CHUCK BERRY – GOLD

Crítica

El Rey del rock. Esta frase la tenemos grabada a sangre y fuego en nuestra cabeza ya que las compañías se han dedicado a esculpirla concienzudamente en cada reedición de los discos de Elvis. Otro recopilatorio del Rey, otro más, y otro. Y no seré yo quien reste importancia y valía a Elvis Presley, pero no era el único ni tampoco el mejor de los mejores. Su voz era casi única, pero también lo era la de Sinatra, y ninguno de los dos componían ni siquiera el 20% de sus canciones. No sirva esto de crítica negativa, sino de información para situarnos.

Chuck Berry es negro, toca la guitarra desde los años cincuenta y tiene a sus espaldas tantos éxitos que es difícil definirlo por uno de ellos solamente. En aquellos años cincuenta en los que para los norteamericanos lo que primaba tras el Soul, el Blues y el R&B negro, era Elvis, los Everly Brothers, los muy primeros Shadows quizás, Eddie Cochran, el melódico Roy Orbison o Buddy Holly, incluso, cómo no, el Killer, y demás artistas de raza blanca, Chuck Berry junto a Little Richard y Bo Diddley, despuntaban con su rock and roll fresco y talentoso; eran estupendos arreglos de la música negra de los años treinta y cuarenta. Chuck Berry era y sigue siendo, a mi humilde entender, el verdadero rey del rock, aunque fuese negro y aunque no hubiese creado un estilo de vida o un movimiento social basado en el tupé y el baile. No en vano, Elvis, el propio Jerry Lee Lewis o Little Richard hacían versiones de sus canciones, porque Berry, a diferencia de otros, fue el personaje que recuperó la esencia del trovador, componía, cantaba, tocaba la guitarra y escribía letras de marcado carácter social, desviándose de las chicas, los coches, las motos y la velocidad. Pena que los hermanos Chess no estrujaran más la breva cuando pudieron. Y eso que Berry había fichado a Johnnie Johnson al piano nada menos, el cual lo acompañó hasta que la muerte se lo llevó no hace mucho.

Cincuenta años después, sus canciones se suceden en todo el planeta y se le rinden tributos a una de las pocas leyendas vivas del rock and roll que nos queda hoy día. Recuerdo grandes versiones de los Beatles, Rolling, Status Quo, Motorhead, etc.. de Memphis y de Roll Over Beethoven entre otras. De hecho los primeros discos de los Beatles y de los Rolling llevaban versiones de Berry entre sus temas. O por ejemplo, tal es la influencia que Berry tiene en Angus Young, que hasta nos creemos que el baile del pato lo inventó Angus. Cuando le preguntan a Angus por la música que escucha, siempre dice lo mismo: “Chuck Berry, sólo a él”.

Recomiendo este grandes éxitos de la serie Gold en formato de doble cd porque es una manera muy sencilla de acercarse a la música de la que han mamado tantos grupos setenteros y sesenteros. Escuchar Johnny B Goode tocada originalmente por Berry con las guitarras de la época y la saturación de sus amplificadores para distorsionar el sonido es todo un lujo. Chuck Berry tiene infinidad de trabajos, pero es un artista que tiene mejores canciones que discos, de ahí que comenzar por él es mejor hacerlo a través de un buen recopilatorio. Y a favor de la serie Gold, he de decir, que han sabido recoger, no sólo lo mejor de Berry, sino los mejores masters de sus canciones, porque algunos (casi todos) de los recopilatorios que existen de este hombre suenan pésimamente, no están remasterizados o incluso no gozan de una calidad siquiera aceptable.

De otro lado, es probable que pasar de escuchar a los Nickelback, Nirvana, Nine Inch Nails e incluso Metallica o Blind Guardian, a degustar temas de Chuck Berry sea complicado si antes no has mamado mucho Rainbow, Led Zeppelin, Kinks, Beatles, Animals, Jimmy Reed, Rolling, Black Sabbath, Status Quo y si se me apura Cream, Foghat, Blue Cheer o Eric Burdon en solitario, pero lo cierto es que como curiosidad y como rootsmusic queda bien, y, si te gusta, puedes adentrarte en toda su discografía, que es amplia y variada.
Destacar entre todas estas canciones del doble cd que nos ocupa temas representativos de la carrera de Berry como Memphis, Maybellene, Thirty days, Roll Over Beethoven, y, por supuesto Reelin’ and Rockin’ o Johnny Be Good, que anda por ahí junto con otras golosinas que se supone representaban a la humanidad, en un cohete que la NASA mandó hace lustros por si algún ser lejano se topa con él.

Él es Chuck Berry, sigue vivo, sigue girando, y os lo recomiendo fervientemente.

Autor: Jesús Cabezas (Noko)
Web: http://www.chuckberry.com

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