Crítica
Parece que por fin vuelve la vida después de estos dos años de pesadilla, y también vuelve King Sapo con toda la artillería preparada. Aunque realmente estos chicos fueron de los que más rápido y de manera más inteligente reaccionaron a estos tiempos de pandemia que vamos dejando atrás: aprovecharon el parón impuesto a las actuaciones en directo para editar un EP acústico de cinco temas, forzados a su vez por una inoportuna lesión en un hombro de Javier Planelles (batería) que le impedía estar al 100%; y a pesar de ello fueron presentando el unplugged en teatros y salas de todo el territorio nacional en un formato desenchufado y más tranquilo, algo que tenía todo el sentido del mundo considerando que su público iba a estar atado a sillas y banquetas durante un tiempo indefinido.
Ahora nos llegan con su segundo larga duración, doblando la apuesta y entregando un trabajo que supera su ya sobresaliente debut: once temas donde no hay paja ni relleno. Grabado prácticamente en directo en los Estudios Metropol de Madrid en dos sesiones, los días 20 y 21 de diciembre de 2021, con apenas overdubs para mantener la frescura que respira este “Sexo en Marte”, y con la ventaja añadida de contar con Juan De Dios Martín a los mandos, el quinto sapo ya le dicen algunos.
El adelanto que nos presentaron hace unos meses fue “Desorden”, con su correspondiente videoclip y el demoledor bajo de José Alberto Solís haciéndoles un favor a esos desgraciados que dicen que no oyen este instrumento en los discos. Aquí empezamos a intuir que a su paleta sonora, que va desde el rock setentero al rock alternativo que mamamos en los noventa, le han añadido ahora pinceladas funk rock aquí y allá, sin olvidar la psicodelia por la que ya les conocíamos, con ese tipo de puente a tope de lisergia que se repetirá en otros momentos del disco. Ya en los noventa algunos se preguntaban qué es lisergia: ahora nos la traen en dosis encapsuladas en canciones este rey sapo, y darle el beso siempre te lleva de viaje. Aviso para navegantes.
El CD (para la edición en vinilo aún habrá que esperar unos meses) arranca con “Te sigo, te huelo”, con un sonido heredero del grunge y a tope de revoluciones, haciendo otro parón lisérgico marca de la casa hacia mitad del tema, para volver a pisar el acelerador metiendo un órgano que acentúa el rollo psicodélico. Ha sido elegido como segundo video, y aunque viéndolo alguno pudiera pensar que va de caninos olisqueándose sus partes, en realidad pone el ojo en los medios de desinformación que nos toca sufrir hoy en día.
El poso funk que comentaba se hace notar, si acaso más, en “Deja que vibre”, con esos falsetes de Jesús Trujillo, y unas guitarras que pondrán tus cervicales en un compromiso al día siguiente, pero sobre todo en la demoledora “La vida es hoy”, que puede que sorprenda de inicio, pero para cuando termina piensas que ojalá hubiera seguido esta senda algún grupo funk rock llena-estadios que todos conocemos. Esto también podría ser aplicable a la infecciosa “Insecto”, con un estribillo que no te podrás quitar de la cabeza.
Rescatan del antes mencionado EP tanto “Fénix” (ahora sí con F, electrificando y respetando lo que ya habíamos escuchado en acústico, en un tema que es consecuencia de los hechos que nos han venido sucediendo en los últimos tiempos, ¡ahora se viene la resurrección!); y “Lengua Púrpura” donde destaca la guitarra de un desatado Andrés Duende, que si ya me noqueó por completo cuando pude escuchar por primera vez la vuelta de tuerca que le habían dado a esta canción, poderlo escuchar en disco una y otra vez ha sido una verdadera gozada.
Así se manifiesta una banda que sabe por dónde pisa y que además lo hace con una naturalidad pasmosa. , en gran medida por culpa de cómo cabalgan temas como este y las ya mencionadas “Desorden” o “Deja que vibre” al son de la versátil batería de Javier Planelles, que forma junto al bajo una imparable e imbatible base rítmica, como si llevasen toda la vida tocando juntos y no solo cuatro años.
Y en medio de estos dos rescates, “Temporal” esa balada que es prima hermana de la tremenda “Libre” incluido en su debut, y que nos viene a susurrar que este jodido temporal que nos ha caído encima como chuzos de punta, es temporal. Uno se puede acostumbrar a la manera tan característica que tiene Jesús de escribir sus letras, pero eso no le quita el momento de regocijo que te producen la mayoría de ellas. Y es que estos tíos le cantan a la revolución, sin altavoz pero llenos de emoción.

“La realidad de ti” y “Todo se rompe” ya hacia el final, van cargadas de pesadumbre en sus letras, la primera un medio tiempo con guitarras acústicas y otro genial estribillo, que va subiendo de intensidad y que es de las que entran a la primera escucha.
Siempre me he fijado mucho con qué canción se cierra un disco para catalogarlo de bueno o de puta obra maestra. Pues aquí me encuentro que para terminar eligen el tema que da título a este trabajo, y que es el “Planet Caravan” batracio, con un desarrollo que desemboca en una jam session que supera los siete minutos, lisergia al cubo para el goce de nuestros sentidos.
No sé si un país como este nuestro se merece un grupo de esta talla, lo que sí sé es que la vida, que sólo es hoy, es infinitamente mejor teniendo a bandas como King Sapo acompañándote en el camino.
Listado de canciones:
1. Te sigo, te huelo
2. Deja que vibre
3. Desorden
4. Lengua púrpura II
5. Temporal
6. Insecto
7. Fénix
8. La vida es hoy
9. La realidad de ti
10. Todo se rompe
11. Sexo en marte
King Sapo son:
Jesús Trujillo – voz, guitarra
Andrés Duende – guitarra, coros
Jose Alberto Solís – bajo
Javier Planelles – batería








