The Wake of Magellan: el último gran tesoro de los Savatage de los 90

Hay discos que envejecen bien y otros que parecen ganar dimensión con cada escucha. The Wake of Magellan, décimo trabajo de estudio de Savatage, pertenece claramente a la segunda categoría. Publicado en Europa y Japón en septiembre de 1997 y posteriormente en Estados Unidos, representa uno de los momentos más ambiciosos, complejos y emocionantes de la trayectoria de la formación de Tampa.
El álbum llegó después de Dead Winter Dead, otra monumental obra conceptual, y encontró a una alineación extraordinaria: Zachary Stevens a las voces, Jon Oliva al teclado y compartiendo protagonismo vocal, Chris Caffery y Al Pitrelli a las guitarras, Johnny Lee Middleton al bajo y Jeff Plate tras la batería. Una formación que repetiría por última vez en estudio, ya que Stevens abandonaría posteriormente el proyecto.
Pero The Wake of Magellan no es únicamente un ejercicio de virtuosismo. Su verdadero poder reside en una historia que mezcla ficción y acontecimientos reales. El argumento toma como referencia el incidente del Maersk Dubai, en el que tres polizones rumanos fueron arrojados al Atlántico y un cuarto logró sobrevivir gracias al valor del contramaestre Rodolfo Miguel. También incorpora la figura de la periodista irlandesa Veronica Guerin, asesinada por enfrentarse al narcotráfico.
Ambos sucesos quedan integrados en el relato de Fernão de Magalhães, un viejo marinero portugués que decide acabar con su vida lanzándose al océano. Sin embargo, cuando una tormenta parece concederle la muerte que busca, descubre a un hombre luchando por sobrevivir entre las olas. El instinto de salvar aquella vida termina cambiando completamente su perspectiva. La existencia, finalmente, adquiere un valor que antes había olvidado.
Musicalmente, la travesía comienza con The Ocean, una delicada introducción de piano y ambiente marítimo que desemboca en Welcome, auténtica declaración de intenciones. Zachary Stevens brilla con una interpretación extraordinaria, mientras las guitarras y las orquestaciones construyen un escenario grandioso sin perder el ADN metálico del grupo.
Turns to Me mantiene ese nivel con una composición cambiante, repleta de contrastes, melodías memorables y unas guitarras de Caffery y Pitrelli sencillamente espectaculares. El equilibrio entre pasajes íntimos y explosiones de intensidad demuestra hasta qué punto aquella formación dominaba la dinámica musical.
Después aparece Morning Sun, otra joya en la que las cuerdas, el piano y una poderosa base rítmica conviven con absoluta naturalidad. Middleton y Plate aportan precisión y contundencia, mientras Stevens vuelve a demostrar por qué esta fue probablemente una de sus interpretaciones más brillantes.
Jon Oliva toma el micrófono en Another Way y Paragons of Innocence, aportando un registro más áspero y oscuro. Son piezas diferentes dentro del conjunto, pero también necesarias para comprender la amplitud de la propuesta. Especialmente destacable es la riqueza de las contramelodías, uno de los grandes secretos de la música de esta etapa.
Blackjack Guillotine recupera la pegada más metálica mediante riffs poderosos y un tramo instrumental extraordinario, mientras Complaint in the System (Veronica Guerin) introduce otra perspectiva dentro del relato. Y entre ambas aparecen piezas instrumentales como Underture y The Storm, auténticos puentes narrativos en los que las influencias clásicas y teatrales se funden con el heavy metal.
Entonces llega la cumbre: The Wake of Magellan. Una composición monumental, cambiante y emocionalmente desbordante que puede situarse entre las grandes creaciones de la historia de la formación. Sus estructuras vocales, sus guitarras, sus cambios de ritmo y, especialmente, ese impresionante canon polifónico final convierten la pieza en una experiencia difícil de olvidar. La comparación con una Bohemian Rhapsody particular no resulta descabellada: aquí también hay ambición, dramatismo y una capacidad extraordinaria para unir fragmentos aparentemente imposibles.
Después del naufragio emocional llega Anymore, una balada que recupera la tradición más sensible del conjunto. Y para cerrar la travesía aparece The Hourglass, otro despliegue de cambios, pausas, aceleraciones y armonías vocales que resume a la perfección todo lo que hace especial a este álbum.
The Wake of Magellan es, probablemente, uno de los trabajos musicalmente más ricos y ambiciosos de Savatage. También representa el final de una era. Mientras la Trans-Siberian Orchestra comenzaba a adquirir una dimensión gigantesca, el grupo matriz quedaba progresivamente relegado a un segundo plano.
Quizá por eso este álbum posee todavía un significado especial. Es la fotografía de una formación irrepetible funcionando a pleno rendimiento y llevando su propuesta hasta las últimas consecuencias. Una obra en la que el metal, el rock progresivo, la música clásica y el teatro se dan la mano para contar una historia sobre la muerte, el valor y, sobre todo, el precio incalculable de una vida.
Y eso, más de dos décadas después, sigue siendo una auténtica barbaridad.

Listado de temas:
1. The Ocean (1:34)
2. Welcome (2:12)
3. Turns To Me (6:01)
4. Morning Sun (5:49)
5. Another Way (4:36)
6. Blackjack Guillotine (4:34)
7. Paragons of Innocence (5:34)
8. Complaint in the System (Veronica Guerin) (2:37)
9. Underture (3:52)
10. The Wake of Magellan (6:10)
11. Anymore (5:17)
12. The Storm (3:45)
13. The Hourglass (8:06)
Line Up:
Jon Oliva – Keyboards, Vocals
Johnny Lee Middleton – Bass, Vocals
Chris Caffery – Guitars, Vocals
Al Pitrelli – Guitars, Vocals
Zak Stevens – Vocals
Jeff Plate – Drums

























