Crítica
A estas alturas de su trayectoria, Hatesphere no necesita demostrar de dónde viene ni hacia dónde se dirige. Desde sus orígenes en Aarhus, Dinamarca, primero bajo el nombre de Necrosis y posteriormente como Hatesphere, la formación ha mantenido una identidad musical muy definida, asentada sobre la ferocidad del thrash metal y la contundencia del death metal. Con Guillotine, su duodécimo álbum de estudio, el quinteto reafirma sus principios con una colección de diez canciones que apuesta por la intensidad, los riffs afilados y una actitud tan desafiante como honesta.

Publicado por Scarlet Records, el sucesor de Hatred Reborn (2023) presenta un sonido más oscuro y atmosférico, aunque conserva intactos los ingredientes esenciales de la banda: velocidad, agresividad, melodía y groove. A lo largo de sus casi 39 minutos, Hatesphere demuestra que no necesita seguir las tendencias del momento para mantener su propuesta en plena forma. Su música continúa siendo directa, áspera y contundente, sin recurrir a adornos innecesarios ni a una producción excesivamente pulida.
«Chapter XII» abre el recorrido preparando el terreno para una descarga que pronto encuentra en «Dogma» una de sus primeras declaraciones de intenciones. Las guitarras rugen con fuerza, la base rítmica avanza con determinación y las voces refuerzan ese carácter visceral que define al grupo. La canción titular mantiene el pulso con una mayor presencia del groove, aportando un dinamismo que evita que la sucesión de riffs se convierta en un ejercicio previsible. Los seguidores de The Haunted encontrarán interesantes puntos de conexión con esa manera de combinar la agresividad del thrash con la contundencia del metal extremo.
Por su parte, «Morbid» representa la vertiente más veloz del álbum. Su desarrollo frenético apenas concede tregua, aunque algunos cambios estratégicos introducen tensión y enriquecen el conjunto. Hatesphere domina estos recursos con soltura, alternando pasajes vertiginosos con momentos de mayor control sin perder intensidad. «Snake Charmer» añade un matiz diferente gracias a su comienzo acústico y sombrío, que desemboca en una explosión de guitarras y energía. Este contraste revela una faceta más atmosférica y demuestra que, bajo su aparente brutalidad, también existe espacio para los detalles y las variaciones.
Otro momento destacable es «Bottom Feeder», donde la banda reduce las revoluciones para desarrollar una composición pesada y opresiva. El riff de medio tiempo imprime una sensación de amenaza constante, mientras que «Human Scum» recupera posteriormente el empuje del thrash más acelerado. Estos contrastes contribuyen a dar variedad al repertorio y evidencian que la contundencia no depende únicamente de la velocidad.
En el plano conceptual, Guillotine reflexiona sobre la moral, la naturaleza humana y el enfrentamiento entre las decisiones individuales y las estructuras sociales. «Mouth Filled With Barbed Wire» aborda la liberación frente a distintas formas de opresión, mientras que la canción titular cuestiona la eficacia de la justicia institucional. Estas inquietudes encajan con una música que transmite inconformismo y una permanente sensación de desafío.
La producción, mezcla y masterización de Tue Madsen en Antfarm Studio aportan claridad y solidez sin restar aspereza al sonido. Las guitarras conservan su filo, la percusión sostiene el conjunto con firmeza y cada instrumento encuentra su lugar dentro de una mezcla equilibrada.

En definitiva, Guillotine no pretende reinventar el lenguaje de Hatesphere, sino reafirmarlo con convicción y oficio. Su principal virtud reside en la coherencia, aunque esa fidelidad a una fórmula reconocible puede restar sorpresa a quienes conocen bien su discografía. Aun así, estamos ante un trabajo robusto, dinámico y cargado de carácter, ideal para quienes disfrutan del metal extremo más auténtico. Hatesphere sigue defendiendo sus principios con energía y personalidad, demostrando que la veteranía también puede traducirse en discos intensos y plenamente satisfactorios.
Listado de temas:
“Chapter XII”
“Dogma”
“Guillotine”
“Morbid”
“Cleansing”
“Snake Charmer”
“Mouth Filled With Barbed Wire”
“Bottom Feeder”
“Human Scum”
“Heresy”
Line Up:
Mathias Uldall – vocals
Peter Lyse Karmark – guitar
Franz Aleksander Posch – guitar
Jimmy Fyrstenberg – bass
Mike Park – drums
Puntuación: 8/10
Discográfica: Scarlet Records




