LITA FORD – WICKED WONDERLAND

Crítica

Es el momento de los regresos. La mayoría ya están aquí, y los que faltan vienen de camino. Y la vedad es que con tanto regreso sonado, la vuelta de la señorita Ford a la actividad discográfica a muchos nos pilla un poco despistados. Pero bueno, aunque los años la hayan dejado en un plano muy relegado, estamos hablando de la musa absoluta de la escena Hardrockera de los 80, así que bienvenida sea.

¿Qué vienes a traernos en el año 2009, Lita Ford? No somos pocos los que guardamos muy buenos recuerdos de tus primeros trabajos. Más allá de aquel aclamadísimo single llamado «Kiss Me Deadly», o el tema junto a Ozzy («Close My Eyes Forever»), nos dejaste grandes discos como «Dancing On The Edge»(1984) o «Lita»(1988), de esos que deben tener un hueco en la estantería de todo buen amante del Hard Rock ochentero. Pero, ¿qué vamos a encontrar en «Wicked Wonderland»? Porque el título y la portada del cd ya causan una sensación ciertamente desconcertante, tratándose de un disco tuyo…

Es tontería andarse con rodeos: el nuevo disco de LITA FORD es, muy a mi pesar, malo tirando a malísimo. De hecho, es el peor disco sobre el que he escrito desde mis primeros días como redactor en esta web. Uno le da al Play y de repente se encuentra con un auténtico caos sonoro, sin pies ni cabeza, y lo que más duele es pensar lo que pudo haber sido y nunca será…

Todo lo que recordéis y asociéis con el nombre de LITA FORD pierde su sentido desde el primer minuto de escucha, porque «Wicked Wonderland» es un potaje que mezcla ingredientes salados, dulces y crudos sin lógica alguna. Supongo que esta «guitarrista» (seguiré calificándola como tal por respeto a sus antiguos trabajos) ha tenido intención de adaptarse a los nuevos tiempos y su nueva propuesta, por momentos, podría considerarse como un intento de acercarse al sonido de bandas como CRUCIFIED BARBARA o THE DONNAS, pero mezclado con MARILYN MANSON. Y sea lo que sea, no funciona en ningún momento.

Temas como «Crave», que abre el disco, «Patriotic SOB» o «Indulge» (por mencionar algunos), resultan sencillamente infumables. Un desarrollo grotesco en las estructuras, unos coros desagradables (por dios, ¿de donde salen esos coros??) y una producción estridente hacen que, por desgracia, no haya casi nada salvable en todo el cd (la balada «Sacred», sin ser ninguna maravilla, es aceptable). Y para colmo, la voz de Lita raramente se escucha sin que haya algún efecto modificándola. En lo referente a solos de guitarra, que nadie se haga ilusiones; escucharemos uno o dos medio decentes en todo el disco, y siempre respaldados por otros elementos que los desvirtúen.

En definitiva, esperaba que esta artista hiciera justicia a su nombre, pero ha sacado un disco nada recomendable. Si queréis un trabajo del mismo estilo o parecido, pero bien hecho, echadle un oído a cualquiera de los dos trabajos de las suecas CRUCIFIED BARBARA. A los fans de LITA FORD, os aconsejo que ni os molestéis en escucharlo y os quedéis con la buena imagen que teníais de esta leyenda de los 80. A quien no conozca la música de LITA FORD, le recomiendo que se haga con el «Dancing On The Edge» y disfrute de una buena dosis de Hard Rock norteamericano de altura.

Ayer leí unas declaraciones en las que Lita aseguraba que todo lo que su marido (Jim Gillette, productor y compositor de este disco) toca, se convierte en oro. Si es así, la próxima vez, que no toque nada. Porque si esto es oro, sinceramente preferimos paja.

Quién te ha visto y quién te ve, Lita Ford…

Puntuación: 2’5

Autor: J.Vicente Albaladejo

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