Cuarto y último día del Brutal Assault 2025
Mezcla de estilos para cerrar por todo lo alto el Brutal Asault 2025
Entre concierto y concierto, dormir un poco, degustar gastronomía checa y el camino de ida y vuelta a la Fortaleza de Josefov, nos habíamos plantado en el último día del Brutal Assault. Los días de festival se nos habían pasado volando: era llegar al recinto y, como quien no quiere la cosa, las horas pasaban a la velocidad de la luz. Durante las tres primeras jornadas podíamos destacar algunos conciertos que nos habían parecido especialmente buenos: Gojira o Static-X, a un nivelazo de otro planeta, o también Overkill y The Browning que nos habían hecho disfrutar un montón, son tan solo algunos de los bolos a los que es necesario hacer una mención aparte.

Pero aún nos quedaba el sábado y estábamos seguros de que todavía quedaba un buen puñado de bandazas que harían que el día de cierre fuese entretenido y lleno de grandes directos. La jornada también empezaba prontísimo a pesar de ser fin de semana: Besna abrían a las diez y media de la mañana para dar paso a Crypta en el Sea Shepard, a eso de las once y cinco. Un horario terrible para una banda tan potente como la de las brasileñas ya que, una gran parte del público no había ni llegado al recinto. Tras ellas, Born From Pain aterrizarían en el escenario contiguo y cederían el testigo a To The Grave, que sonaron brutales. Con un fondo de stage en el que observábamos una enorme pancarta que decía “Kill Your Local Animal Abuser” fueron desgranando un setlist de apenas media hora larga para el deleite de sus seguidores.

Sin tiempo para mucho más, los siguientes en sacar toda su garra a pasear serían Benighted. La banda de Saint-Étienne, con Julien Truchan al frente, también tenía poquito tiempo sobre el escenario y, por ello, salieron a matar. Con disco relativamente nuevo en su haber –Ekbom vio la luz hace un año–, comenzaron el show con la potente “Scars” de ese mismo trabajo para continuar entremezclando temas nuevos y más antiguos. Un concierto enérgico y entretenido, que apenas duró cuarenta minutos. Nos supo a poco pero justo a continuación llegaba otra bandaza: Exhorder. Kyle Thomas, con su llamativa barba, tomaba las riendas del concierto saludando a sus fans y yendo directo al grano. Desde Nueva Orleans hasta Jaroměř, su thrash metal con ciertos toques de groove llegaba intacto para alegría de los allí presentes, pudiendo disfrutar de un bolo que estuvo a un nivelazo, bien en la ejecución y bien en la voz.

A continuación, tocaba equilibrar la balanza ya que desde Tokio llegaban al Marshall Hanabie. Estas cuatro chicas japonesas tuvieron bastantes problemas tanto antes del comienzo de su show como durante el mismo. El inicio se retrasó aproximadamente un cuarto de hora –creemos que por algún fallo técnico– y, cuando apenas el segundo tema estaba a medias, el sonido volvió a irse. Las cuatro componentes de Hanabie., Yukina, Matsuri, Hettsu y Chika, trataron de amenizar la espera interactuando con sus fans, que entendieron perfectamente la situación. A los pocos minutos fue posible reanudar el concierto y montar una auténtica fiesta, con esa mezcla de metal y pop/kpop que este cuarteto propone. Entretenimiento por todas las esquinas.
Con este jaleo en Hanabie., no habíamos podido asistir a Hideous Divinity, que abrían el Obscure y que darían el relevo a Protector. Después de ellos, la banda King Woman que, a diferencia de otras ocasiones en las que su vocalista Kristina Esfandiari muestra un llamativo maquillaje, aparecía sobre el stage con una apariencia más discreta, congregando a un buen puñado de fans para disfrutar de su metal un tanto diferente y enigmático.

Mientras tanto, la mítica banda Brujería se encontraba ya haciendo de las suyas en el Marshall. Con sus componentes algo cambiados tras el fallecimiento de Juan Brujo el año pasado, El Sangrón es actualmente quien hace su parte como frontman de la banda. Muchísima gente se había acercado a verles, con una campa a rebosar que, desde el primer corte, “Brujerizmo”, ya coreaba los temas. Siendo el trigésimo aniversario de su álbum Raza Odiada, decidieron optar por un setlist basado en este trabajo, alternando con algunos singles de su Matando Güeros y el propio Brujerizmo. Un concierto enérgico y que gustó mucho.

Tras ellos, tuvimos ocasión de ver el show de Harakiri For The Sky. Los austriacos venían con LP nuevo bajo el brazo, Scorched Earth, del cual presentaron algunos temas con muy buena acogida por parte del público. Sonaron a la perfección en cuanto a lo instrumental, con un Michael «JJ» Kogler a la voz que también estuvo a la altura de lo esperado. Un show que se nos pasó en un abrir y cerrar de ojos ya que desprendieron muchísima calidad. Sin tiempo nada más que a cambiarnos de escenario, Kataklysm no daban tregua y comenzaban su set a golpe de “Like Angels Weeping (The Dark)”, single que dio nombre a su octavo disco de estudio y que tocarían íntegro y en el orden correspondiente a sus canciones en este Brutal Assault. Sus seguidores, emocionadísimos, corearon cada tema en una interpretación impoluta, además de la imponente voz de Maurizio Iacono, por el cual parece que no transcurren los años. Cerraron con “The Black Sheep” de su Of Ghosts and Gods para dar el testigo a Agnostic Front y seguir con la ‘velada’.

Los chicos de Roger Miret llevan una tralla impresionante sobre el cuerpo en este 2025: ya no sabemos ni cuántos shows han dado en lo que va de año y todavía les quedan un buen puñado por delante. Esta banda incombustible, llegó con un Vinnie Stigma que siempre derrocha una cantidad de energía que no entendemos cómo a estas alturas puede mantener, dispuesta a destruir Jaroměř. Y así lo hicieron: entre riffs, saltos, y una voz de Roger que, a pesar de que en algunos momentos se escuchaba algo baja, estuvo al nivel al que nos tienen acostumbrados. Un concierto eléctrico y fugaz, en el que no pararon ni un solo segundo. Una pasada.
Mientras nosotros estábamos centrados en los escenarios principales, el Octagon y el KAL, un poco más alejados del ‘meollo’, habían dado inicio a su programa para el último día: Gadget, Klidas, Blood Pact, Moaan Exis, Aluk Todolo o Traumatorr, iban desgranando sus respectivos espectáculos en esos espacios un tanto más privados y con algo menos de gente. Son zonas ideales para tomarse un respiro del jaleo que se respira en el resto del recinto.

Una vez registrado el recinto para observar el ambiente y estos shows alternativos en otros espacios del Brutal, volvimos a la zona central para cerrar el día y también el festival con Opeth. Bandas como Gost o Hellbutcher completarían el cartel hasta las tres de la madrugada, fiesta que continuaría con el DJ Set Brut Raptor. Como comentábamos, era la hora de los últimos cabezas de la vigesimoctava edición del Brutal Assault: Opeth. Los chicos de Mikael Åkerfeldt aterrizaban sobre un Marshall stage lleno hasta las trancas. Pocas veces lo hemos visto así, quizás en esta edición con Static-X pudo alcanzarse un nivel similar de público, pero no es algo habitual en este festival caracterizado por la comodidad y la disponibilidad de espacio ‘vital’ en prácticamente todos los conciertos.
Opeth, banda esperadísima en el festival, venían a presentar su decimocuarto álbum, que se dice pronto, The Last Will and Testament, abriendo con su primer corte “§1” que roza los seis minutos de canción. Y es que ya sabemos de sobra que los temas de Opeth no son precisamente cortos, sino con una gran elaboración, melodía, trabajo minucioso y todo ello aderezado con la tremenda voz de Mikael que, entre canción y canción se atrevía a dirigirse brevemente a sus fans para agradecer su gran acogida y hacer alguna broma. Un concierto lleno de elegancia y una interpretación que roza la perfección que cerró con una descomunal “Deliverance” que, con su prácticamente cuarto de hora de duración, supuso un gran porcentaje del show. Un cierre por todo lo alto que puso el broche final al Brutal Assault de 2025.

Aunque muchos de los allí presentes continuaron con la fiesta –algún concierto en el Obscure y los DJs del KAL–, el festival estaba ya dando sus últimos coletazos: el cansancio se notaba y era hora de terminar un evento que se ha convertido en uno de nuestros favoritos de Europa por su gran organización, limpieza y comodidad para todo. Es un sobresaliente en toda regla y ahora solamente nos queda esperar un año para volver a Jaroměř. ¡Hasta el año que viene!
Oiane Díaz






























