AZRAEL – CÓDIGO INFINITO

Crítica

Por qué una banda como la granadina AZRAEL, que lleva ya (bastante) más de veinte años en esto y que ha publicado siete discos de estudio, no ha tenido una repercusión mucho mayor de la que tiene es algo que nunca he llegado a comprender. Sus tres primeros álbumes, “Nada por nadie”, “Futuro” y “Mafia”, fueron unas verdaderas bocanadas de aire fresco en el Metal patrio, y con su siguiente lanzamiento, “Dimensión IV”, ya dejaron claro que sabían muy bien lo que tenían entre manos. Después de tomarse unos años de respiro, en 2007 volvieron con “Libre” para, después de cambiar de cantante, presentarnos en 2010 “Metal arena”. El pasado año 2014 volvieron a la carga con “Código infinito”, un disco en el que ahondan en su Heavy Metal speedico pero también melódico, dejándonos un disco muy logrado.

Azrael banda

El álbum arranca con mucha fuerza, como una verdadera patada en la cara con el potente arranque de “Al amanecer”, tema en el que además de mucha melodía, incluyen también unos cambios de ritmo muy conseguidos. Sin embargo, lo que más llama la atención es la potencia y el ritmo desenfrenado con que empieza, para después introducir un ritmo más lento, que aunque contrasta con ese arranque tan contundente está muy bien introducido. Su estribillo es una verdadera pasada.
También empieza con fuerza “Castigo”, aunque lo hace con más melodía, sobre todo por la aportación de los teclados. El ritmo esta vez no es tan rápido como en la canción anterior, pero sí que se introducen unos coros que funcionan muy bien. El teclado y la guitarra se complementan en una especie de “diálogo” que se desarrolla durante los solos.

Más allá del cielo” empieza con contundencia, pero las estrofas se desarrollan como un medio tiempo, para ir ganando fuerza progresivamente, hasta llegar a un estribillo muy pegadizo, resultón y cargado de melodía.

Con fuerza y un riff muy pegadizo empieza “1.001” caminos, una canción de ritmo potente, pero muy original. Las partes de batería son muy complejas, y sirven como base a un tema que tiene su punto álgido en el estribillo, muy pegadizo y reconocible.

Xolotlán” es un breve y tranquilo instrumental que nos sirve para relajarnos un poco después de la caña anterior, y que funciona como introducción a “La última frontera”, una canción que empieza con el teclado sonando con una melodía que se queda en la cabeza desde el primer momento, para después llegar a un riff de guitarra muy pegadizo, que sirve de arranque a un tema potente, aunque fácil de escuchar, con cambios de ritmo y un estribillo muy melódico, ideal para los conciertos y que será de lo que más recordaremos de este disco.
Con tranquilidad empieza “Paraíso perdido”, una canción de mucha suavidad, con la que el grupo nos deja claro que saben hacer mucho más que dar caña. Es una canción cargada de sentimiento, con un punteo de guitarra acústica muy logrado. A partir de la segunda repetición del estribillo entran los instrumentos eléctricos, y el piano también hace su aparición para dotar a esta canción de todavía más melodía.

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Ocaso en San Carlos” es un corto tema instrumental, sencillo pero muy resultón, que va ganando intensidad por momentos, en el que notamos una cierta influencia flamenca. Funciona como introducción a “Temet nosce”, un tema instrumental que empieza con fuerza, con un riff contundente que da paso a un punteo muy reconocible. Es el tema perfecto para que todos los músicos tengan su momento de lucimiento y puedan demostrar su calidad como instrumentistas, a través de una partitura cargada de detalles, con unos cambios de ritmo muy logrados.

Nada eterno” empieza con una melodía muy reconocible, para pasar luego a unas estrofas rápidas pero fáciles de escuchar. Unos coros muy bien introducidos arropan la voz de Marc justo antes del estribillo, muy pegadizo, que suena por encima de los teclados. Su solo está muy conseguido.

El sonido de unas conversaciones lejanas da paso a un riff muy reconocible que sirve de arranque a “Bipolar”, una canción de cierta oscuridad, en la que los muchos detalles funcionan como una manera de sugerir los problemas mentales a los que se refiere el título de la canción.

Sueño febril” es un breve tema instrumental, en el que el teclado es el único protagonista, y que sirve como intro a “Bajo las sombras”, la canción con la que termina el álbum, que empieza con tranquilidad, creando una atmósfera oscura y casi misteriosa, que muy pronto da paso a un ritmo potente pero no muy rápido. Sin embargo, de nuevo los cambios de ritmo funcionan como una manera de completar el tema, haciendo que esté cargado de matices.

En definitiva, AZRAEL han sido capaces de dar un paso más en su discografía, creando un disco, “Código infinito”, que demuestra que, igual que los buenos vinos, van poco a poco ganando mucho. Esperemos que les sirva para tener la repercusión que merecen.

Track list:

1- Al amanecer.
2- Castigo.
3- Más allá del cielo.
4- 1.001 caminos.
5- Xolotlán.
6- La última frontera.
7- Paraíso perdido.
8- Ocaso en San Carlos.
9- Temet Nosce.
10- Nada eterno.
11- Bipolar.
12- Sueño febril.
13- Bajo las sombras.

AZRAEL son:

Marc Riera: Voz.
Mario Gutiérrez: Guitarras y coros.
J. M. Salas: Bajo y coros.
Javier Saavedra: Teclados y coros.
Manuel Arquellada, “Maolo”: Batería.

Discográfica: Autoproducido.
Puntuación: 8/10.
Autor: Pablo Folgueira.

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