trataba de mis cuartos Scopions y sin duda alguna ha sido la vez más floja que los he visto, espero y deseo que el año que viene su despedida en Wacken merezca la pena.
La mayor atracción del concierto para este que os escribe, era la reunión de los thrashers suizos Coroner, la cual como todo en esta vida podía salir bien o mal y no fue la primera opción la que disfrutamos.
Demasiada expectación la que levantaron y el refrán que viene al pelo para esta actuación sería el de “mucho ruido y pocas nueces”, intentándonos vender una voz que ya no vale para nada si la comparamos con los discos y ojo que no le quito mérito al hombre ya que seguir cantando tras tantos años tiene su miga, pero fue el peor parado del concierto, además estuvieron claramente estáticos y el único que consiguió levantarme algo la moral sería el guitarra que tuvo un sonido perfecto en todo momento y se marcó unos temas espectaculares (bravo por él).
Lo siento mucho señor Royce, pero su actuación no hizo sino pensar que a día de hoy definitivamente no pagaría por ver a Coroner en mi ciudad, en cuanto a los temas, pues el set list tampoco es que estuviera muy allá y de lo que yo vi, me gustó bastante el “Masked Jackal” (a nivel instrumental).
Imaginad cual sería mi enfado que pasado el medio concierto opté por acercarme a ver a Triptykon (cosa que tampoco debería de haber hecho), ya que si en su día me tragué la última etapa de los Celtic Frost en su carácter más decadente y puramente Doom, alejado de ese thrash metal del que hacían gala años atrás, ver a los Triptykon supuso la misma tortura que en el metalway del 2006 y ojo que habrá a quién le gusten pero a mi me resultaron soporíferos a más no poder. Después de este concierto vuelvo a plantearme la idea de banear todos los proyectos del señor Fisher.
Tras esto el sábado no pudo dar más de sí, nos saltamos incluso la obligada cerveza en el Metal Corner con el objetivo en mente de levantarnos pronto para ver si nos podíamos duchar en condiciones al día siguiente.
El domingo comenzó con un clima perfecto para disfrutar del festival, rápidamente nos dirigimos a las duchas donde por fin pudimos tomar un baño helado, en el que podría haber muerto víctima de una segura pulmonía a pesar de que hay quien dijo que se duchó en el festival con agua caliente (sería en otro festival porque lo que es en este…).
Nos preparamos en las tiendas y a eso de las once y media de la mañana ya estabamos disfrutando de los ritmos nórdicos de los roji-negros Turisas, que están presentando un nuevo disco titulado “Stand Up and Fight” que tuvo muy buena acogida a pesar de que por problemas ajenos a la banda tocaron poco más de 20 minutitos (o 4 temas según queramos mirarlo) que supieron a poco la verdad.
De todas formas la banda nos dejó todo lo mejor de sí mismos, ofreciendo totalmente una puesta en escena bien cuidada con muchos guiños entre los músicos y esos fascinantes instrumentos complicados de ver en bandas de metal como son el violín y el acordeón.
El siguiente grupo en caer sería Atheist, los cuales me dejaron un poco frío sin decirme nada, me gustó mucho la energía de su bajista que no cesó un instante de mover sus greñas y el cantante que no paró quieto en ningún momento, con una actitud más enmarcada dentro del rock que otra cosa. No hablaré mucho más de la banda puesto que no conozco su trayectoria y lo que ví tampoco fue santo de mi devoción salvo por las ganas que le echaron al directo.
Rápidamente pasamos a Firewind, los cuales si que estaban completamente dentro de mis planes para el domingo (aunque tengo que admitir que también me hubiera gustado ver a los rusos Arkona), pero opté por mi primera idea y me llevé una grata sorpresa al ver la uniformidad de la banda y el buen hacer por parte de todos los músicos, sobre todo esa necesidad que teníamos todos de ver a Gus con su propia banda, antes de hacerlo con Ozzy horas después.
Los griegos demostraron que calidad les sobra y tablas tienen para parar a un tren, ofreciendo temas como “The Ark of Lies” con la que abrieron, una pegadiza “World on Fire” y un bis que sería “The Fire and the Fury”. No es que fuera una de las mejores actuaciones del festival, pero para mi supieron cumplir con creces su cometido y el solo de Gus me permitió ver como se desenvuelve a las cuerdas.
Un directo que no tuve la oportunidad de ver la vez que pasó por la capital española, sería la de los israelitas Orphaned Land, y ojo con esta peña, como siempre su vocalista salió especialmente ataviado y recuerdo perfectamente la anécdota de nuestra fotógrafo que se quedó sola en el inmenso foto haciendo fotos de la banda y acercándonos una mejor visión del líder de la formación.
La banda mostró en todo momento una actitud cordial y cercana con el público y su metal extremo acabo inundando los terrenos del Hellfest mientras disfrutábamos del concierto, anonadados por la calidad de la formación. Además de las guapísimas chicas que sacaron en medio de la actuación para ofrecernos unos sensuales bailes.
La segunda incursión en el abarrotado escenario Terrorizer aparecería de la mano de los místicos Ghost; unos suecos que se están poniendo bastante de moda tras haber sacado un disco homónimo y que proponen un concierto en el que la ambientación juega su mejor baza y el hecho de no saber quienes son los músicos ni de donde vienen, ni nada, proporcionan una dosis de intriga más a la hora de evaluar el concierto y disfrutar de él.
La banda sale ataviada de monje a excepción del cantante que adquiere el roll de obispo, sin dejar ver nada de sí mismos (de hecho el cantante lleva hasta unos guantes negros que impiden hasta la identificación de sus manos).
Como era de esperar, el show estuvo basado en su único disco y la sorpresa vino con la versión del “Here Comes the Sun” de los Beatles, que al principio no supe reconocer, aunque el tema que más me gustó fue el cierre del concierto; “Ritual”. Una banda muy a tener en cuenta para futuros festivales la verdad.
En los siguientes instantes del festival, echamos un vistazo a Pain of Salvation y nos fuimos para recibir a Maz Cavalera y sus Cavalera Conspiracy, en el que pudimos ver un buen despliegue de medios para desarrollar temas como “Sanctuary” o “Terrorize”, versiones de Sepultura (no podían faltar tratandose de esta banda…) como “Refuse/Resist”, “Territory” o “Roots Bloody Roots”, en definitiva un buen concierto que muestra el buen estado de forma de Max y los suyos (aunque lo de sacar a la palestra a los niños y demás familia le sobró por completo todos sea dicho).
Un grupo que siempre me ha gustado y por fin tuve la oportunidad de ver son Grand Magus, un trío sueco que se defiende a la perfección dentro del heavy metal de corte más clásico, suenan con una completa solemnidad y su buen hacer está registrado en la memoria de todos los que metaleamos en este concierto.
Consiguieron llenar no únicamente la carpa, sino el escenario con su mera presencia, me gustó mucho desde la introducción hasta el final del concierto y desde luego destacaré la labor del guitarra cantante, pese a que la voz se alterna por parte del guitarra y del bajista.
Los temas que más dieron de si en el concierto fueron “Silver Into Steel” y el nuevo “Hammer of the North” que termina siendo una perfecta bomba sónica, rápida y sin concesiones. El final con “Iron Will” terminó siendo un fin de fiesta ideal.
Otro pequeño descanso para recibir a la que ha sido, es y será reina del metal desde hace muchos años; Doro Pesh y sus incombustibles Doro ofrecieron el concierto en el que mejor me lo pasé de todo el festival, recuerdo perfectamente como iban desgranando tema tras tema mientras cantábamos a coro los himnos de esta diosa del metal.
La banda que lleva consigo es simplemente espectacular por lo que no es de extrañar que la entrada de la diva a escena se produzca después que la de sus compañeros en una tesitura completamente adaptada a ella y haciendo que tengamos la sensación de que sale a cama hecha.
Por otro lado la potencia de su directo está claramente a la vista de todos, haciendo temas muy rápidos y enérgicos como por ejemplo “Metal Racer” e intercalando cortes míticos de su etapa en Warlok como “Burning The Witches” o el archiconocido “All We Are”.
Algunos de los temas que mejor sonaron serían “I Rule the Ruins” y “Hellbound”, sin desmerecer ese momento balada en el que Doro nos metió a todos en su bolsillo.
Y si acabamos de hablar de la Metal Queen por derecho, también tenemos que hablar acto seguido del metal God, uno de los reyes del heavy metal porque se lo ha ganado a pulso a pesar de que a día de hoy no sea ni la sombra de lo que llegó a ver, está claro que tenemos que dar un aplauso a las ganas de seguir en tablas de Rob Halford y de continuar con el ardiente espíritu de los Judas Priest. Pese a que también aplaudo la decisión de KK Downing de abandonar la formación.
Como siempre, el despliegue de medios de los ingleses fue una de sus mejores bazas con Rob Halford recorriendo todo el escenario a su ritmo y haciendo gala de sus poderosas vestiduras (que cada vez le cuesta más trabajo llevar), además el juego con los láser y el fuego hicieron que los cortes quedaran enmarcados de la mejor manera posible.
El set list de este Epitaph Tour se iniciaba con “Rapid Fire” y incluyó cortes de la etapa más reciente de Judas como ese fantástico tema introductorio titulado “Judas Rising” y el final de fiesta fue claramente sobrecogedor, pese a que el líder de la formación no se pueda permitir el lujo de marcarse un “Painkiller” como hace años. De cualquier forma este gran final llegó a través de “Breaking the Law”, “Painkiller”, “Hell Bent for Leather” y “You´ve Got Another Thing Comming”.
Otro pequeño inciso se hizo necesario para coger hueco en la abarrotada carpa que iba a recibir a los suecos Dark Tranquillity; un concierto que no estaba dispuesto a perderme en detrimento de Ozzy, teniendo en cuenta que al acabar el mismo todavía podríamos ir a ver algunos temas del come-murciélagos al escenario principal.
Como digo, mi preferencia por ver a los death metaleros suecos es más que clara tratándose de una banda incapaz de defraudar en directo, la figura de Mikael Stanne hace que ver esta formación sea una puesta segura debido a su polifacético carácter y su impecable puesta en escena.
Es envidiable la capacidad que tiene para salir ante la multitud, perfectamente vestido con una sobria camisa negra y no parar de moverse en ningún instante (de hecho fue el cantante al que más costó fotografiar) y todas estas cosas no son ni la punta del iceberg si las contrastamos con la capacidad vocal que tiene y sus dotes de liderazgo.
Además tengo que decir que su último larga duración titulado “We Are The Void” me ha encantado y que la interpretación de cortes como “Iridium” en directo me deja muy claro con que clase de banda estamos lidiando, teniendo en cuenta que el resto de músicos son unos profesionales impresionantes.
En cuanto al set list destacaré también “The Fatalist” y como no; “Final Resistance” que me dejaron poco menos que con la boca abierta.
Como he comentado antes, nada más terminar el concierto de los suecos, nos fuimos al escenario principal para ver los últimos coletazos del concierto de Ozzy y lo cierto es que fue algo vergonzoso ver como ningún foco podía apuntarle a la cara por ejemplo, o hacer el ridículo echándose un cubo de agua a la cabeza.
De cualquier forma, la banda suena fenomenal y Ozzy sigue cantando relativamente bien como demostró por ejemplo en “Iron Man”, el tema que por mi parte más celebré del concierto sería “Crazy Train”; el único tema que me faltó por ver cuando Ozzy uno a España por última vez en el Monsters del 2007 (así que ya puedo tachar el corte de mi lista de pendientes…).
No se como lo hago, pero ya son muchas veces las que me he dicho que no volvería a ver a los suecos Opeth en directo y volví a caer en mi error, la banda suena fenomenal pero hay que ser conciente de que es un grupo que te tiene que molar para poder disfrutar de su música, ya que sino pasa esto terminan por aburrirte soberanamente como fue mi caso una vez más.
Mi nivel de aburrimiento en estos anteriores me hizo acercarme a ver a los renovados Cradle of Filth (otro de esos grupos a los que puse la cruz hace tiempo) y la verdad es que melódicamente lo que escuché me encantó, no así como el señor Dany Filth que ha perdido toda la magia que tuvo en sus años, un voz que chillaba sin sentido y que me hizo aguantar dos cortes antes de optar por irme. Y ya no quiero comentar las pintas del hombre tras haberse cortado el pelo y aparecer con el mismo teñido de rojo (granate o similar), sin duda alguna podría haber salido de una novela de Ramón del Valle-Inclán.
Después de esto nos quedamos de fiesta todo lo que se pudo (y algo más) y al día siguiente otra de las grandes anécdotas del festival; con toda la prisa que llevábamos, el incendio de un coche en la puerta de donde estábamos aparcados ralentizo nuestra salida de Clisson bastante, bajo la atónita mirada de la dueña del vehículo que no daba crédito a lo que estaba pasando.
Como conclusión, ha sido una de las grandes experiencias del verano. Los grandes festivales están muy de moda en los últimos años y este ha conseguido dejar su vertiente más extrema para dar cabida a bandas como Doro, Judas Priest o Scorpions, llamando la atención de un mayor público.
Autor: Javier Fraile
Fotografía: Naiara Gil Alonso