Church of the Cosmic Skull – Everybody’s Going To Die

Crítica

Desde luego, no todas las bandas de rock pueden presumir de tener iglesia propia, proclamar que te aman y pedirte con amabilidad que te unas a ellos en la propagación de la luz del arco iris cósmico por todo el planeta y más allá… y no me he inventado ni un ápice: es lo que consta en el Facebook oficial de los de Nottingham respecto de su iglesia de la calavera cósmica.

Lo que no mola tanto es el mensaje de este disco, que da tan mal rollo como inevitable es: en efecto, todos vamos a morir, como nos recuerda este singular combo que practica un “pop rock ocultista” para fans de la ELO, DEEP PURPLE, FLEETWOOD MAC y QUEEN, con una mezcla prog / psych / retro que resulta de lo más atractivo y que se sirve de órgano Hammond y de cello eléctrico y viola, aparte de los instrumentos tradicionales de toda banda de rock and roll.

Aunque han tenido ofertas de discográficas, han preferido, dicen, ser independientes y han optado por la auto-producción para este tercer disco que vamos a analizar, manteniendo así el espíritu del fundador, Bill Fisher, de “celebrar y defender las libertades artística, de ciencia y de pensamiento” … Ejem.

Puestos en materia, vamos con la música que, rollo metafísico aparte, es lo que nos interesa. Lo primero que llama la atención, en la era del CD, es la duración del disco, de poco más de treinta y cinco minutos (a pesar de contener diez cortes), lo que sigue siendo corto incluso para un disco de vinilo… Lo segundo es el carácter relajado de casi todas las melodías, mucho más reflexivas que en sus discos anteriores y, tal vez por eso, echamos en falta algún tema realmente rompedor.

El inicio, muy al estilo de QUEEN con ramalazo Beatle, con piano y voz, guitarreo y vuelta a las teclas, se llama “Fantasy”, y funciona como una obertura a lo que sigue, que es “Don’t you Believe in Magic”, canción en la que las armonías vocales de las hermanas tienen su protagonismo. Luego, el tema que titula el trabajo es demasiado cansino, camina lento, desesperado, y la parsimonia que le imprime la voz hace que no tenga más que un par de momentos aprovechables.

Do What You Want” continúa el tenor pasivo del disco, aunque gana con la melodía, más inspirada que la anterior, con los coros… y, sobre todo con el acelerón del solo de guitarra que contiene, que cabalga a gran velocidad. Es uno de los mejores temas del disco, con buenas armonías vocales y donde ya vamos ganando en alegría; estamos como más animados, jeje.

Into the Skull” trata de resucitarnos con su carácter hímnico, sus coros y su guitarra pesada de riff y solo cromáticos, aunque “Seven” vuelve a decelerar el pulso con su estrofa de guitarra limpia coreada por las hermanas y su estribillo… en el que cuentan hasta siete, como si de una lección de Barrio Sésamo se tratara.

The Hunt” es el tema más largo del disco y entra rayando en el “Stoner”, con riff de guitarra acompañada por el Hammond… sin mucha velocidad, de nuevo, eso sí, jajaja. Sin embargo, la canción está mucho más inspirada que alguna de las anteriores, con su ritmo blues-soul y las intervenciones del órgano, y me parece de lo mejor, aunque se hace pesada con 5:40; lo tenía que decir.

Al fin, “The Great Black Hole” es animado de verdad, con buen riff psicodélico… (Bueno; todo lo animado que puede ser un tema en este disco). El single “Sorcery and Sabotage” es comercial y, junto con el anterior, es lo más ABBA que vamos a encontrar.

Finalmente, “Living in a Bubble” entra cual himno litúrgico, y nos recuerda mucho al prog de los 70 con su bridge de una sola nota sobre piano y su estribillo en obstinato con buenas armonías vocales.

No sé si la nueva producción tiene que ver, pero encuentro la voz del hermano Bill un tanto desganada en comparación con los anteriores trabajos. Tal vez sea una percepción mía, pero es indudable que su tesitura baja no acompaña algunos temas como debiera… Creo que les hace lucir menos y les da sensación de pesantez. Vean (oigan) el principio del tema que da título al disco.

Con cierto interés por ver su despliegue en vivo, aunque algo decepcionado por un trabajo un poco muermo (con melodías interesantes a veces, eso sí) … no puedo sino calificar este disco como veis.

¡Saludos y gracias por leer!

CHURCH OF THE COSMIC SKULL son:

Bill Fisher – guitarra y voz.

Michael Wetherburn – órgano Hammond y voz.

Joseph Stone – viola.

Laurence Stone – batería.

Samuel Lloyd – bajo y voz.

Joanne Joyce – voz.

Caroline Cawley – voz.

 

Discográfica: Septaphonic Records

Puntuación: 6,5 / 10.

Autor: Manuel Martínez Ferrándiz.

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