Crítica
Después de 17 años desde su último álbum completo, Dark Hours (2009), Lion’s Share regresa con Inferno, un testimonio contundente de que la maquinaria sueca de heavy metal todavía tiene la fuerza y la pasión necesarias para impactar al oyente moderno. Desde sus inicios en Sundsvall en 1987, con Lars Chriss y Kay Backlund como fundadores, la banda se ha ganado un lugar especial entre los seguidores del metal melódico, aunque siempre en un rincón más bien de culto que de reconocimiento masivo.
Inferno marca la séptima entrega discográfica de la banda y la primera en más de una década, consolidando al dúo Chriss–Johansson como la columna vertebral creativa del proyecto. Aunque la mayoría de los temas ya habían sido publicados previamente como singles digitales, la agrupación logra empaquetarlos en una obra coherente y con impacto, haciendo que la sensación de novedad no se pierda. Esta decisión también subraya la meticulosidad de la banda: cada riff, cada línea vocal y cada arreglo se presentan en su forma más potente y refinada.

El sonido de Inferno es una declaración de principios: heavy metal clásico, con riffs afilados, baterías estruendosas y un aura épica que remite directamente a los días de gloria de Dio y Tony Martin en Black Sabbath. Lars Chriss demuestra una vez más su virtuosismo técnico y su talento para escribir riffs memorables; su estilo combina la crudeza tradicional del metal con un toque moderno que evita que el álbum se sienta anticuado. La producción, pulida pero sin caer en la frialdad digital, permite que cada instrumento respire, con la batería de Fredrik Johansson aportando un peso adicional que da al disco una dimensión extra de potencia.
El disco se abre con “Pentagram”, un tema que establece inmediatamente el tono: riffs contundentes, energía al límite y una sensación de urgencia que atrapa al oyente desde el primer segundo. Le sigue “We Are What We Are”, una lección de metal sin artificios, donde la sencillez se convierte en fuerza, y la voz de Nils Patrik Johansson rasga y domina la mezcla con la autoridad que se espera de un frontman de su calibre.
“We Will Rock” evoca ecos de DIO y de la actitud metálica pura de los años 80, con un estribillo que es tan contagioso como épico. “The Lion’s Trial” destaca por su grandiosidad y memorabilidad, con claras referencias a Headless Cross, pero suficiente personalidad para no sentirse un homenaje vacío. “Baptized in Blood” mezcla oscuridad y melodía, mientras que “Another Desire” explora matices más melancólicos, mostrando que Inferno no se limita a la velocidad o la agresividad: también hay espacio para la emoción y la atmósfera. El cierre con “Run For Your Life”, un tema épico de casi siete minutos, combina doom y heavy metal clásico en un crescendo que refuerza la idea de que la banda aún sabe cómo construir una narrativa musical de principio a fin.
Quienes hayan escuchado los álbumes en solitario de Nils Patrik Johansson, especialmente War and Peace (2025), notarían que su voz mantiene la misma impronta característica: potente, clara, con esos agudos que recuerdan a Ronnie James Dio. La diferencia fundamental con Inferno radica en la instrumentación y en la intención compositiva: mientras los discos de Johansson flirtean con el hard rock melódico y el metal clásico, Inferno abraza un heavy metal más pesado, con riffs más densos y un enfoque más directo hacia la tradición del metal europeo. La huella de Tony Iommi es evidente en varias composiciones, pero siempre reinterpretada con la creatividad propia de Chriss, evitando la mera imitación.
Aunque la banda se ha reducido a un dúo, Inferno cuenta con contribuciones de músicos cercanos: Fredrik Johansson en batería, Andy Loos en bajo y los teclistas Anuviel y Kay Backlund. Todos ellos aportan familiaridad y cohesión, sin sobrecargar la base central de Chriss y Johansson. Esto refleja una estrategia inteligente: mantener la esencia de la banda mientras se amplifica el sonido con aliados de confianza, generando un resultado más grande y contundente sin perder identidad.

Inferno es más que un álbum de regreso: es un manifiesto de que Lion’s Share sigue siendo relevante en la escena del metal melódico y clásico. No hay relleno; cada tema está trabajado con intención, cada riff y cada línea vocal tienen propósito. La combinación de técnica, melodía y pura fuerza de heavy metal convierte a este disco en una escucha esencial para cualquier amante del género. La banda logra algo que muchos grupos veteranos no: honrar su legado mientras suena fresca, urgente y necesaria.
En definitiva, Inferno no solo quema con su título: arde con la pasión y la maestría de una banda que nunca dejó de creer en su música, y que finalmente ofrece al mundo un álbum que podría consolidar su estatus como auténticos héroes del heavy metal sueco.
Listado de temas:
1. Pentagram (04:03)
2. We Are What We Are (04:10)
3. We Will Rock (03:45)
4. The Lion’s Trial (05:31)
5. Baptized in Blood (03:58)
6. Live Forever (04:43)
7. Chain Child (04:31)
8. Another Desire (04:36)
9. Run For Your Life (06:56)
Line Up:
Nils Patrik Johansson – vocals
Lars Chriss – guitar
Andy Loos – bass
Magnus Ulfstedt – drums
Puntuación: 8/10
Discográfica: Metalville Records



