DEADLOCK – MANIFESTO

Crítica

La progresión de esta banda ha sido realmente interesante y a juzgar por los resultados bastante acertada. Deadlock nos presentan este año su cuarto larga duración, titulado “Manifesto”, el tercero a través de su discográfica Lifeforce Records. Con su anterior trabajo “Wolves” el grupo recibió reviews increíblemente buenas….y otras bastante malas. Es decir, opiniones casi totalmente opuestas sobre un mismo disco. La controversia suele ser un buen signo cuando se trata de música poco convencional y desde luego, si hay algo que Deadlock no son, es convencionales.

En “Wolves” el grupo hizo fija a la cantante Sabine Weniger. En general su trabajo en aquel disco fue valorado de forma muy positiva. Deadlock han adquirido con los años un interesante gusto por mezclar estilos muy dispares y trabajar estructuras poco convencionales. Todo eso se ve fielmente reflejado en “Manifesto”.

El disco comienza con una intro llamada “The Moribund Choir & The Trumpets Of Armageddon”. Cuando he puesto el disco y ha empezado a sonar he pensado que se habían equivocado al meter el CD en su cada. Esta intro es un tema de 1 minutos con algunos segundos de música electrónica potente, muy “discotequera”, si entendéis lo que quiero decir. Tras este susto inicial le llega el turno a “Martyr Of Science”, que nos quita el susto del cuerpo a golpe de batería y porrazos de riff.

Los guturales de “Johannes Prem” y las guitarras de Gert Rymen y Sebastian Reichl son la carta de bienvenida que todos esperábamos. Pronto el grupo comienza a jugar con los teclados y las melodías de guitarra y añadiendo partes de voz melódica para Sabine, construyendo una canción con una estructura no especialmente complicada y que en líneas generales dibuja un standard bastante sencillo. Un tema de Death Metal melódico fusionado con algunas partes de metal sinfónico con cantante femenina y algunos detalles extra que enriquecen el tema. Sin lugar a dudas está pensado para ser un single y funcionar bien en directo.

“Slaughter’s Palace” vuelve a comenzar con mucha energía y una buena dosis de brutalidad, con una sección instrumental muy caótica y potente, jugueteando entre el Thrash, el Death y el Black, añadiendo pequeñas gotas de progresividad gracias a una buena estructura y un inteligente juego de guitarras. No he podido evitar pensar en Gorguts escuchando la sección instrumental extrema de este tema. De nuevo nos encontramos con alternancias para dar entrada a partes más relajadas y melódicas en las que Sabine demuestra ser una gran cantante. Me encanta el riff de este tema. “The Brave/Agony Applause” nos permite escuchar los primeros arreglos orquestales del disco en una introducción bien cuidada en la que escuchamos de fondo la voz de Sabine, hasta que el tema rompe en una parte melódica con la voz de la vocalista y un potente riff dominándolo todo. Instrumentalmente “Manifesto” es un disco muy técnico en el que los músicos juegan a sus anchas con cambios de tiempo y cadencias melódicas, ofreciendo una imagen inicial bastante caótica. Una vez escuchado el disco con atención nos topamos con estructuras más complicadas de lo que habíamos intuido en un comienzo y el trabajo gana mucha fuerza.

“Deathrace” es uno de los temas más intrigantes del disco. Se trata de un corte en el que nos vamos a encontrar con algunas de las mejores y de las peores cosas de este trabajo. Tras una introducción muy enigmática el tema estalla en un corte de puro Death/Thrash con un Johannes Prem enorme. Sin que casi nos demos cuenta el riff y la melodía mutan para dar entrada a Sabine y tan pronto como llega el cambio, desaparece para volver a la brutalidad más primitiva. En este tema el trabajo de Thomas Huschka al bajo es sobrenatural, sencillamente increíble. La estructura del tema es posiblemente la más compleja de todo el disco. A los dos minutos de canción (dura casi siete) el tema nos ofrece una sección de arreglos orquestales que desemboca en el mejor solo de todo el plástico. Con Tobias Graf muy seguro tras los parches y un buen trabajo de Reichl a los teclados, sintetizadores y programación de elementos electrónicos, el tema promete mucho. Sabine vuelve a entrar tras el solo pero lo hará solo durante un minuto. Tras ella regresamos a la visceralidad que encontramos al comienzo del tema y de pronto volvemos a escuchar esa enigmática intro…solo que esta vez transforma el tema en un corte del Rap más tradicional. Sebastian Reichl y Thomas Graf mantienen una buena atmósfera con los teclados, los sintetizadores y la batería pero el tema pierde muchos enteros, no por el rapeo, sino porque desaparece la pegada de las guitarras y el corte se queda bastante huérfano.

No obstante voy a tranquilizaros, solo el “chunda-chunda” de la intro y esta parte de rapeo podrán asustaros en este disco, el resto del plástico es una descarga de puro metal con unas base rítmica demoledora, un gran sentido melódico y una habilidad considerable para seguir estructuras poco convencionales. Todo esto queda muy claro en “Fire At Will”, un corte con el ABC del Death metal melódico por bandera, añadiéndole unas dosis extra de imaginación, mucha técnica y algo de complejidad compositiva. Los últimos In Flames son una influencia a tener en cuenta en este corte. Ojito a la interpretación de Johannes Prem en este tema: casi tan impresionante como Gert Rymen a la guitarra. ¿Eso que suena de fondo es un saxo? Magistral. Uno de los mejores temas del disco.

“Seal Slayer” combina una buena melodía de teclado, un riff potente y un uso muy acertado del sintetizador para construir la base de un tema contundente en el que la voz de Sabine y la de Johannes se complementan a la perfección. A medida que avanza el disco Sabine va ganando protagonismo en los temas y su voz cada vez aparece sobre bases más contundentes, lo que consigue un efecto realmente bueno. En este temas Tobias Graf da una interesante lección de cómo tocar la batería, jugando con los ritmos de una forma ejemplar, pasando incluso por el blast-beat. Un tema bien trabajado con las dosis justas de melodía y brutalidad para resultar contundente y pegadizo, ideal para el directo. El siguiente corte es el que da título al disco: “Manifesto”. Se trata de un tema instrumental de cerca de dos minutos y medio con una carga ambiental notable. El tema esta construido casi completamente con unos arreglos orquestales de primer nivel y un gran uso del sintetizador, lo que proporciona al disco una gota más de color y dinamismo. La atmósfera conseguida es oscura, atrayente y misteriosa, ideal para el album y la antesala perfecta para “Dying Breed”. El noveno tema de este disco es una descarga energía con un sentido melódico muy bien desarrollado. Acompañando a unos riffs aplastantes y a una batería demoledora nos encontramos con unos arreglos muy interesantes y pronto se dibuja una melodía sobre la que Johannes Prem vuelve a demostrar su valía a las voces. Un gran trabajo a las seis y cuatro cuerdas y un acierto innegable y sutil en los teclados facilitan la labor de Sabine en las voces melódicas. De nuevo estamos ante una composición sólida. El tema tiene pegada y la suficiente variedad para resultar entretenido y pegadizo. La variedad vocal de Johannes Prem es una baza muy bien jugada en el disco, dónde podemos escucharle cantar en tesituras de Thrash, Death e incluso Black y también algunas voces limpias, aunque en una medida muy inferior.

El disco esta cerda de su fin cuando nos encontramos con “Altruism”. Un piano, un cello y la voz de Sabine. Un excelente juego con los platos de la batería ayuda a crear el ambiente necesario en el comienzo del tema y pronto un ritmo atípico y ligero acompaña el fluir de la canción. Se trata de una balada totalmente inesperada en este disco y muy poco típica, todo un acierto. El final de este “Manifesto” lo pone “Temple Of Love”, que se presenta con un riff interesante, una melodía poco común y Sabine mostrándonos sus habilidades. La entrada de la batería da pie inmediato a Johannes para hacer su aparición en un tema con cierta carga progresiva. Se trata de un corte muy bien llevado, original y con pegada.

El disco es poco habitual, con un sonido muy fresco y eso es algo que siempre se agradece. A pesar de un par de elementos que no terminan de funcionar, como la intro del disco o el Rap en “Deathrace”, el disco raya a un nivel muy alto y supone una escucha muy interesante y recomendable para cualquiera que no se asuste de los sonidos extremos y algo experimentales. Decididamente, el cielo es el límite para esta gente.

Puntuación: 9

 Autor: David Rodrigo (Coon)
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