Crónica del segundo día del Brutal Assault 2025
Jueves en el Brutal Assault: día intenso y lleno de contrastes
El jueves amanecíamos bien descansados y con ganas de ir a por la segunda ronda del Brutal. Nada más levantarnos, habíamos echado un vistazo a la previsión del tiempo y se esperaban temperaturas de alrededor de treinta grados. Si el miércoles ya habíamos notado el calorcito, tenía pinta de que en esta segunda jornada lo íbamos a notar más. Y es que, aunque la semana anterior al festival anunciaban lluvias para todo el evento, se habían equivocado de pleno. Tras desayunar, nos pusimos unos pantalones cortos y marchamos hacia el recinto, ya que el BA no descansa y los texanos Mammoth Grinder estarían tocando en el Sea Sheperd a eso de las diez y media de la mañana. Fue duro el madrugón después del primer día.

Si el año anterior la jornada del jueves había estado repleta de bandas de thrash metal –Havok, Testament o Forbidden–, en esta edición había una mezcla de diferentes estilos, sin un género predominante, ya que iríamos desde el grindcore festivo de Gutalax hasta formaciones más melódicas como Leprous o metalcore moderno como August Burns Red o Fit For A King. Otro punto a destacar: las innumerables sesiones de firmas, que en esta segunda jornada ascendían a nada más y nada menos que trece, lo que nos parece una barbaridad y también algo muy positivo. Desde las 14:30h hasta las 22:00h, las distintas bandas estarían firmando en tandas de treinta minutos, con interminables filas de fans esperando su turno.
A lo largo de las primeras horas, mientras el recinto comenzaba a llenarse poco a poco, hubo un mix de bandas de todo tipo: al principio, alternándose entre el Sea Sheperd y el Marshall –ya que el Obscure tiene un horario de inicio algo más tardío; las dos y media–, bandas como Car Bomb, Green Lung, Nile o Gutalax, quienes hicieron volar por los aires todo tipo de cosas, incluso un wc portátil sobre el que se puso de pie más de uno. Una vez el Obscure estuvo activo, comenzó el desfile de Zeke, Slow Crush o Rezn, antes de los esperadísimos August Burns Red. Abrieron con una cover indiscutiblemente buena de “Chop Suey” de System of a Down, logrando que todo aquel que estuviese un poco despistado por la fortaleza, se acercase a verles. Un conciertazo de principio a fin, con una actitud brutal por parte de sus componentes, que no pararon ni un minuto de lado a lado del escenario ni tampoco de interactuar con sus fans.

Paralelamente, en la zona de escenarios principales, teníamos a Kublai Khan TX, recién llegados del Leyendas del Rock, festival en el que habían tocado el día anterior y que, tal y como comentó su vocalista Matt Honeycutt, apenas habían podido dormir alguna hora suelta con tanto ajetreo. Aún así, fueron todo un torbellino de energía y sonaron potentísimos, haciendo saltar a todos aquellos seguidores que se habían arremolinado en el Marshall Stage para verles. Muy buenos. Sin perder ni un minuto, Suffocation se asomaban al escenario de al lado para repartir tralla a borbotones. Bajo el sol abrasador de Jaroměř, Ricky Myers salió a destajo para hacer un repaso a su larga trayectoria musical: desde el Effigy of the Forgotten de 1991 hasta el más reciente Hymns From The Apocrypha, que vio la luz hace un par de años. Tras más de tres décadas sobre los escenarios, siguen sonando igual de potentes. Cerraron con una brutal “Infecting the Crypts”, dejándonos vía libre para seguir viendo a otras bandas.

Venía una tarde cargadita de cosas: Landmvrks en el Marshall darían paso a Leprous y Fit For A King, solapándose todos ellos de manera que nos tocaba elegir. Decidimos optar por el Obscure Stage, que siempre suele estar menos concurrido. Acertamos porque allí se encontraban Fit For A King frente a un buen puñado de seguidores que les esperaba con ansia. A pesar de estar considerablemente lleno, quedaba algo de espacio para respirar, algo que no suele ocurrir en los dos escenarios principales –este año especialmente, que hemos percibido el recinto muy lleno–. Con un Ryan Kirby al frente defendiendo los temas a un buen nivel, los estadounidenses sonaron a las mil maravillas, con una actitud enérgica frente a su público. Si bien echamos de menos algo más de carisma por parte de Ryan, lo cierto es que el show de Fit For A King fue uno de los mejores de la jornada en todos los sentidos: ejecución, sonido y voz. Nada que objetar.

El Octagon y el KAL ya habían abierto su programa del día: bandas como Crypt Sermon, Möbius, Dunkelbot, XIII. Století o Wayfarer iban subiendo uno tras otro a las tablas de estos espacios, en general, ofreciendo conciertos que rondan entre tres cuartos de hora y una hora completa. De nuevo, al igual que en la primera jornada, el Octagon cerraría su oferta con cuatro shows, el último el de Patriarchy. El escenario KAL continuaría hasta las tres y media de la madrugada con bandas como Mai Mai Mai y Double Darkness, que darían paso a diferentes DJs hasta cierre.

Pero nosotros pretendíamos seguir moviéndonos entre escenarios y no perdernos los bolos más ‘gordos’ del jueves. Los siguientes en la zona de escenarios principales serían Obituary. Hay poco que decir de esta banda a la que todos conocemos y que llevan más de cuatro décadas de carrera musical. Por suerte, hemos tenido ocasión de verles varias veces en directo en los últimos años y nunca fallan. En el Brutal Assault mantuvieron ese nivelazo que les caracteriza, priorizando temas de su Cause of Death de 1990 pero alternando con cortes de otros álbumes, incluso de su último álbum Dying of Everything que vio la luz hace un par de años. Tremendos.
A continuación, The Kovenant tocarían en el Obscure pero se solapaban con el plato fuerte de la jornada: Gojira. Así que decidimos acercarnos a disfrutar de un previsible conciertazo de estos chicos de Las Landas que siempre bordan cada uno de sus shows. Y es que poco se puede decir que no sepamos de ellos: un espectáculo que fue de menos a más pero que fue una locura desde la primera nota de “Only Pain”, tema con el que abrieron. Fogonazos, confeti, una pasarela que permitía en todo momento a los miembros de la banda acercarse a la zona en la que Mario Duplantier aporreaba su batería. Precisamente a medio concierto, Mario decidió sacar unas cartulinas en las que había escrito frases como “Do you want more?” interactuando alegremente con sus fans, que respondieron entre gritos que sí, por supuesto.

Un set en el que no faltó de nada: “Backbone”, “Flying Whales”, “Silvera” o “Amazonia” fueron repartidas concienzudamente a lo largo de los minutos que compusieron el show. Joe se plantó sobre el stage con una voz que percibimos incluso mejor que en los últimos conciertos de Gojira en los que habíamos estado, así como Christian Andreu y Jean-Michel Labadie completaron en resto a la guitarra y bajo respectivamente. Una salvajada que fue rematada por dos temazos como “L’Enfant Sauvage” y “The Gift of Guilt”. Gojira suben como la espuma a cada día que pasa al igual que el buen vino mejora con los años. Es una auténtica gozada verles.

Tras ellos, y con un cansancio más que considerable, decidimos marchar para reponer fuerzas de cara a la segunda mitad de festival: aún quedaba un viernes y un sábado que iban a estar llenos de bandas, ambientazo y mucho, pero que mucho calor.
Oiane Díaz
































