LIZZY BORDEN – VISUAL LIES

Crítica

El mundo del Rock está lleno de discos que, a pesar de su gran calidad, no han recibido el trato merecido o la atención necesaria. Seguro que a cada uno de los que estáis leyendo esto se os vienen unos cuantos a la cabeza. Uno de los primeros que me vienen a mí es del que voy a hablar a continuación: «Visual Lies», de los injustamente desconocidos – sobretodo en Europa – LIZZY BORDEN.

Tras su disco debut «Love You To Pieces» y el monstruoso directo «The Metal Murderess Road Show», esta formación ya tenía un nombre en la escena Norteamericana de mediados de los 80. Con el «Shock-Rock» por bandera, LIZZY BORDEN suponían un medio camino entre W.A.S.P. y TWISTED SISTER en lo que a concepto se refiere. Sus teatrales shows llenos de sangre consiguieron llamar bastante la atención, y la voz del vocalista Lizzy y la destreza instrumental de los músicos de los que se rodeaba no eran como para perderlos de vista. Mientras LIZZY BORDEN se abrían camino a golpes de puro heavy metal americano (o «American Metal», como reza uno de los temas de su primer album), el panorama comenzó a oler a Hard Rock,a Glam y a purpurina. Fue en el año 1987 cuando el grupo decidió subirse al tren. Pero no del todo, afortunadamente. Y ahí está «Visual Lies» para dar fé de ello.

«Visual Lies» podía haber sido un disco del montón, y en cierto modo lo fue, dada la cantidad de propuestas que había dentro del Hard Rock y el Heavy Metal en la década de los 80. ¿Por qué? Supongo que por la misma razón por la que el grupo nunca llego a alcanzar la popularidad de ALICE COOPER, WASP o MÖTLEY CRÜE. El disco no se desmarcaba hacia ninguna de las dos vertientes mencionadas. Un ejemplo podría ser la cuarta pista del album, «Den of Thieves», una auténtica delicia melódica que, a pesar de su velocidad, no deja de ser un agradable paseo por una carretera llena de curvas que la voz de Lizzy toma a la perfección.

Otra característica de las bandas de la época era la de incluir en sus discos lo que se conoce como himnos. Nadie puede negar que LIZZY BORDEN no fueran capaces de componer himnos, y el primer tema de «Visual Lies» lo deja bien claro: «Me Against the World», atrevida y descarada, con Lizzy abriendo el disco poniendose en contra del mundo entero. Nada más y nada menos.

Temas como «Shock» y «Outcast» (majestuosas estrofas a medio tiempo en esta última) encajan mejor dentro de la definición que por aquel entonces se tenía del Hard Rock, pero destacan por el toque que solo LIZZY BORDEN supieron darle a este estilo. Igual que DOKKEN sonaban a DOKKEN, LIZZY sonaban a ellos mismos. Volviendo a las canciones mencionadas, es destacable como en los estribillos de ambas las melodías podrían resultar facilmente empalagosas, pero no es el caso, resultando por el contrario curiosamente adictivas. Se graban a fuego en la cabeza con mucha facilidad y tras un par de escuchas te sorprenderás a ti mismo coreandolas involuntariamente.

«Visual Lies» es uno de esos discos que puedes escuchar 10 veces seguidas, y la única sensación que tendrás es que el LP en conjunto es tremendamente agradable para el oido. Posiblemente el culpable de esta cuestión sea el productor Max Norman, cuyo trabajo en «Visual Lies» deriva en un sonido transparente en el que cada detalle instrumental es apreciable y está cuidado hasta el extremo. ¿Nunca te han dicho eso de que las producciones de ahora ya no son como las de antes? si no sabes de que hablan, «Visual Lies» te puede ayudar a comprender dicha afirmación.

La pista que da nombre al disco, «Visual Lies», es un medio tiempo con un Lizzy que alcanza un nivel interpretativo altísimo y una letra con frases tan sugerentes y llamativas como: «I know you are my truth inside». Todo buenos temas hasta el momento, y curiosamente el orden de los mismos causa en el oyente un efecto de progresión. Me explico: es mejor una escucha del cd entero y en orden que ir picando un tema u otro suelto. Como suelo decir en casos similares: «cuando terminas de escuchar cada tema, el oido te pide que empiece a sonar el siguiente»

Sin llegar a disgustarme, «Eyes of a Stranger» me parece lo más flojo del album, y no por ello deja de ser un buen tema. Este corte desemboca por una vertiente más pesada sin desvincularse del Hard Rock. La mayoría de los temas van cargados de influencias, pero pararte a pensar en ellas puede distraerte. ¡No te lies! LIZZY BORDEN pueden recordar a muchas cosas en muchos momentos, pero esto no desvirtua en absoluto la naturaleza del grupo.

Enorme la séptima: «Lord of the Flies». El punto álgido de «Visual Lies» y, de lejos, el tema más heavy del disco. Una canción monumental, rebosante de creatividad, calidad musical e interpretación con la que LIZZY BORDEN tocan el cielo. El solo de guitarra es increible, pero ¿qué se podía esperar de un guitarrista como Joe Holmes?

Llegamos a «Voyeur (I´m Watching You)», un tema sobresaliente, de esos que enamoran a la primera. Increible de principio a fin, trepidantes guitarras y sobervias cada una de las melodías que Lizzy dibuja con su voz a lo largo de los cuatro minutos y medio que dura la canción y que culminan de una manera memorable en el estribillo. De verdad que esta pista merece una mención especial: os animo a que os pongáis los cascos y dejéis que vuestros oidos se deleiten con la sutileza con la que cada instrumento va en su sitio, como tienen que sonar, y sin dar una nota de más. Si eres un melancólico de la escena ochentera, es muy posible que este tema te llegue directamente al corazón.

Es una pena, pero esto tiene que acabarse antes o después, y el punto final lo pone el tema «Visions». Otra joyita de la que resaltaría por encima de todo las preciosas melodías de la voz de Lizzy, capaz de trasmitir diversas emociones en sus registros más graves durante las estrofas.Y el disco acaba aquí, dejando un agradable sentimiento de melancolía.

«Visual Lies» no fue tratado como se merecía. Es uno de los mejores discos de la escena norteamericana de los 80, y por desgracia casi nadie lo recuerda hoy en día. Por desgracia..¿o por suerte? Los que si lo conocemos pensamos que por suerte. Ese aroma a underground y a olvido hace a este disco aun más especial y mágico. Definitivamente, diremos «por suerte».

Con permiso de su autor, me gustaría terminar este análisis copiando aquí una opinión referente a «Visual Lies» que alguien escribió en un catálogo de venta de discos por Internet:

«I bought this album when it came out in 1987 and it still sounds good today. Awesome guitar riffs and licks coupled with Lizzy’s unique voice really stand out from all the other heavy metal of the day. This is a must have for all you 80’s metalheads.»

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