IMMORTAL – ALL SHALL FALL

Crítica

Después de siete años, y tras su separación y posterior reunión en 2003 y 2006 respectivamente, ya iba siendo hora de que Immortal volviesen a la palestra con algo de material nuevo.

Formados en 1990, supuestamente introducidos en la escena del Black Metal por el conocidísimo (para bien o para mal) Euronymous, con varios cambios de formación, un suicidio y una fugaz separación que terminó por suponer solo un pequeño parón profesional en 2003, es innegable que Immortal ostentan el galardón de ser una de las mayores leyendas musicales del panorama extremo y del metal en general. Ya sea por la calidad de sus composiciones o por la carencia de esta en sus más que ridículos videoclips, los noruegos liderados por Abbath Doom Oculta no dejan indiferente a nadie, y pocos hay que puedan considerarse seguidores del género y a los que no se les caiga la cara de vergüenza al decir que no han oído hablar de ellos. Habiendo grabado discos, perdón, DISCAZOS, como Pure Holocaust, Battles in the North o Sons of Northern Darkness, Immortal, gusten o no, han demostrado ser grandes, y no hay discusión posible.

Pero vayamos a lo que nos concierne, vayamos con All Shall Fall. He de decir que Immortal siempre han sido para mí uno de esos grupos a los que idolatrar, uno de esos colosos inmortales que siempre recordaré como “de los grandes”, “de los que ya no se fabrican”, y tras haber tenido el honor de verlos en concierto en Metalway 2009 este mismo verano, la noticia de un nuevo Full-lenght por parte de los de Oslo produjo una erección en mis oídos solo posible de aliviar con la posterior escucha del trabajo. Y en fin, ahora que lo he hecho, me guardaré las opiniones para el final de la crítica, que parece que da más énfasis.

Si, es cierto, vale, desde luego que no esperaba, y de otra forma hubiese sido estúpido por mi parte, que este disco se convirtiese en una secuela del Pure Holocaust de igual calidad que este (para ser sincera, de hecho tenía un ligero mal presentimiento con esta pieza). Todos pudimos comprobar la progresiva evolución de su sonido, ya anunciada de forma muy leve en At the Heart of Winter, más consolidada en Damned in Black, y finalmente rematada en Sons of Northern Darkness, dejando a un lado la escarcha para meterse en riffs más tralleros y demoledores que dejaban claro que nada de lo antiguo volvería nunca. Pero es que lo que si esperaba era que al menos siguiesen en la línea de Sons of Northern Darkness, y con All Shall Fall parecen haber intentado recuperar algo del frío de sus inicios rebajando la pegada de los riffs, y parece ser que lo único que han conseguido es un sonido híbrido, ni demasiado frío, ni demasiado cañero, que no me termina de convencer en un principio.

All Shall Fall en absoluto puede compararse con nada de lo que hayan hecho antes. Es más heavy, más melódico, más moderno, incluso me atrevería a decir, con el aval de mi fino y delicado oído, últimamente muy sensible al más mínimo detalle, que hasta la voz parece haber cambiado. Al escucharlo sabes que estas escuchando Immortal, pero aun así se hace difícil creerlo. No confundamos, es un disco bueno, pero no un disco del estilo de estos señores.

Desde “All Shall Fall”, la primera de las siete, ya se prevé el estilo que predominará en el LP. Un riff pegadizo nos abre de nuevo las puertas de Blashyrkh, largo tiempo cerradas, para enseñarnos algo a lo que ya estamos acostumbrados pero que sin embargo no pierde el toque resultón. Esta sí, a excepción del sonido un pelín rebajado, es muy Immortal.

La sigue muy de cerca “The Rise of the Darkness”, otra de las piezas más cañeras del disco (pero que no consigue alcanzar de ninguna manera a lo ya visto en otros LP’s), pegadiza y resultona, quizás. Y… ¡Zas! ¿No te quejabas de caña? ¡Pues toma, trágate tus palabras, zorra! “Hordes of War” te pega una bofetada a redobles de batería y rasgueos de guitarra y te hace admitir que si, que quizás no hayan perdido del todo los trallazos de otros discos. 4 minutos verdaderamente llenos de hostias sonoras, aderezados con sonidos de espadas danzando y caballitos encabritados que termina súbitamente dejándote tiempo para darte cuenta de que necesitas recuperar la respiración y que, gracias a la más tranquilita y épica “Norden On Fire”, cuyo riff principal me parece de los mejores del disco, te da un momento para levantarte y recomponerte… Solo para llevarte la mano al pecho y maravillarte de la oscuridad y la escarcha que transmite este corte, en la línea de los más heroicos Immortal. Si sientes frío, tranquilo, no es que te hayas dejado el balcón abierto, es que definitivamente, con esta canción no puedes sentir otra cosa. Y cuando parece que la cosa no puede ir mejor, meten una de esas partes a medio tiempo que te hace sentir la irremediable necesidad de mover la cabeza cual poseso y dejarte llevar. De hecho, creo que voy a soltarme la melena y a hacerlo ahora mismo.

“Arctic Swarm” pasa sin pena ni gloria, como poco más que una canción de relleno, y “Mount North” se presenta como una copia casi exacta de “Norden On Fire”, un poco menos épica y más cañera. Tan parecida que creo que no merece demasiada atención. Espera, ¿qué es eso? ¿Eso ha sonado a riff progresivo a lo –core? Si, es así. Menos mal que es poco tiempo y le pega lo suficiente al resto de la canción como para pasar desapercibido.

“Unearthly Kingdom” sigue mucho la línea de las últimas canciones de despedida de los discos de estos noruegos. Un poco más calmadita, un poco más instrumental…

En fin. He necesitado dos escuchas para tragar este disco, porque sinceramente con la primera solo tenía ganas de cerrar el archivo, poner a reproducir el Pure Holocaust y mecerme con las rodillas entre los brazos preguntándome una y otra vez qué malvada fuerza del destino me había obligado a escuchar este último, y por qué los grupos se empeñan en cambiar algo cuando está bien. Pero bueno, retractarse es de sabios, y este resulta ser un buen disco si se es capaz de olvidar los inicios de la banda y concentrarse en su nuevo estilo. Preveo que este disco calará mejor en los menos extremos que en las hordas blackmetaleras mundiales, pero hay que dejar atrás la nostalgia por los viejos tiempos y, ya que ellos lo han hecho, modernizarse un poco con este grupo.

Nota: 8’5

Puntuación: 8,5

Discográfica: Nuclear Blast

Autor: Sandra García (Morrigan)

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