Killer – The Grand Finale

Crítica

Hablar de Killer es hacerlo de una de las formaciones pioneras del heavy metal belga. Desde su nacimiento en Amberes en 1980, Paul “Shorty” Van Camp ha mantenido viva una manera de entender el género profundamente vinculada a la NWOBHM, el speed metal y, de manera muy especial, al espíritu de Motörhead. Más de cuatro décadas después, esa filosofía llega a su último capítulo discográfico con “The Grand Finale”, un trabajo que hace honor a su título y que se presenta como la despedida definitiva de la formación.

La honestidad y la experiencia son, probablemente, las dos palabras que mejor definen este lanzamiento. Van Camp, acompañado en esta ocasión por Ian Anthony al bajo y Vanne a la batería, no pretende reinventar una fórmula que forma parte de su propia identidad. Al contrario, apuesta por regresar a las raíces y ofrecer una colección de canciones directas, pegadizas y construidas alrededor de riffs sencillos, estribillos reconocibles y solos de guitarra que conservan ese carácter clásico tan propio de Killer.

Desde la inicial “Loaded Gun”, el álbum deja claras sus intenciones. La energía remite a la tradición británica de los ochenta y, en determinados momentos, aparecen ecos de Saxon, Raven, Girlschool o Tank. “Welcome To The Real World”, uno de los cortes destacados por el propio Van Camp, representa perfectamente esa vertiente accesible y contagiosa que caracteriza buena parte del repertorio.

Sin embargo, esa sencillez también constituye una de las principales debilidades del conjunto. Los estribillos, concebidos para ser coreados desde las primeras escuchas, terminan recurriendo en ocasiones a una reiteración excesiva. El problema se hace especialmente evidente en canciones como “Gone Too Soon”, con cierto aire de balada clásica de los Scorpions, o “The Fire Still Burns”, donde la estructura resulta demasiado previsible. Es un recurso que Killer ya había empleado en etapas anteriores y que aquí vuelve a aparecer con frecuencia.

La presencia de Motörhead resulta inevitable, además, teniendo en cuenta que “The Grand Finale” está dedicado a Lemmy Kilmister, uno de los grandes referentes de Van Camp. “Roll The Dice” y “What You See Is What You Get” son los ejemplos más evidentes. En ambas participa Lloyd “Lemmy” Kiltminster, vocalista de los neerlandeses Motorheadz, con una interpretación especialmente cercana al inconfundible registro del desaparecido líder de Motörhead. El segundo tema, además, probablemente sea el más veloz de todo el álbum.

El disco también permite valorar la coherencia de una trayectoria que nunca ha pretendido ocultar sus limitaciones. La propuesta lírica continúa siendo sencilla y directa, algo que ya podía apreciarse en clásicos como “Wall Of Sound”, aunque musicalmente la formación conserva una considerable capacidad para generar intensidad.

En el apartado sonoro, la producción podría haber ofrecido mayor contundencia. El resultado es algo escaso de pegada y determinados niveles, especialmente el de la batería, restan definición al conjunto. Tampoco la portada termina de transmitir la dimensión histórica de la despedida.

Con todo, “The Grand Finale” funciona como una declaración de principios. Killer se marcha sin renunciar a aquello que ha defendido durante décadas: heavy metal clásico, velocidad, guitarras afiladas y una actitud sin artificios. Puede que no sea su obra más ambiciosa, pero sí una despedida sincera y coherente con su trayectoria. Para quienes disfrutan del metal tradicional y de ese sonido ochentero que se niega a desaparecer, el último rugido de Killer merece ser escuchado.

Listado de temas:

01 Loaded Gun
02 Welcome in the Real World
03 The Grand Finale
04 Gone too Soon
05 Roll the Dice
06 Hard Day Coming
07 Don’t Get Me Wrong
08 The Fire Still Burns
09 In the Eye of the Storm
10 What You See Is What You Get

 

Line Up:

PAUL “SHORTY” VAN CAMP – all guitars / lead vocals
JAN ANTHONIS – bass / backing vocals
VANNE – drums / backing vocals

 

Puntuación: 7/10

Discográfica: High Roller Records

<< volver a discos