CRYING BLOOD – ANIMAE DAMNATE

Crítica

¿Por qué llevan tres discos y siguen sonando a demo? Esa es la pregunta que viene a mi mente tras el final de “Almas torturadas”, la última canción de Animae Damnatae. Tan rotunda que, aunque me había propuesto hacer una crítica recatada y poco destructiva esta vez, tenía que formularla. Una no puede ser positiva con estos fallos, no se puede empezar una reseña bonita y fulgurante con este material.

Los madrileños Crying Blood hacen un Symphonic Black Metal más bien típico, de corte cradleliano y no demasiado virtuoso u ornamentado, que puede llegar a resultar en cierto modo original por la incursión de elementos propios del Gothic Metal y las letras cantadas en español. Como ya he señalado antes, no se trata en ninguno de los instrumentos de un trabajo especialmente brillante o pomposo, pero aun así las composiciones son correctas, pegadizas y resultonas, aunque la fórmula se suela ver en más de una canción. Los instrumentos hacen bien su trabajo, pero por separado.

Las diferentes pistas de grabado parecen totalmente distantes entre sí, como si cada una hubiese sido grabada en un sitio diferente y, sin mezclar ni nada, las hubiesen metido en el disco ahí, “amalgamás”, sin un mínimo de compenetración entre el grupo. A veces, los instrumentos se tapan entre sí incluso en momentos en los que deberían tener más protagonismo, como por ejemplo en “Luzbel”, cuando batería y teclado eclipsan a la guitarra mientras hace unos armónicos que deberían estar más presentes. El teclado es el que peor parte se lleva. Muchas veces, ni siquiera tiene cabida dentro de la canción, o aunque la tenga, suena distante y marginal; otras te desconcierta con su aparición y hace que pierdas la concentración y el hilo de la canción. La batería, por su parte, suena demasiado plástica y poco profunda, sin fuerza, al igual que la voz.

Con detalles así, unidos a que el sonido general de la grabación no es el mejor, por muy interesantes que puedan parecer algunas canciones, como “Tierra de lobos” o “Sólo una oportunidad, sólo una vida”, no queda más que dejar el disco por debajo del aprobado. Un grupo que lleva activo once años, con tres discos a las espaldas, no puede permitirse que una demo cualquiera suene, no solo igual, si no incluso mejor que su tercer trabajo.

Puntuación: 4

Autor: Sandra Garcia (Morrigan)

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