EGO – IN RETROSPECTIVE

Descripción

Atención, pregunta: ¿Qué resultado se obtiene al mezclar, en un mismo disco, elementos tan dispares como el rock progresivo, el doom o incluso el pop-rock más alternativo con voces limpias, guturales, potentes guitarras y dulces acordes semi-acústicos, intrincadas y constantes melodías de piano y aportes puntuales de un violín, todo ello arrejuntado en una historia conceptual evocadora y cotidiana, sentimental, cruel y real como la vida misma? La respuesta a esta larga y compleja pregunta tiene, en este caso concreto, dos posibles opciones.

La primera, la de algo inclasificable y curioso, es probablemente la que habréis pensado todos los que leéis esto en estos momentos. La segunda, la de un proyecto bilbaíno denominado EGO, es la que yo, que juego en este caso con ventaja, os ofrezco como alternativa en el caso de que estéis interesados en profundizar un poco más allá de lo cotidiano y habitual, es decir, la de intentar descubrir un poco más de cerca uno de esos interesantes proyectos que se llevan a cabo en el underground del rock de nuestro país.

Pero, ¿qué es EGO? os preguntaréis. Pues se trata del proyecto personal del músico bilbaíno Unai Rubio, el cual, tras editar un primer disco a primeros de este 2009 titulado “Architect of Illusions” se ha vuelto a liar la manta a la cabeza para darle una vuelta de tuerca a su peculiar visión compositiva y sorprendernos con un disco que es algo más que un disco, se trata de casi un ensayo musical sobre la vida en el que se ha rodeado de grandes músicos de la escena underground bilbaína. Entre ellos se encuentran Iñigo López, de los progresivos y geniales QUAOAR, a la voz, así como David Sánchez, vocalista de la banda de doom death WICKED, o el violín y la flauta de Michal Zienkiewicz y Eva Pérez respectivamente, quienes se dejan llevar por la música compuesta e interpretada por Unai, quien también aporta su voz a gran parte de los temas.

¿Y qué destaca de EGO?, sería la siguiente pregunta. Pues, por encima de todo, y más allá de la multitud de detalles compositivos e interpretativos que nos encontramos a lo largo de los 16 cortes que lo componen, es su desarrollo global, su capacidad de sugerir conforme la historia (o la vida, pues de eso trata ésta) avanza y se transforma. En este “In Retrospective” la música tiene la capacidad de mostrar vivencias, de volver al pasado y aprender, de mostrarnos la incertidumbre ante las nuevas sensaciones de nuestro cuerpo y nuestra mente conforme nos vamos haciendo mayores, se decepciona, llora y rabia, pero también se alegra y disfruta, recuerda y olvida… Todos esos sentimientos están entrelazados a la perfección con la música, con el tipo y estilo compositivo de cada uno de los temas, desde la voz casi inocente e ingenua de Iñigo López a la melancolía de Unai, pasando, por supuesto, por la rabia y el lado oscuro del micro de David Jiménez, en cortes como “The Rage” o “The Arrogance”, una interesantísima adaptación de toques flamencos alternados con voces guturales y ritmos mucho más profundos.

“The Void” crea incertidumbre, mientras que “The Birth” es sorpresa junto a violencia y sufrimiento, para pasar a un corte como “The Ignorance”, atmosférico, inquietante, con un sample que cuelga del vacío para que sea la voz de Unai la que explora el regalo de la vida en un tema que me ha recordado mucho a The Cure. Seguimos creciendo, avanzando en la vida y llega la alegría, la expectación ante un mundo precioso, tal y como es un corte como “The Fire”, colgado en todo momento entre la contundencia de una buena base rítmica con un juguetón piano, elemento constante y muy significativo en todo el álbum.

Cómo veis, prácticamente ningún tema destaca sobre otro a nivel de repercusión. Se pueden extraer algunos grandes momentos, y el del violín sacándonos los sentimientos a flor de piel en “The Romance”, probablemente sea uno de ellos. Pero es tal la variedad compositiva que nos encontramos en cada corte que fácilmente podríamos meter en un mismo saco a The Cure, R.E.M. y Opeth, mezclarlos, y no daríamos con la fórmula exacta.

A nivel instrumental destacan los temas más largos, como “The Solitude”, capaz de sumirnos en una extraña sensación de melancolía y soledad, una soledad que acaba por transformarse en alegría tras su aceptación y reconocimiento de uno mismo en ella, gracias a un estupendo trabajo a las guitarras, quienes dominan el tempo de la canción a la perfección. Así mismo, los cambios de ritmo y las sorpresas compositivas son los reyes del final que nos proporciona la extensa “The Journey”. Una maravilla.

El disco se sigue extendiendo a lo largo de capítulos como “The Memories”, “The Frustration” o “The Fragility”, todos ellos dotados de una especial sensibilidad para, musicalmente, ser capaces de transmitirnos casi una idea platónica de cada uno de esos conceptos que se describen en su título, lo cual creo que, más allá de extenderme en detalles acerca de cada uno de los cortes, es una idea más o menos fiel a lo que nos podemos encontrar en este intimista y personal “In Retrospective”.

¿Errores? Humildemente diré que creo que los hay, aunque el mayor problema que voy a nombrar no es algo realmente acusable a los medios con los que supongo ha contado su creador. La producción, como os podéis imaginar, comete errores, errores que en este estilo pueden ser considerados graves, muy importantes o, al menos, determinantes del resultado final. Y no es que no suene bien. Cada uno de los instrumentos tiene una buena produción, una gran claridad a la hora de llegar a nuestro oído, pero yerra la cohesión, la mezcla final, algo fundamental en un trabajo de este tipo. Los temas, por tanto, adolecen de una cierta falta de empaque puesto que, en ciertos momentos, parece que cada uno de los elementos de cada canción va por su lado. Eso, en un disco con tal multitud de detalles, es un claro handicap a la hora de disfrutar de una experiencia muchísimo mayor.

Por lo demás, y a pesar de algún que otro final algo brusco, estamos ante un trabajo que, más que merecer ser escuchado, pienso que merece ser vivido, sentido y experimentado, tanto a nivel acústico como visual, puesto que cuenta también con un adorno artístico adjunto digno de mención. Si quieres dar con algo especial y diferente, le debes una oportunidad a EGO.

EGO lo componen:

Músicos:

Unai Rubio – Música, composición, letra y voz
Iñigo López – Voz
David Sánchez – Guturales
Michal Zienkiewicz – Violin
Eva Pérez – Flauta

Arte:

Ruth & Sira García – Portada
Javier F. Paiz – Ilustraciones Interiore
Ivan Chacón – Contraportada
Irantzu Mateos – Foto

TRACKLIST:

01 – The Void
02 – The Birth
03 – The Ignorance
04 – The Fire
05 – The Romance
06 – The Arrogance
07 – The Regret
08 – The Silence
09 – The Loss
10 – The Rage
11 – The Solitude
12 – The Memories
13 – The Frustration
14 – The Fragility
15 – The Journey
16 – The Forgiveness

Puntuación: 7.75

Autor: Daniel Velasco

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