Crítica
Dueños y señores de una marca que han ido poco a poco haciendo suya, definitoria de su estilo y su presencia tanto en un disco como sobre un escenario. Maestros en el arte de la factura de lo que podríamos llamar power metal de etiqueta, los estadounidenses KAMELOT regresan al panorama discográfico con su nueva obra, noveno disco de estudio ya en su haber, bajo el título de “Poetry for the Poisoned”.
Cuando accedemos de lleno a este nuevo trabajo perpetrado por la mente de Thomas Youngblood enseguida nos damos cuenta de nos encontramos en una especie de cruce de caminos donde se dan cita muchos elementos que han configurado tanto el pasado como la evolución hacia la actualidad de los estadounidenses, llegando a convertirlos en la respetada banda que son actualmente en el panorama mundial. No obstante “Poetry for the poisoned” se encuentra precedido de una clara evolución donde KAMELOT ha ido haciéndose cada vez más sinfónico y operístico, dotando a cada uno de sus discos de más y más teatralidad, llegando a culminar su procesión con su último disco “Ghost Opera”, aunque artísticamente consiguiéndolo de verdad con anterioridad en “The Black Halo”. “Ghost Opera” sumió a KAMELOT en un mundo mucho más oscuro y barroco de lo que muchos esperábamos de ellos, haciendo que el global estuviera ciertamente falto de fuerza y pegada, como si el lado gótico con el que la banda había estado coqueteando previamente hubiera absorbido todas las fuerzas tanto de la banda como de la personal voz de Roy Khan…
Con estas referencias como premisas afrontamos “Poetry for the poisoned” y en su escucha hay ciertos detalles que aún plantean cierta parte del lastre mencionado, pero al mismo tiempo existe a lo largo del álbum una llamada a las raíces entre la oscuridad y el lado más íntimo de KAMELOT, algo que el mismo Thomas Youngblood fundamentaba recientemente en la dolorosa pérdida de su madre durante la composición de este disco… A través de la melancolía KAMELOT recuperan la contundencia en sus composiciones y entre ellas podemos alcanzar momentos realmente inspirados y que referencian, únicamente eso, al esplendoroso pasado del grupo en obras como “Karma”, “The Fourth Legacy” o “Epica”, al mismo tiempo que la versión más operística y progresiva de los KAMELOT de los últimos 5 año establece un punto de continuidad con respecto a sus dos últimos trabajos. De esta forma es como “The Great Pandemonium” surge como el inicio esperado de este disco, con la poderosa voz de Björn Strid haciendo de las suyas y emulando en cierto modo aquel “March of Mephisto” pero sin lograr hacerse con un papel realmente protagonista excepto por las excelentes guitarras que pueblan el final del tema.
Así pues, como decíamos más arriba, “Poetry for the Poisoned” intenta recuperar muchas cosas y consolidarlas con la más actuales y ese es uno de los aspectos más destacables del trabajo, el intento y los destellos de aciertos en ello, pero no es un disco que vayamos a poder considerar como una obra mayor o de calado tan importante como los clásicos mencionados previamente, donde todo eran luces y éxitos uno tras otro… “Poetry for the Poisoned” es un buen disco, y buena muestra de ello son cortes como “If tomorrow came”, lleno de detalles y con la comentada ambientación oscura y contundente entre el power metal y el uso de ecualizaciones vocales y samplers de apoyo…
Después de este, y tras la inquietante charla del asesino The Zodiac en “Dear Editor” nos deleitaremos con el genial contraste que surge entre Roy Khan y Jon Oliva en “The Zodiac” dentro de un corte completísimo y lleno de fuerza, sentimiento y detalles. Una vez pasado este momento nos volverá a costar encontrar ese tema que desprenda la magia a la que KAMELOT nos tenían acostumbrados. Toparemos con “Hunter’s Season” y el personal solo de Gus. G. en el debate entre la calma, la dulzura y la potencia controlada, daremos con la siempre genial voz de Simone Simons en la radiable semi-balada “House on a Hill”, recordaremos extractos de temas como “The shadow of Uther” o la misma “March of Mephisto” mezclados en “Necropolis” y bailaremos al ritmo de los clásicos coros melancólicos y poderosos de KAMELOT en “My train of thoughts”, donde incluso experimentaremos un pequeño escarceo con el pasodoble (detalle no aislado a lo largo del álbum, el cual cuenta con ciertas cadencias e inspiraciones flamencas que podremos ir encontrando esparcidas por el mismo).
Ninguna de ellas, y mucho menos la discreta “Seal of Woven Years”, nos traerá a la mente pensamientos de que KAMELOT se han apoderado de la senda del éxito abrumador que desprendían anteriores trabajos, pero, volviendo a los detalles globales del álbum, nos dejará un disco que se deja escuchar bastante bien, de forma mucho más natural que el especial “Ghost Opera”, aunque con bastante menos grandilocuencia y quizás un punto menor en creatividad. Nos traerá a un Roy Khan a gusto consigo mismo, disfrutando de unas líneas vocales seguras y establecidas en un punto lejano a los excesos y sus propios límites, sino afianzando su presencia sobre el álbum e interpretando y sintiendo por encima de todo, detalle este último que resulta espléndido cuando nos acercamos a la mini-opera “Poetry for the Poisoned”, compuesta por 4 partes y de unos 9 minutos de duración, trayéndonos recuerdos y semejanzas con aquellos “Elisabeth” y “Memento Mori”, apoyándose en la cristalina y omnipresente voz de Amanda Somerville para facturar gran parte del porcentaje de emoción y feeling del que está dotado todo el disco. En esta obra, y cual montaña rusa, “Incubus” nos introduce de forma solemne hacia la dulzura y el romanticismo de la voz de Roy en “So long”, que conversa con Amanda en uno de los mejores momentos de todo el álbum, y esta nos lleva de nuevo hacia la épica que se desenvuelve de forma trágica y melancólica a través de “All is over” y “Dissection”, finalizando con uno de los mejores solos de todo el disco. Veloz, caótico e intenso.
Resumiendo, “Poetry for the Poisoned” es un buen disco que no alcanza dotes de gran obra. El cruce de caminos comentado al principio planteará un aliciente de futuro para muchos fans del grupo, a expensas de que más adelante consoliden ese pequeño acercamiento hacia la frescura y la excelsa creatividad encaminada al éxito con la que han crecido. Para otros, en cambio, el plástico se quedará corto en las ambiciones que todos podemos tener sobre un disco de los estadounidenses. Disfrutarán, si, pero seguramente ahí quedará todo. Youngblood y los suyos deberían aprovechar esta oportunidad para esforzarse mucho más en el futuro y volver a deleitarnos y cautivarnos de nuevo.
Tracklist:
01. The Great Pandemonium (Feat. Björn “Speed” Strid)
02. If Tomorrow Came
03. Dear Editor
04. The Zodiac (Feat. Jon Oliva)
05. Hunter’s Season
06. House On A Hill (Feat. Simone Simons)
07. Necropolis
08. My Train Of Thoughts
09. Seal Of Woven Years
10. Poetry For The Poisoned: Pt. I – Incubus
11. Poetry For The Poisoned: Pt. II – So Long
12. Poetry For The Poisoned: Pt. III – All Is Over
13. Poetry For The Poisoned: Pt. IV – Dissection
14. Once Upon A Time
Puntuación: 7,75
Discográfica: KMG Recordings
Autor: Daniel Velasco Alonso





