EDGUY – TINNITUS SANCTUS

Crítica

A todos nos ha ocurrido alguna vez, sobre todo cuando el objeto de nuestro trabajo tiene su base en la creatividad artística. Tras una buena racha demostrando la valía de uno en un determinado campo las expectativas que se crean cada vez son mayores y llega un punto en que la saturación y la necesidad de reciclarse se hacen presentes y nos llaman a pararnos para volver a sorprender y gustar por el camino correcto.

Algo así es lo que interpreto que le ha ocurrido a uno de esos compositores que siempre he considerado uno de los genios del heavy y el power metal europeo durante lo que llevamos de nuevo milenio. No voy a engañaros, soy uno de los más devotos seguidores de la banda que ahora tenemos entre manos, EDGUY, y prácticamente he jurado y perjurado en muchas ocasiones que alguien como Tobias Sammet iba a ser siempre una garantía de buena compra a la hora de hacerme con un nuevo disco.

Pero toda afirmación tiene sus excepciones y toda carrera tiene sus altibajos. Así pues, y sin considerar este “Tinnitus Sanctus” como una decepción absoluta, si que creo que muestra una serie de carencias que nos llevan a replantearnos el momento por el que pasa la creatividad de un grande de la escena como es Tobias Sammet.

La evolución de Edguy y los discos que el grupo ha ido generando les ha ido poniendo poco a poco en el punto de mira de todos, por su forma personal de plantearse el power metal alemán hasta su acercamiento acertado hacia los terrenos del hard rock para darse a ellos mismos un tono de aire fresco y renovación necesaria. Así pues, y tras grandes discos como los que tienen a sus espaldas y esa gran obra de unión del power metal con el hard rock plagada de buenos momentos que es su anterior lanzamiento “Rocket Ride”, todo hacía prever una gran repercusión de este último “Tinnitus Sanctus”.

Pues bien, visto lo visto y escuchado las suficientes veces como para poder hablar sobre este nuevo material de la banda, creo sinceramente que EDGUY han llegado a un punto en el que necesitan un reciclaje o un replanteamiento en sus formas. Quizás, como decía más arriba, se trata de una saturación compositiva de su líder Tobias Sammet, que tras la edición de su tercera ópera con AVANTASIA, no considero que haya sido capaz de ponerle alma y razón de ser a los nuevos temas del grupo alemán: llámesele presión mediática o simplemente agotamiento personal. O bien quizás un grupo que no ha cambiado nada de formación en toda su historia necesite tomarse un tiempo para saber qué dirección quiere tomar cada uno de ellos, pues lo que denotan estos nuevos temas es que hay muchas ideas atacadas en diferentes direcciones, puestas de forma conjunta y, por consiguiente, con un resultado final no acaba de funcionar.

Sea como sea, la cara que se le queda a uno al afrontar este nuevo disco es la de tener una colección de temas que no acaban de cuajar en ningún momento, que por supuesto presentan una producción genial y que en muchos casos funcionan y transmiten buenos momentos de la música de EDGUY pero que, finalmente, carecen del espíritu, el corazón y la fuerza necesarias para que en la mente y en la piel se nos quede la sensación de haber escuchado una obra con repercusión.

Hay 4 temas que se presentan como grandes momentos, de mucha diversión y buen contenido musical. Hablo de planteamientos modernos y potentes como “Ministry of Saints”, cuyos riffs iniciales son de los que adquieren una importancia mayor con cada nueva escucha, de muy buenos cortes de power metal como es la “happy” “The pride of creation”, que sin duda acabará por enganchar a los fans de la banda en cada uno de sus nuevos conciertos, o temas variados en sus formas y desarrollo como “Speedhoven”, que se muestra, a mi forma de ver, como una gran colección de buenos coros, energía e ideas originales en momentos como el estribillo y el desarrollo vocal del mismo. Destaca también el penúltimo corte del álbum “Dead or Rock”, que como bien expresa su título es, probablemente, el tema de más puro hard rock que ha compuesto el grupo en toda su carrera. Un corte que solo se presta a ser tocado con sombrero y botas tejanas y que para el total disfrute de cualquiera, puesto que es tremendamente divertido y animado.

Al otro lado de la balanza tenemos una lista de temas que, ya sea porque la voz de Tobias Sammet no acaba de centrarse de forma adecuada o que instrumentalmente el grupo investiga en formas que no terminan de cuajar o convencer en algún que otro punto del tema, se muestran casi prescindibles en la carrera del grupo.

Hablo de cortes como “Wake up Dreaming”, con un estribillo tremendamente previsible y casi escuchado anteriormente en algún que otro momento, “Nine Lives”, donde considero que la voz no es nada acertada, “Dragonfly”, aburrida o “9-2-9 Edguy”, demasiado simple, pero al menos emotiva por momentos. (Y no hablamos de un corte como “Sex Fire Religión” que, de insulsa, es casi insultante).

Si terminamos teniendo en cuenta que la balada del disco “Thorn Without a Rose” no es de las mejores que ha plasmado el grupo, aunque se presente como un buen momento del álbum y que la broma final en formato de tema country “Aren’t you a little pervert too” es graciosa pero pasa sin más pena que gloria pues el resultado final es el que ya habéis podido prever durante todo el texto.

Nos encontramos, por tanto, ante una de las decepciones de este año 2008. Un disco que sin duda los fans mas acérrimos del grupo, entre los que me encuentro, disfrutarán en su justa medida y en la calidad de que probablemente los mejores temas enriquecerán la nueva gira del grupo. Pero dicho esto, finalmente lo que dejará es una sensación de que el grupo necesita un replanteamiento de su dirección o, simplemente, una mayor maduración de su próximo lanzamiento.

En cuanto a producción no presenta ningún tipo de pega, como es previsible a estos niveles, y no seré ni mucho menos yo quien vaya cuestionar la valía demostrada de un grupo como EDGUY (a los que sigo considerando parte de la punta de lanza del power metal renovado del nuevo milenio), pero cuando hablamos de música estamos hablando de sentimientos y cuando a esos sentimientos que pretendes transmitir les falta espíritu e inspiración y adolecen de cansancio o agotamiento todo cae sobre su propio peso, y normalmente hacia el vacío. Así le ocurre a este “Tinnitus Sanctus”.

Disfrutaremos, de momento, de la gira del grupo y estaremos atentos a la banda durante 2009 porque sin duda será el tiempo quien nos demuestre en qué lugar de la carrera del grupo queda este disco y qué consecuencias tiene ello en su futuro…

Tracklist:

01. Ministry Of Saints
02. Sex Fire Religion
03. The Pride Of Creation
04. Nine Lives
05. Wake Up Dreaming Black
06. Dragonfly
07. Thorn Without A Rose
08. 929
09. Speedhoven
10. Dead Or Rock
11. Aren’t You A Little Pervert Too?

Puntuación: 5,5

 Autor: Daniel Velasco Alonso
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