IN VAIN - OF GODS AND MEN

Crítica

Han pasado ya dos años desde que revisara la maqueta “Dawn Of Misery” de los madrileños In Vain. Era la primera maqueta que escuchaba en mucho tiempo y la primera que revisé para Metalcry. Me dejó sorprendido por el buen sonido, por lo bien trabajada que estaba. Llamarla maqueta me sonaba despectivo, la traté de disco en todo momento. Ahora me llega “Of Gods And Men”, el que podemos considerar primer LP de In Vain.

De la mano de Santo Grial, el grupo presenta en esta ocasión un artwork mucho más profesional y desde el primer minuto del disco nos damos cuenta de que también la producción ha mejorado notoriamente, permitiéndonos escuchar cada instrumento y cada detalle de forma nítida. Cuando nos metemos de lleno a escuchar este disco nos damos cuenta de que también las composiciones del grupo han avanzado en estos dos años, mostrando un estilo más limpio, menos agresivo y sucio en los riffs, con las melodías mejor trabajadas y más contundencia en la sección rítmica.

“Of Gods And Men” nos va a llevar al campo de batalla, nos hará blandir nuestras espadas y nuestras hachas y cubrirnos tanto con la sangre del enemigo como con la de nuestras propias venas, convirtiéndonos en héroes, tal y como reza el primer corte del disco: “Hero”, dónde Daniel Cordón arranca haciendo una demostración de poderío vocal y de un rango más que reseñable, en un corte dónde la melodía y la potencia de la batería de Teo Seoane arropan al vocalista y conforman un gran tema de power metal con un peso significativo del Heavy. El sonido del grupo sigue caminando en busca de una personalidad plena que cada vez se vislumbra más cercana, aunque eventualmente sean reconocibles ciertas influencias. En este primer corte, por ejemplo, es inevitable pensar en la primera parte de Avantasia durante el estribillo.

Con “Rotten Cross” y “Lightning Rider” el grupo parece decidido a confirmar su evolución hacia un terreno más melódico que el que vimos en “Dawn Of Misery”, aunque en ningún momento pierden de vista la pegada que llevan por bandera (algo que queda muy patente en “My Little Butterfly”, dónde esa atractiva mezcla de power y heavy se ve espolvoreada con ligeros toques del thrash más melódico “a lo Megadeth”).
El sonido de las guitarras está muy bien trabajado en este disco, siendo las principales creadoras de detalles en el disco, dibujando a la perfección las melodías y regalando riffs pegadizos y más que efectivos en cada golpe. “Rotten Cross”, quizás sea cosa mía, pero por momentos parece tener unos ramalazos muy Rainbow, pero más potentes y acelerados. Puede que sea por el efecto que consiguen los arreglos de teclado junto al riff principal de la canción. “Lightning Rider” se me antoja un tema más estándar dentro del género y puede que por eso sea de los que menos me atraigan, aunque promete ser resultón en directo.

“Dancing In The Light” tiene un comienzo que realmente me gusta, sería perfecta en directo, ideal para poner a la gente a botar. Cuenta también con una de las mejores melodías del disco y con un Daniel Cordón que lo borda tras el micrófono. En contraposición con “Lightning Rider”, “Dancing In The Light” es una de las que más me han gustado de este plástico. Gran estribillo, combinando una melodía simple y pegadiza con un apartado rítmico más completo; el resultado es realmente bueno. Gran compenetración entre las guitarras y los teclados. Este es uno de los temas dónde más fino está Pablo Fernández.

Para los fans del power metal endurecido con una buena dosis de heavy, será fácil disfrutar de cortes como “Hellhounds”(con una influencia thrasher muy definida, que le da al tema un dinamismo más que interesante y hace más ameno este disco) o “Devil Is My Witness”( bravissimo Teo y Usama), en los que el grupo ha puesto toda la carne en el asador para crear dos verdaderos trallazos pensados casi exclusivamente para romper cervicales en directo.

Si hasta ahora el disco parecía caminar por el buen camino, con “Black Sands” la cosa se pone seria. Es la composición más trabajada del disco, el tema de mayor minutaje y en el que el grupo más ha cuidado los detalles. Los riffs, las melodías, las progresiones…todo esta medido al milímetro en el que posiblemente sea, no solo el mejor tema del disco, sino la mejor canción de su incipiente carrera. La banda al completo se muestra segura y sin fallos en este corte. El resultado es sencillamente excelente. Un tema para disfrutar.

El disco como tal termina aquí. Una obra completa, bien estructurada, bien interpretada, un gran avance en su carrera. Sin embargo, In Vain han querido tener un detalle adicional con sus fans y a modo de bonus, han habilitado la descarga gratuita desde su web de nuevas versiones de sus temas “Jerusalem” (Dawn Of Misery) y “The Demons Lair” (Spirit Of Earth). “Jerusalem” fue un tema que ya me gustó en su día y con una producción mejorada y algún pequeño cambio, mejora aún más. Lo mismo ocurre con “The Demons Lair”, aunque he de mencionar que, en ambos casos, es evidente que el grupo ha evolucionado compositivamente desde que escribieron estas canciones, que aún sin desentonar, están un peldaño por debajo de lo que se puede escuchar en “Of Gods And Men”.

No es que haya escuchado excesivo material de este género este año (quizás solo el nuevo de Sonata Arctica, lo nuevo de Saidian y lo nuevo de Heel, porque creo que Epica han evolucionado demasiado para encuadrarlos aquí) y diría que este nuevo trabajo de In Vain tiene muy poco que envidiar a cualquiera de ellos. Han conseguido un nivel realmente alto en este disco, que sin duda será del agrado de los aficionados al género. Como puntos a mejorar solo queda terminar de conducir ese sonido hacia un terreno más personal, limando más profundamente sus influencias. Como curiosidad, durante buena parte del disco (en todo menos en las partes de mayor influencia thrasher) la voz de Daniel Cordón me ha recordado bastante a Thomas Rettke.

Puntuación: 8,5

Discográfica: Santo Grial Records

Autor: David Rodrigo (Coon)

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