KAYSER SOZÉ + NOMAD – SALA WE ROCK, MADRID – 12/12/13
The Rock Remains The Same
Noche de jueves en Madrid y como no podía ser de otra manera, noche de rock. La cita era en la conocida sala We Rock y los anfitriones, ni más ni menos que KAYSER SOZÉ, haciendo su presentación oficial en Madrid con su tercer disco “Gods Meat Cult” todavía bajo el brazo. Los albaceteños ponían los pies en la capital y nos invitaban a disfrutar de su rock visceral, de sus influencias blues y, en definitiva, de un sonido y un espíritu que no muchas bandas comparten hoy en día.
La noche prometía y más aún cuando KAYSER habían tenido a bien contar con los madrileños NOMAD para acompañarles en esta velada. Fue el trío capitalino el primero en salir al escenario para presentar su “Inner World”, un disco que les ha aportado excelentes reviews y opiniones por parte de la prensa especializada y, más importante aún, de los fans, gracias a un sonido apoyado en los clásicos y con un sabor atemporal, pero con la mirada puesta en el futuro, sin olvidarse de los tiempos que corren. LED ZEPPELIN y BLACK SABBATH revolucionaron la música de su época y NOMAD parecen decididos a seguir su estela, apoyándose en las bases que sentaron ellos y con un pie en la innovación, dándole a su sonido clásico una pequeña vuelta de tuerca que llega incluso a tener pequeños toques casi progresivos, presentes por ejemplo en temas como “Praises”, uno de los cortes más celebrados de su actuación del jueves.
Su actuación fue el reflejo de una banda con energía y buenas ideas, que supo ganarse a buena parte del público desde el principio, regalándonos temas como “Outraged”, la mencionada “Praises”, “Black Days” o el broche final que supuso la fantástica “Faith”. Resulta difícil resaltar a alguno de sus miembros sobre el resto, ya que todos estuvieron acertados (Jaime genial a la guitarra y casi mejor como frontman) y supieron plasmar sus temas a la perfección (la interpretación de Carlos al bajo fue impecable), pero sin lugar a dudas me quedo con la batería de J. Biscuit, realmente impresionante.
El turno de KAYSER SOZÉ no se hizo esperar demasiado y el trío albaceteño compuesto por Javier Pozo, Amador León y Antonio Molina se subió al escenario de la We Rock y comenzó a darle caña a ese blues rock tan característico, familiar y atemporal que llevan defendiendo durante ya tres discos. El grupo tardó exactamente dos temas en dejarse llevar absolutamente por la música, lo que empujó al público a hacer vitorear y corear cada tema, aplaudir cada solo, en resumen, a pasarlo bien con un grupo que se lo pasa incluso mejor.
Javier Pozo y su guitarra forman un solo ser que se apodera del escenario y transmite una energía increíble, como pudimos comprobar a lo largo de temas como “Firewood”, “The Dog Who Never Believed In God” o “Lips To Lick”, un trío de temas que junto al single “Phenomena” sirvieron para que el último disco de la banda se quedara bien grabado en la mente de los asistentes, gracias a un sonido realmente bueno (sorprende como ha mejorado la We Rock últimamente en este aspecto) y a unas interpretaciones de primer nivel, con un Antonio Molina carismático y muy acertado a su instrumento, que dio un contrapunto más sobrio a la actitud macarra y desenfadada de Javier. Y detrás de ellos Amador no dejó escapar un golpe y nos guió a todos por un camino en el que pudimos disfrutar de cortes como “Toni’s Garage”, “Kayser Sozé”, “I Just Wanna” o “Snake Eyes”.
La banda no se guardó ningún esfuerzo y se dejó llevar en los solos, improvisó lo que le pareció oportuno y nos regaló momentos realmente interesantes y mágicos gracias a cortes como “Namasté”, “Billy Sabbath” o una impresionante versión de “Whole Lotta Love” y a un cierre de concierto impresionante y entregado completamente al público asistente. La sensación después de ver al grupo es la de presenciar un mensaje, la de dar un paseo de la mano del mismísimo Rock. Sin lugar a dudas KAYSER SOZÉ tienen un futuro brillante por delante y un “algo” que les hace especiales y que convierte su directo en una celebración de la música. Sencillamente fantástico.






























