ELISA C. MARTÍN – MI VIDA: DE LA DELINCUENCIA AL HEAVY METAL

Crítica

Hace unos meses, la vocalista Elisa C. Martín hacía pública su autobiografía, titulada “Mi vida: de la delincuencia al heavy metal“, a través de El Garaje Ediciones. Tal vez el título os parezca algo sensacionalista (la propia Elisa confesaba que fue idea de la editorial), lo cierto es que refleja, de alguna manera, ese “pasado oscuro” del que la también profesora de canto nos hablará a través de las 206 páginas. También es cierto que leyéndolo en la potada parece que nos quiera dar a entender que la protagonista pasó de una cosa a la otra, cuando en realidad ella nunca abandonó el heavy metal.

Títulos al margen, este libro es un ejemplo de vida y de superación. Ahí está su auténtico valor. Como si de una novela se tratara, y eso engancha mucho, capítulo a capítulo descubrimos las difíciles circunstancias familiares por las que tuvo que atravesar Elisa en ese Carabanchel de los años ochenta. Como en toda buena película de Eloy de la Iglesia, la autora de “Mi vida: de la delincuencia al heavy metal“ nos retrata ese Madrid subdesarrollado y cómo la marginación de su barrio la llevó por derroteros que ni ella imaginaba. No por eso es un relato pesimista, más bien todo lo contrario: ¡Este es un canto optimista y de esperanza! Todos tenemos derecho a una segunda oportunidad, y en ese sentido el libro lo borda.

Estructurado en doce capítulos, sin olvidar el prólogo de Mariano Muniesa ni la galería de fotos, “Mi vida: de la delincuencia al heavy metal“ sigue un orden más que coherente, empezando por el origen de la protagonista, que sirve como presentación de la familia y nos pone un poco en situación. Aquí hay que destacar el desencanto con su padre, un “perla” de cuidado, la aparición en escena de un abuelo maltratador, una madre a la que Elisa no acabó de prestar suficiente atención, una abuela avanzada a su tiempo, y el tío Antonio, que la adentraría en el heavy. Su verdadera lucha interna, sin embargo, aflorará más tarde, ya en la pre-adolescencia, llegándose a convertir en una “Jekyll & Hide”, una “Hulk”, como ella dice, su súper héroe favorito. De día ofrecía una cara, pero de noche destapaba su lado oscuro. En ese periodo, Elisa se sentirá perdida, sin saber a quién acudir, pero, paradójicamente, se convirtió en una líder, para bien o para mal. La música, los estudios, el deporte, y el tan importante viaje a Londres, le ayudarán a salir del atolladero.

Y eso es solo una pequeña pincelada de lo que encontramos en “Mi vida: de la delincuencia al heavy metal“. Elisa no lo tuvo nada fácil para realizar su sueño de llegar a ser una gran cantante de heavy metal, pero, como ya sabemos, al final lo logró. Esa fita, en realidad, solo es la excusa para, a la postre, redondear el relato con un capítulo final que invita a la reflexión del lector: busca tu don y sácale partido, acepta tu lado oscuro, no tengas miedo al fracaso, aprende de los errores, no dejes de soñar… Y entre medio, de pasada, hemos disfrutado con las vivencias de una lesbiana que no se esconde y abre su corazón a todos los lectores con estas memorias. Si ya es difícil lograr éxito en el heavy metal siendo una mujer, imaginaos para una mujer lesbiana. Mi enhorabuena Elisa.

Puntuación: 8,5/10

Editor: El Garaje Ediciones

Autor de la reseña: Ivan Allué

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