Crítica
Hay bandas que han conseguido convertir su propio sonido en una marca de identidad. Amon Amarth es, sin duda, una de ellas. Desde hace décadas, los suecos navegan por las aguas del Death Metal melódico con una fórmula perfectamente reconocible: guitarras poderosas, melodías épicas, la característica voz de Johan Hegg y un imaginario inspirado en la mitología nórdica. Con The Allfather Awakens, su decimotercer álbum de estudio, el grupo vuelve a izar las velas sin intención de cambiar radicalmente el rumbo.
Cuatro años después de The Great Heathen Army, Amon Amarth regresa con un trabajo que apuesta más por perfeccionar que por reinventar. La banda ha explicado que durante la composición decidió concentrarse en cada canción de manera individual, desarrollándola hasta tenerla completamente terminada antes de pasar a la siguiente. El proceso, realizado en dos sesiones junto al productor Jacob Hansen, parece haber favorecido un resultado compacto y cuidado, donde los pequeños detalles adquieren mayor importancia.

Desde “Gjallarhorn”, el álbum deja claras sus intenciones. Las guitarras melódicas, el ritmo directo y un estribillo de grandes dimensiones construyen una canción concebida prácticamente para ser coreada en directo. No hay grandes sorpresas, pero sí una ejecución sólida y una capacidad intacta para crear himnos.
“Eight Legs of Thunder” mantiene esa línea y añade un interesante componente narrativo. El ritmo galopante encaja perfectamente con la historia de Sleipnir, el caballo de ocho patas de Odín, mientras las guitarras aportan algunos de los momentos melódicos más atractivos del disco. Es una buena muestra de cómo Amon Amarth puede utilizar ingredientes conocidos sin que el resultado pierda completamente su personalidad.
En “Kvasir’s Blood”, la banda reduce ligeramente la velocidad y apuesta por una atmósfera más envolvente. La voz de Hegg continúa siendo uno de los grandes pilares del sonido y las guitarras adquieren especial protagonismo, especialmente en los pasajes finales. “We Rule the Waves”, por su parte, recupera el espíritu más monumental del grupo con un estribillo diseñado para conquistar grandes escenarios.
Pero la verdadera sorpresa llega con “Upphaf”, el primer tema completamente acústico de la carrera de Amon Amarth. Situado en el centro del álbum, funciona como un necesario paréntesis. Las guitarras acústicas, los coros y los elementos de inspiración folk crean una atmósfera diferente, casi como si el oyente abandonara por unos minutos el campo de batalla para reunirse alrededor de una hoguera. Es probablemente la propuesta más arriesgada del disco y, precisamente por ello, una de las más interesantes.
Después, el álbum vuelve progresivamente a su terreno habitual. “Die With a War Cry” y “Raven God” recuperan el peso de las guitarras y la intensidad característica de la formación, aunque aquí también aparecen algunas de las limitaciones del conjunto. Son canciones bien ejecutadas, pero sus estructuras resultan más previsibles y determinadas ideas parecen familiares para cualquiera que haya seguido de cerca la trayectoria del grupo.
El tema que da nombre al álbum, “The Allfather Awakens”, vuelve a poner sobre la mesa las principales virtudes de Amon Amarth: contundencia, melodía y una fuerte sensación épica. “Oden’s Hunt” acelera el paso y aporta una nueva dosis de energía, aunque no termina de dejar una huella especialmente profunda. El cierre, “Ascending Like an Eagle”, resulta más satisfactorio. Su mayor duración permite desarrollar mejor las ideas y, además, continúa la historia iniciada en “Serpent’s Trail”, perteneciente a The Great Heathen Army.
El universo mitológico vuelve a ocupar, naturalmente, un lugar central. Odín aparece como figura recurrente y sirve de hilo conductor a unas canciones que hablan de guerra, sacrificio, perseverancia y resistencia. No estamos ante un álbum conceptual, pero sí ante un trabajo que mantiene una identidad temática perfectamente cohesionada.
Y esa identidad es, al mismo tiempo, la mayor fortaleza y el principal desafío de The Allfather Awakens. Amon Amarth sigue sonando a Amon Amarth desde el primer minuto, algo que sus seguidores agradecerán. Sin embargo, después de trece discos, esa familiaridad puede convertirse ocasionalmente en sensación de repetición.
El nuevo álbum no supone una revolución dentro de su discografía, pero tampoco pretende serlo. Hay pequeños cambios, una producción contundente y algunos experimentos que aportan aire fresco a una fórmula ya consolidada. “Upphaf”, especialmente, demuestra que todavía existen caminos que el grupo puede explorar sin perder su esencia.
The Allfather Awakens es, en definitiva, un disco sólido, bien producido y fiel a los principios que han convertido a Amon Amarth en uno de los nombres más reconocibles del metal europeo. No todos los temas alcanzan la misma inspiración, pero el conjunto mantiene suficiente energía, melodía y personalidad para mantener a flote el drakkar.
Los suecos no han descubierto un nuevo continente, pero tampoco han dejado de avanzar. Y, después de más de treinta años de travesía, quizá esa sea precisamente la cuestión: seguir navegando sin perder de vista el horizonte.

Listado de temas:
01. Gjallarhorn
02. Eight Legs of Thunder
03. Kvasir’s Blood
04. We Rule the Waves
05. Upphaf
06. Die with a War Cry
07. Raven God
08. The Allfather Awakes
09. Oden’s Hunt
10. Ascending Like an Eagle
Line Up:
Johan Hegg: Vocals
Olavi Mikkonen: Guitar
Johan Söderberg: Guitar
Ted Lundström: Bass
Jocke Wallgren: Drums
Puntuación: 7,5/10
Discográfica: Metal Blade Records





