DREAM THEATER – SYSTEMATIC CHAOS

Crítica

Le ha llegado el turno a uno de los discos más esperados de este año. Se trata de un trabajo que levantará multitud de opiniones, polémicas, que cada uno entenderá de una forma distinta, pero que todos disfrutaremos y coincidiremos en su grandeza, porque así son Dream Theater. Systematic Chaos es el título de su nuevo trabajo que, como cabía esperar de ellos, suena de forma diferente a su último lanzamiento (Octavarium) y aunque evidencia guiños a su carrera anterior, tampoco puede identificarse como hermano gemelo de ninguno de sus discos.

Que Dream Theater son la banda de metal progresivo más grande del momento es algo aceptado generalmente (pese a que otras bandas del estilo hayan demostrado mejor estado de forma últimamente) y en Systematic Chaos dejan claro que este título no lo atesoran en balde.

El grupo merece que sus discos se analicen en profundidad pero el disco ofrece tantas variantes y tantos detalles que un repaso tema a tema tendría la extensión necesaria para considerarse novela corta, por lo tanto voy a profundizar en el disco como concepto y trataré de reflejar lo mejor posible su magnitud.

El disco nos prepara para un recital técnico con la grandiosa “In presence of enemies Pt I” que ofrece una exquisita sección instrumental y, parece absurdo decirlo tratándose de Dream Theater, una minuciosidad compositiva casi inverosímil. El disco en terreno general tiene un ambiente más bien oscuro, deja entrever algunas influencias más durillas en algunos riffs, cercano a lo que hicieron en “Train Of Thought”. Musicalmente nos vamos a encontrar un paseo por una infinidad de caminos musicales, desde riffs cercanos al thrash/death hasta melodías típicas del rock progresivo de los primeros tiempos. “Forsaken” es la segunda genialidad del disco, con riffs fuertes, un buen estribillo, melancolía y todo lo que se le puede pedir a Dream Theater: grandes ambientaciones, excelentes melodías, insuperable técnica interpretativa etc etc. Sin embargo, bajo mi punto de vista este trabajo tiene una pega con nombre propio, James LaBrie. No es que el muchacho lo haga mal ni muchos menos; es un cantante muy técnico y como tal su interpretación en ese aspecto es intachable, pero demuestra unas carencias bastante grandes en cuando a potencia, registro y “feeling” se refiere, porque este hombre parece un tempano de hielo. A mi me da la sensación de escuchar a alguien que se limita a hacer su trabajo en lugar de disfrutar con lo que hace y eso en la música es poco menos que un pecado mortal. Si es cierto que se mantiene dentro de unos registros que controla bastante bien (tonos medios) pero se echan en falta muchas cosas. Si prestamos atención a la guitarra de Petrucci por ahí del minuto 3:47 notaremos la diferencia con LaBrie, porque el solo de John es cercano a arrancarnos alguna lagrimilla. Y la letra perfecta. Sería un gran single.

“Constant Motion” es un tema más agresivo que sus predecesores, con más reminiscencias de “Train Of Thought” que ningún otro tema del disco. Recuerda a Metallica en algunos tramos y LaBrie se muestra un poco más agresivo en una de sus mejores interpretaciones del disco, aunque se le sigue notando frío como a una piedra. No tiene lugar comentar los pormenores compositivos del tema porque ya os los podeis imaginar.

Ahora vamos a incarle el diente al segundo plato fuerte del disco “The Dark Eternal Night”. Ocho minutos de gloria, en esa frase podría resumirse bastante bien el tema. Oscuro, poderoso, riff pegadizo, agresivo, con mucha influencia Thrash y elementos muy actuales que demuestran que si se hace bien las nuevas tendencias pueden ser geniales, aunque en este tema son solo como las especias en la comida, no tardaremos en verlas más a fondo. En este tema no pararemos de menear la cabeza en ningún momento, y los cambios de ritmo y tesitura dan una sensación de movimiento excelente.

Vamos a pasar ahora al tema más raro del disco y quizás el más flojo “Repentance”. Nos enfrentamos a una canción suave, melancólica oscura a veces y terriblemente luminosa en otros tramos. Muy relajada, su melodía es envolvente hasta el punto de resultar casi ambiental. Influencias de “Scenes From A Memory” y de viejos dinosaurios como Pink Floyd o Rush deben venirnos a la cabeza en este tema. Lo más extravagante de la canción es que carece solos. No obstante ser la canción más floja de este disco equivale a ser mejor que toda la carrera de muchos grupos. Es especial y muy intima, me gusta bastante y puede ser la que más discordia provoque de todo el disco.

Con “Prophets of War” vamos a encontrarnos de pleno con una forma de practicar progesivo utilizando sonidos más actuales, algunos calificables incluso de “un metal” y aprovechando al máximo en ciertos tramos la electrónica. Un tema excelentemente compuesto y desarrollado que no es lo que podría ser porque la interpretación de LaBrie no da la talla con el tema. Es así de simple y duro, pero Dream Theater deberían buscarse un nuevo vocalista, no creo que nadie echara de menos a James, que ha demostrado que lo hace mejor en solitario que con ellos (en su disco en solitario y su colaboración con Ayreon para el Human Equation esta la prueba). De todas las formas, se trata de un grandísimo tema.

Aún no hemos superado el “shock” de “Prophets Of War” cuando empieza uno de los mejores cortes del disco “The Ministry Of Lost Souls” es una delicia hecha para los paladares más exigentes. Ni le sobra ni le falta nada y tiene, para mi gusto, la mejor melodía de todo el disco. Una canción diez, sentidísima, preciosa, íntima y pegadiza. Imprevisible y familiar a un tiempo. Y observando su duración (cercana a un cuarto de hora) sorprende muy gratamente que no se haga repetitiva ni cansina; pero esto es algo habitual cuando Dream Theater se pone a trabajar en serio. Sobresaliente.

Para terminar el disco tenemos “In The Presence Of Enemies Pt II”. Complementa de forma excepcional su primera parta y para mi gusto la supera. Dieciséis minutos es lo que dura este paseo entre las nubes y el infierno. La originalidad se desborda de cada nota y el resultado final de unir las dos partes es el mejor corte del disco. Sencillamente perfecto, fresco, intimo, melancólico, oscuro cuando debe serlo, blanco como la nieve cuando se tercia. Y si LaBrie tuviera un poco más (por lo menos algo) de garra podría tratarse de una pieza antológica.

En definitiva, nos encontramos ante un disco sobresaliente. Desde el punto de vista técnico-compositivo es posiblemente lo mejor en lo que llevamos de año, pero a este trabajo le falta algo de fuerza, de espíritu, lo que le resta un puntito. Si el año estuviera transcurriendo de forma normal no tendría problemas para alzarse con un primer puesto difícil de ser arrebatado, pero el nivel de este 2007 esta siendo asombrosamente alto, por lo que se sitúa en primera posición, pero con muchos compañeros compartiendo podio. Como dicen los sajones “fully recommended”.

Dream Theater son:
James Labrie – Voz
John Petrucci – Guitarras
John Myung – Bajos
Jordan Rudess – Teclados
Mike Portnoy – Batería y percusiones

01. In The Presence of Enemies Pt.1 (9:00)
02. Forsaken (5:36)
03. Constant Motion (6:55)
04. The Dark Eternal Night (8:51)
05. Repentance (10:43)
06. Prophets Of War (6:01)
07. The Ministry of Lost Souls (14:57)
08. In The Presence of Enemies Pt.2 (16:38)

Puntuación: 9

Autor: David Rodrigo (Coon)

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