Crítica
Los holandeses LEGION OF THE DAMNED acaban de presentar su octavo disco de larga duración, “The poison chalice”, un álbum con el que siguen demostrando que lo suyo es dar caña con un Death/Thrash cargado de agresividad. En “The poison chalice” encontramos diez canciones furiosas y cargadas de agresividad, dos de las cuales, “Progressive destructor” y la propia “The poison chalice”, ya habían aparecido en un EP promocional que venía con la revista “Legacy”. Envuelto en un artwork obra de Gyula Havancsák, bajista de bandas como BORNHOLM, en “The poison chalice” encontramos ritmos que nos trepanan la cabeza sin piedad mientras Maurice Swinkels canta con una rabia enorme. Pero vamos a verlo con más calma:
La caña empieza con “Saints in torment”, un tema que empieza con algo de densidad. Pero que nadie se asuste, que es solamente la calma que precede a la tempestad, porque el tema muy pronto gana fuerza y contundencia, con un ritmo endiabladamente rápido y un Maurice Swinkels (voz) completamente desquiciado cantando. Además, se alternan momentos furiosos con unos cambios de ritmo muy bien introducidos, que hacen de esta una canción muy completa.
Seguimos con “Contamination”, que arranca con mucha fuerza y con un punteo muy reconocible. Se desarrolla con mucha fuerza y con una agresividad enorme. “Progresive destructor”, una canción que ya se había publicado en el EP publicado con la revista “Legacy”, es un tema cargado de potencia que suena con una furia enorme y que, además, tiene un solo de guitarra muy reconocible.
“Skulls adorn the traitor’s gate” empieza con un riff que se queda en la cabeza desde la primera escucha y se desarrolla con un ritmo muy potente y cargado de agresividad. De nuevo, los cambios de ritmo completan la canción y hacen que sea mucho más compleja de lo que parece en un primer momento.
Continuamos con “Behold the beyond”, que empieza con un ritmo muy machacón y cargado de oscuridad en su melodía, que muy pronto se desarrolla con mucha agresividad y un sonido netamente deathmetalero en el que, además, se ve un trabajo muy conseguido en las melodías. Es una canción que se queda en la cabeza desde la primera escucha. Además, termina con un sonido de órgano que es sorprendente.

El siguiente cañonazo es “Retaliation”, que desde el primer momento es una canción rápida y contundente, de desarrollo muy agresivo. Es una canción que nos obliga a hacer headbanging casi sin querer, pero que, además, tiene unos cambios de ritmo muy bien introducidos.
También empieza con mucha potencia “Savage intent”, una canción rápida y cañera que es todo furia desde su primer compás. Además, tiene un cambio de ritmo muy conseguido, aunque sí es verdad que no es especialmente original. “Chimes of flagellation”, por su parte, es un tema cargado de potencia que se desarrolla con la voz y la guitarra compitiendo por llamar nuestra atención. Tiene también unos cambios de ritmo sorprendentes.
Con un ritmo muy rápido se inicia “Behading of the godhead”, una canción que encaja muy bien con el sonido general del disco, ya que es contundente y tiene un sonido muy agresivo y cargado de melodía.
El disco termina con la misma canción que le da título, que arranca con oscuridad y agresividad para luego desarrollarse con potencia y con unos cambios de ritmo muy interesantes. En definitiva, es un buen resumen del sonido general de este disco.
¿Un disco más de LEGION OF THE DAMNED? Bueno, desde luego no han innovado nada, manteniendo su sonido de siempre. El resultado final son diez canciones cañeras, pero con un sonido un tanto lineal, y, por tanto, un disco entretenido de escuchar pero que, en ocasiones, se puede hacer un poco repetitivo.
No es el disco del año, pero es entretenido.
Track list:
1. Saints in torment.
2. Contamination.
3. Progressive destructor.
4. Skulls adorn the traitor’s gate.
5. Behold the beyond.
6. Retaliation.
7. Savage intent.
8. Chimes of flagellation.
9. Beheading of the godhead.
10. The poison chalice.
LEGION OF THE DAMNED son:
Maurice Swinkels: Voz.
Twan van Geel: Guitarras.
Fabian Verweij: Guitarras.
Harold Gielen: Bajo.
Erik Fleuren: Batería.





