MESHUGGAH – OBZEN

Crítica

Desde su primer EP homónimo, que salió en 1989, Meshuggah han sido un referente para los grupos de metal extremo más transgresores. Su estilo post-thrash se enriquece con elementos avantgarde, resultando en una música muy técnica, que llega incluso a rozar el progresivo en algunos momentos.

Después de Catch 33(2005), Meshuggah se han tomado tres años para dar forma a un disco por el que realmente merecía la pena esperar. Obzen es un trabajo realizado con cuidado y pasión, y eso se nota desde la inicial “Combustion” hasta la final “Dancers To A Discordant System”.

“Combustion” es uno de los temas menos elaborados del disco, resultando bastante más directo que el resto del trabajo y con un estilo más agresivo y ácido. En algunos momentos llega a rozar el black, en otros es casi hardcore y los cuatro minutos que dura el tema transcurren en un suspiro. O más bien en un fogonazo letal. Una combustión espontánea de rabia y energía. A pesar de ser la menos elaborada, los constantes juegos con distintos riffs y unos sutiles cambios en el tempo, unido a un delirante solo, hacen de este corte un tema a tener en cuenta.

Le sigue “Electric Red”, que muestra un tempo más lento y un desarrollo notablemente más elaborado. La voz se muestra aquí más cercana al Death y el conjunto sonoro es muy sólido. Apoyada en sus cambios de ritmo y en unos interesantes riffs, “Electric Red” desarrolla algunas ideas realmente interesantes, dando como resultado un tema que requiere unos cuantos repasos para ser apreciado en su justa medida. A continuación llega uno de los mejores temas del disco (el mejor desde mi punto de vista) “Bleed”. Se trata de un corte de casi ocho minutos de duración en el que el grupo expone la mayor parte de sus argumentos musicales, en una extraña y sublime conjunción de sonidos unidos bajo un mismo estilo. Con una base rítmica asombrosa y un gran trabajo compositivo, el grupo consigue que “Bleed” llame la atención desde el comienzo, siendo uno de los temas más atractivos y cercanos al progresivo. Es admirable como consiguen que los cambios en la base rítmica y las melodías se produzcan de una forma tan sutil que no se percibe hasta que ya ha sucedido. Un acierto absoluto.

Sin embargo, “Bleed” es solo el tercer tema de nueve, por lo que aún queda mucha carne en el asador; suficiente como para dar forma a “Lethargica”, el siguiente tema del disco. Algunos momentos de esta nueva canción presentan un aire opresivo y melancólico-suicida que nos trae a la cabeza sonidos más cercanos al Doom. No obstante, el tema no puede encuadrarse, ni mucho menos, en este estilo, siendo una pieza muy personal, como suele ser habitual en Meshuggah. El estilo del grupo es muy reconocible y abraza tendencias muy dispares entre sí de una forma natural y casi lógica. La parte ambiental que podemos escuchar hacia la mitad del tema resulta inquietante, casi aterradora si se escucha de noche y en el contexto adecuado, y el sobresalto con el regreso del muro sonoro del tema produce un efecto muy apropiado para un corte de estas características.

El tema que da título al disco, “Obzen”, se presenta con un sonido parecido al que despliega “Combustion”, resultando más contundente y directo que sus inmediatos predecesores. No obstante, “Obzen” es un tema más elaborado que “Combustion” y el tempo que despliega es más lento. Como hasta ahora en el disco, el resultado es más que notable y “Obzen” es un corte que seguro estará presente en los próximos shows de la banda. Ideal para hacer headbanging y con una estructura cuanto menos curiosa. “The Spiteful Snake” continua en la misma onda que “Obzen”, recuperando algunos detalles de “Bleed” y “Lethargy” para conseguir un tema interesante, sólido y muy personal. Sin embargo, se me antoja uno de los temas menos afortunados del disco, ya que resulta un poco cargante, más por su posición dentro del trabajo global que por otra cosa.

“Pineal Glan Optics” vuelve a plantear notables cambios respecto a las dos anteriores, con un sonido más parecido a “Bleed”, dotando al disco de un dinamismo apropiado y necesario. No tiene sentido analizar este tema, ni “Pravus”, ni “Dancers To A Discordant System” en profundidad, porque sería repetir la dinámica en los juegos con los tempos y los riffs y la excepcional habilidad compositiva que el grupo demuestra a lo largo de este disco y, en especial, en “Bleed”, “Pravus” y “Dancers To A Discordant System”, siendo estos los tres mejores temas del disco y tres canciones imprescindibles para cualquier amante de esta música.

En definitiva, se trata de un disco imprescindible para cualquier fan del metal extremo técnico y retorcido. Muchos grupos actuales tiene en Meshuggah un ejemplo a seguir, aunque a tenor de este Obzen, Meshugga tienen aún muchos senderos que explorar en su sonido, y el futuro se presenta brillande. Un disco sobresaliente.

Puntuación: 9

Autor: David Rodrigo (Coon)

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