M.O.P.A. + EMERGE – SALA RITMO & COMPÁS, MADRID – 08/01/10
Si buscas Metal, exclusivamente Metal, estás leyendo la crónica equivocada. Anoche Madrid tuvo la suerte de albergar un doble concierto con dos bandas ajenas al movimiento pero no por ello menos interesantes. Los franceses My Own Private Alaska secundados por la banda local Emerge, ofrecieron sendos directos lejos de patrones y encorsetamientos. La arriesgada propuesta de la siempre vanguardista promotora Burning You Productions tuvo contestación en forma de media entrada en la sala Ritmo & Compás, aunque si tomamos como baremo las reacciones de los asistentes no cabe duda de que el éxito fue rotundo.
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Reemplazando a los inicialmente programados As My World Burns, Emerge dio inició a la velada presentando “Te dije que algún día nos reiríamos de esto”, trabajo al que dieran forma el pasado verano. Fueron tres cuartos de hora de actuación aproximadamente y divididos en dos fases: la introductoria y la de desarrollo, intermediadas por un saludo al público y sin más pausas. Imposible describir de manera minuciosa su música, llena de matices que hacen que en ocasiones suene poderosa y en otras delicada, como pasar de un ataque de histeria al efecto del narcótico tranquilizador.
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Multi-instrumentistas y poco convencionales, generaron la base de su sonido en formación bajo-batería-guitarra-teclado, añadiendo diferentes sonidos extraídos de un chelo, un xilófono, un micro-Korg y otros enseres musicales de los que se encargó Shehrezade Al-Ayoubi, sensacional en todas las disciplinas. La formación de corte clásico antes mencionada también encontró su excepción en ver a Fernando Moreira acariciar su guitarra con arco o en el trabajo de Pedro Aijón, que como baterista se reveló incansable y polifacético tocando con baquetas escobilla de metal o mazas marching. Toda la labor instrumental (el grupo no tiene vocalista) denotó gran implicación de los músicos, con sensibilidad palpable en cada variación.
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Más cercanos al tipo de gente que puede moverse por los locales de Malasaña que a la que tiene sus centros de ocio nocturno en Argüelles o Vallecas, Emerge se destapó como una caja de sorpresas. Algunos entenderán su música como agua bendita para el diablo, pero a nivel personal me resultaron una banda emocionante y de talento.
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Igualmente extraños al ojo resultan sobre un escenario My Own Private Alaska. Con un EP a sus espaldas y un largo a punto de sacar del horno, su presencia en la capital no era novedosa, dado que hace exactamente un año consiguieron llenar la sala Siroco.
En forma de trío compuesto por batería, piano eléctrico y la voz de Matthiew Miegeville, decorando el escenario con tres cuadros de Yohan Hennequin (baterista de los propios M.O.P.A.) y con la austeridad de poder contemplar a los músicos sentados, los de Toulouse dedicaron unas breves frases en castellano para después, ya en inglés, enunciar (a gran velocidad) el set escogido para esa noche y anunciar que no habría más palabras que las que componen sus textos.
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“I am an island” fue la elegida para abrir el concierto con algún problema en la batería, dado que un platillo se desprendió rodando por el escenario hasta encontrar freno en una de las pinturas. La continuadora “Die for me (if I say please)” cerró el repaso a su EP de 2008; a partir de ese momento iniciaron un viaje a temas, en la mayoría de casos inéditos, de álbum “Amen”, que verá la luz en primavera.
De “Broken army” hay que resaltar la potente batería en el arranque, mientras que en “My girl” el calmado inicio termina creciendo en forma de mantra. Los dos únicos instrumentos sobre las tablas tuvieron un buen sonido, pero la voz de Matthiew no ocupó el lugar que merecía en el conjunto pese a que el descalzo vocalista se desgañitó como en él es costumbre.
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“Amen” tiene en lo desacompasado y caótico de su ritmo el punto fuerte, con el desgarro en la voz y la interpretación gestual aumentando el dramatismo. El tema “After you”, escogido como adelanto de su próxima publicación y que ya es familiar para sus seguidores, mantuvo la intensidad por su simplicidad no exenta de recursos, con un punto más rítmico y alegre dentro de la melancolía e intimismo que llevan por bandera.
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Cierto aire de spoken word transmitió “Anchorage”, siendo “Just like”, con redoble marcial y piano clásico de sonidos circulares, la que puso el broche a la actuación. Lo estático del público a lo largo del concierto no debe llevar a confusión respecto a la valoración final: el aplauso de casi un minuto fue la mejor moneda con la que pagar a los músicos franceses que agradecidos abandonaron la escena.
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Diferenciables del resto, M.O.P.A. pasan por su caleidoscopio multitud de influencias y estilos ofreciendo al escuchante (porque esta es música para escuchar con atención, no para oír con prisa o desinterés) un colorista catálogo de sensaciones. Pero para ello hay que acercarse a la música sin miedo y abandonar la doctrina de que en el Metal sólo se debe escuchar 100% Metal y el resto es ser infiel y hereje a unas reglas nunca escritas. Si me equivoco condenado quedo a la hoguera por haber disfrutado de los directos de My Own Private Alaska y Emerge.
Autor: David Jiménez Rodríguez

































