Aenimus – Dreamcatcher

Crítica

La joven banda californiana AENIMUS presentaron el pasado 22 de febrero su segundo álbum, “Dreamcatcher”, bajo el sello de Nuclear Blast. Apenas han pasado ocho años desde la creación del grupo, pero durante los últimos cinco han estado girando y procurando depurar su estilo. Tras su primer trabajo, “Trascend Reality”, que sacaron en 2013, AENIMUS nos traen una nueva demostración de un increíble poderío de death metal técnico/progresivo que desarrollan en este álbum conceptual con temática de historias de horror, tales como “El Resplandor” o “IT”.

El largo comienza con “Before The Eons”, una pieza que empieza con un toque deathcore un tanto peculiar, con un riff de guitarra muy marcado, acompañado por la batería. Con el estribillo se dejan atisbar algunas motas de melodía que le otorgan una atmósfera interesante y a esto le sigue un break con guitarras limpias que nos lleva a un terreno más progresivo. Solo escuchando este tema ya queda patente cuál es el estilo en que se sienten más a gusto.

Eternal” es un chute de adrenalina desde el comienzo. Con un tempo más lento, es una pieza contundente y pesada, con muchas disonancias y una técnica espectaculares. Hacia la mitad del tema sorprende una voz limpia en un estribillo más melódico. La epicidad que más adelante le otorga el bajo al tema mientras las guitarras suenan limpias es meritoria de mencionar.

La tercera canción del álbum es “The Ritual”, un tema que entra directo como una patada y que es un despliegue técnico impresionante. Hasta ahora, seguramente sea la que en general bebe más del death técnico. Y es que es una auténtica montaña rusa de riffs complejos, tanto rápidos como más lentos, atmosféricos, etc… Hacia la mitad del tema, de nuevo nos presentan un break con guitarras limpias y un punteo que suena a distintiva marca de la casa. Aunque algo que no me esperaba en absoluto es que el tema acaba con unos violines, varios instrumentos de viento, percusión, etc… en lo que parece una tétrica oda que de ser más larga fácilmente colaría de opening de alguna serie. Curioso y original.

My Becoming” sí parece una oda al deathcore más marcado de grupos como THY ART IS MURDER o al de FALLUJAH en ocasiones, si bien el estribillo apenas tiene que ver con los primeros mencionados. Además, AENIMUS se las han ingeniado para colarnos una parte con reminiscencias de música árabe técnicamente muy bien ejecutadas para salir de nuevo al estribillo y acabar machacando. Un tema cortito pero divertido.

“The Dark Triad” es el quinto tema de este “Dreamcatcher”. Un tema que parece compuesto con pinzas y ejecutado con una delicadeza sorprendente en un estilo tan basto. Desde luego en esta canción se nota que han pecado de mala leche pues se basa en su mayoría en los míticos riffs cabalgueados del deatchore. Con el break tenemos un bajo en su máximo esplendor, y así nos dan paso a unos compases de pura atmósfera previo a terminar con lo que anteriormente fue la intro.

De esta forma llegamos a la que es la canción más larga del disco. Con sus siete minutos, “Between Iron and Silver” comienza con las guitarras en limpio mientras la batería nos va subiendo de intensidad, preparándonos para lo que se nos viene encima. Y es que más adelante nos cae un conjunto como mil ladrillos sobre la cabeza, y llegamos al estribillo más melódico hasta ahora. Tras este, una parte extremadamente técnica conduce hasta el estribillo de nuevo. El solo está dividido en dos por un pequeño puente entre ambas partes a base de voz. Para acabar, nos noquea una disonancia brutal, y cierran el tema a base de unos teclados y violines. ¿Qué puedo decir? Me parece una demostración de versatilidad y originalidad en toda regla.

The Overlook” también es una losa, cae por su propio peso, te obliga a agitar la cabeza desde el principio. Disonancias, técnica espectacular… AENIMUS son una banda talentosa y lo demuestran en cada compás de sus canciones (que rara vez es igual que cada uno de los compases anteriores). Cerca del ecuador del tema se vuelve extremadamente progresivo previo a desgarrarnos con el estribillo. Con el break nos presentan un punteo bastante melódico y acabamos con unos compases atmosféricos antes de machacarnos con unos cabalgueos para cerrar.

Caretaker” es en su inicio menos medio tiempo y más bailonga, pero como hasta ahora, todo es tan fluctuante en “Dreamcatcher” que no sabes qué será lo próximo, lo que me parece una virtud. Siguiendo su línea, el estribillo es más melódico, pero hacia el medio de la canción se vuelve densísima, con medios tiempos que te sacuden como un torbellino. Al igual que en canciones anteriores, cierran también con un piano, esta vez haciéndolo sonar como si saliera a través de una radio vieja o un fonógrafo. Estos son elementos interesantes que a mi parecer le aportan personalidad al disco.

La antepenúltima del disco es “Second Sight” y que, como dice su nombre, casi necesita una segunda vista, pues sorprende mucho su inicio. Es hasta difícil de explicar (tendréis que escucharlo). El tema empieza más melódico pero pronto coge velocidad y golpea fuerte con riffs rápidos pero técnicos que invitan a hacer un buen headbang. Todo un contraste pues el break es extremadamente calmado, con voces limpias y suaves, aunque apenas si es un espejismo pues tampoco tardan en volver a repartir algo de dureza.

Day Zero” es una auténtica bomba que ni el mejor de los artificieros sabría desactivar. Un tema extremadamente técnico que no suena tan deathcore, sino más progresivo, con una personalidad que se nota en él. Un tema que atrapa, me parece que tiene algo más de aura que alguno de los otros temas que hemos escuchado hasta ahora. Hacia el final el bajo y la batería se unen en una simbiosis perfecta entre unas líneas interpretadas a base de tapping y una polirritmia que son el colofón para la que es mi canción favorita del disco.

Y así, sin haberme aburrido ni un solo momento, llego al último tema del nuevo disco de AENIMUS, el homónimo “Dreamcatcher”. Una canción que hace las veces de outro, instrumental, también cargada de melodía, con un punteo rápido y acompañada por unos teclados sintetizados. Un tema corto para despedir un álbum redondo, potente y original. Parece pues que aún hay esperanza en este estilo. Según pasa el tiempo, más y más bandas se pasan a esta nueva corriente del death metal, mezclando sonidos a caballo entre lo progresivo y lo técnico y otros estilos más modernos como el deathcore. Y digo lo de la esperanza porque cuando se suman grupos a un estilo en concreto parece que todo lo que se saca suena a lo mismo, pero con distinto nombre. Dicho lo cual, me agrada encontrar algo fresco en el sonido de AENIMUS que no suena a lo ya encasillado en este estilo. Al variar tanto dentro de sus canciones, el disco no se hace pesado y resulta muy divertido de escuchar. No obstante, debo advertir de que este disco no está para nada dirigido a los más puristas. En su mayoría se compone de sonidos más modernos, con samples y riffs más propios de las corrientes modernas del metal. Está hecho para quienes está hecho. Pero eso sí, es un despliegue brutal de medios técnicos que nada tiene que envidiar a otros grandes de este estilo como FALLUJAH o SUICIDE SILENCE, que podrían andar por esta línea.

Tracklist:

1.- Before the Eons
2.- Eternal
3.- The Ritual
4.- My Becoming
5.- The Dark Triad
6.- Between Iron and Silver
7.- The Overlook
8.- Caretaker
9.- Second Sight
10.- Day Zero
11.- Dreamcatcher

Aenimus son:

Voz: Alex Green
Guitarra, coros: Sean Swafford
Bajo, coros: Seth Stone
Batería: Cody Pulliam
Guitarra: Jordan Rush

Puntuación: 8,75/10

Discográfica: Nuclear Blast Records

Autor: Ioritz Rosa

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