ORPHANED LAND - THE NEVERENDING WAY OF ORWARRIOR

Crítica

Oprhaned Land hicieron su primera aparición discográfica en 1993 con el EP titulado “The Beloved’s Cry”, que precedió a su primer LP, que llegó a las tiendas un año más tarde bajo el titulo “Sahara”. Desde el comienzo el grupo dejó muy clara su tendencia musical y el mensaje de sus letras.

Naturales de Israel, esta banda inauguró una por aquel entonces nueva corriente dentro del metal, en la que el metal extremo (principalmente el Death metal e incluso algo de Doom), el Progresivo (sin duda lo más destacable de su vertiente metálica) y una fuerte carga del folk del medio oriente, cargado de ritmos y sonidos árabes y la inclusión de varios instrumentos poco habituales. El resultado fue un sonido característico que han ido evolucionando con los años y que ha sido una influencia más que evidente para grupos como Melechest o Nile.

Desde el punto de vista lírico, las letras de Orphaned Land siempre han versado sobre el sueño, sobre el deseo de la conciliación y la paz para todos los hombres. Habiendo crecido en una tierra de conflictos como es hoy en día Israel, este deseo se hace aún más acuciante. Orphaned Land interpretan que las causas de estos conflictos, principalmente religiosas, son absurdas e infundadas, ya que para ellos las tres grandes religiones son, si no hermanas, si primas. Sobre este aspecto podéis descubrir más en la amplia entrevista que realizamos con Kobi Farhi recientemente.

No nos equivoquemos, Orphaned Land no son una banda religiosa en el sentido tradicional de la palabra, como puedan serlo Stryper. No sermonean ni adictronan en ese sentido, si no todo lo contrario: cualquier creencia o no creencia que tenga una persona es respetable y culturalmente interesante y es esto lo que predican y tratan de transmitir en su mensaje: todos somos personas, todos somos iguales, todos debemos respetarnos, aceptarnos y desechar la guerra.

Más allá de las creencias de cada uno, un mensaje como este creo que será más o menos compartido por todos. Para transmitirlo, Orphaned Land siempre se han preocupado de construir una historia, más o menos fantástica, en la que enmarcarlo y que sirviera de lienzo para dibujar su música. Una música que con el paso de los años se ha convertido en un rico mosaico, en un engranaje de pequeños y grandes detalles dónde todo tiene un sitio, dónde todo juega un papel relevante. Fue en 2004 con su tercer disco, Mabool, cuando el grupo alcanzó cierta relevancia mediática, especialmente en los círculos más afines al metal progresivo.

Aquel disco fue visto casi como una revolución en el metal y debo decir que con bastante razón. El uso de melodías e instrumentos relacionados con el folk de su tierra y las cercanas, la inclusión de varias lenguas (hebreo, yemenita e inglés principalmente) y la maestría en el manejo de los instrumentos hacen que para muchos este sea uno de los mejores discos de la década y para algunos, como es mi caso, uno de los mejores discos que se han escuchado nunca.

Tardaron ocho años en preparar aquel excelente trabajo y ahora, seis años después, nos llega al fin su continuación, al que han llamado “The Neverending Way Of Orwarrior”. Quince canciones que nos cuentan la historia del Guerrero de la Luz (ese es el significado de Orwarrior, una palabra mezcla de hebreo (OR significa luz) e inglés) a lo largo de aproximadamente ochenta minutos de música.

Antes de comenzar con el análisis de este trabajo debo confesar (aunque en realidad ya lo he hecho) que este es uno de mis grupos favoritos y que posiblemente no sea todo lo objetivo que deba con ellos, sin embargo creo que su música habla por si misma y que mis palabras poco podrán influenciar en el juicio de nadie.

Dicho esto, lo primero que debo decir sobre este disco es que, cuando lo escuché por primera vez mi mente lo comparaba inconscientemente con Mabool. Un error capital porque este trabajo, que superficial y estilísticamente tiene los parecidos razonables que dos discos del mismo grupo suelen tener, es en su profundidad sorprendentemente distinto de Mabool, hasta el punto de que resulta muy difícil compararlos. Hacerlo es, sin duda, un error ya que nos hace correr un velo inconsciente sobre ambos trabajos y nos obliga a pasar por alto la mayor parte de los detalles. Mi primer consejo para escuchar «The Neverending Way Of Orwarrior» es desechar de vuestra mente el recuerdo de «Mabool» para evitar adulterar la experiencia de este nuevo trabajo.

Superado este primer escollo el siguiente nos lo encontramos intrínseco al álbum. Se trata de un trabajo largo y plagado de giros, de detalles, con estructuras complicadas y progresiones que en algunos momentos pueden ser difíciles de seguir. Llegar a entender este disco musicalmente hablando es difícil y requiere varias escuchas, incluso para oídos experimentados en el estilo. No debemos caer en el error de prejuzgarlo, pero si estáis leyendo esta review es porque sois aficionados al género y esto lo sabéis de sobra. Estimo un mínimo de cinco escuchas para poder labrarse una primera opinión de este disco y temo quedarme incluso corto.

Una vez aclarados estos dos importantes puntos no queda sino sumergirnos en los intrincados pasillos de este disco. No queda sino armarnos de valor y recorrer los pasos de este luminoso guerrero, ponernos tras sus huellas o mejor y más exacto, meternos en su piel, en su mente, transformarnos en el y disponernos a ser partícipes de una de las aventuras más grandes jamás contadas.

El primer paso de este interminable camino es “Sapari”. Tal y cómo el grupo, y en especial su cantante Kobi Farhi, ha comentado en repetidas ocasiones, este tema es una adaptación de una antigua canción-poema yemenita, que en ocasiones se interpreta en sinagogas en su versión original. El grupo se fijó en este tema gracias a su cantante femenina Shlomit, que es yemenita y había hecho una versión acústica de la canción. Lo que más llamó la atención del grupo fue el mensaje de la canción, en la que un hombre mantiene un diálogo con su propia alma, preguntándola dónde se encuentra, a lo que esta responde que se halla en el Paraíso, preparándose para nacer en el mundo. Algo que encajaba bien con el momento que Orphaned Land querían representar para el nacimiento de Orwarrior. Así que se pusieron a trabajar sobre un tema folk del siglo XVII, añadiendo a los clásicos instrumentos empleados en esta clase de folk una batería, guitarras, bajo y la combinación de las voces de Shlomit y Kobi. El resultado es un tema bastante pegadizo, de ritmo alegre, con un estribillo fácil de seguir y que presenta una mezcla ligera y acertada de metal y folk del medio oriente. La letra del tema está en hebreo, salvo una parte que podemos distinguir en inglés, bastante poética e inspiracional. Una gran forma de comenzar este disco y uno de los temas más ligeros del mismo (ya que cuenta con una de las estructuras más fáciles de seguir). No en vano ha sido escogido como single del mismo.

“From Broken Vessels” es la segunda parada en nuestra trayectoria, siete minutos y medio en los que el grupo profundiza de forma más que amplia en su particular estilo, ofreciendo su característica mezcla de death metal, metal progresivo y folk de su tierra. Lo más destacable a primera vista de esta canción es la polivalencia que comienza a mostrar Kobi. En Mabool dejó claro que sabe moverse en varios registros, pero en este nuevo disco descubriremos que no solo sabe moverse, sino que se desenvuelve perfectamente en registros de lo más variados, haciendo gala de una voz mucho más cualificada de lo que podría intuirse en un primer acercamiento al grupo. En un tema con una pesada y potente progresión instrumental, Kobi avanza desde los guturales más profundos y característicos del Death Metal a voces más rasgadas y cercanas al thrash y el black, pasando por voces limpias, tanto calmadas y profundas (las que más utiliza en las partes más folk del grupo) como otras más agudas y de corte más rockero. La inestimable ayuda de Steven Wilson en los teclados y los arreglos (amén de haber hecho la mezcla final del disco) se deja notar desde el primer momento. Steven siempre deja su sello por dónde pasa y en esta ocasión no hace sino engrandecer aún más un mosaico sonoro tan amplio como el de Orphaned Land. En “From Broken Vessels” los riffs pesados y un gran aprovechamiento de los teclados, además de los instrumentos acústicos (en este tema principalmente de percusión y cuerda) que componen el elemento más folk, constituyen un tema que no deja de avanzar, de cambiar, de crecer en definitiva. En la historia, esta canción nos relata como la sociedad actual se ha sumido en la oscuridad, en la envidia y en la guerra. El amor se ha convertido en un espejismo y la gente se alegra de los males de otras personas e incluso sacan beneficio de ello. El Guerrero de la Luz se da cuenta de esto y se pregunta a si mismo porqué. “Saint I’m not, Pure in mind and thought, Masks I wear, In this stage we share, Will we ever bare, These fears and hopes within one and all?”

“Bereft In The Abyss” mucho más intima, con unos característicos coros salpicando el tema y una guitarra acústica (y otros instrumentos de cuerda, como violines árabes), nos llevan por un tema de corte melancólico, con un Kobi sensacional tras el micrófono y un gran Yosi en la interpretación de la cuerda. La letra es un llamamiento a despertar, a acompañar este camino a través de la oscuridad, a tomar conciencia de la realidad. En cierto sentido, esta canción es un llamamiento directo a despertar a nuestro guerrero de la luz interior y, por fin, aceptarlo como parte de nosotros.

“The Path Part I – Treading Through Darkness” es el primer paso verdadero en el camino. Durante más de siete minutos Orphaned Land nos ofrencen uno de los temas más progresivos que han compuesto (de hecho, este es el disco más progresivo que OL ha compuesto nunca), deleitándonos con una instrumentación bastante tradicional en su conjunto, que salpican con maestría de pequeñas muestras y detalles de instrumentos mucho menos habituales y con unos ligeros coros que ejercen una función ambiental en el tema. Se trata del momento en el que el Orwarrior toma verdadera conciencia de su existencia, de lo que significa su vida y comienza a entender cual es su función, reconociendo su propia luz en la oscuridad por vez primera. “All past grief is now gone, The gift of life to me they bequest, Mine is the sight in the blindness, As I’m treading through the path, in darkness”.

Shlomit nos da la bienvenida a “The Path Part II – The Pilgrimage To Or Shalem” con un agradable canto en hebreo, mostrándonos una vez más su magnífica voz. Musicalmente este es para mi uno de los temas mejor trabajados del disco. El juego de riffs y la excelente labor a la batería hacen de él un corte sólido. Su melodía, con un cierto aire místico y las igualmente místicas narraciones de Kobi contrastan con la vertiente más agresiva de su interpretación en varios pasajes de este tema, creando un efecto de luces y sombras más que apropiado. Uno de los detalles que me gustaría señalar por encima del resto es la sutileza con la que Orphaned Land han integrado sus señas de identidad en este tema (y en general, en este disco), consiguiendo que su vertiente más metálica y sus tendencias más folk se muestre más hermanadas que nunca, sin abusar ni de la una ni de la otra, obteniendo como resultado alguno de los temas más potentes a la par que elaborados, melódicos y, por decirlo así, orquestados de su carrera. En cuanto a su relevancia en la historia, el título nos da una pista importante. “Or Shalem” es una referencia a la ciudad de Jerusalén. Una ciudad que es mística, histórica y culturalmente relevante para las tres grandes religiones y que estaba destinada a ser un punto de luz para todas ellas. Or Shalem significa precisamente Ciudad de Luz. La canción narra el peregrinaje interior del protagonista hacia esa “ciudad” hacia ese punto de su consciencia, de su alma, en el que decide viajar a cómo deberían ser las cosas y convertir esa utopía en su objetivo. “All that remains is to gather my strength, With truth on my side I shall awaken and ride…”

“Olat Ha’Tamid” es un tema cantado íntegramente en hebreo, dónde la vertiente más folk del grupo es protagonista absoluto, constituyendo uno tema más ligero que sus predecesores en lo musical, ideal para el directo y que al igual que “Sapari” es un ejemplo de hermanamiento entre ambos estilos. En esta ocasión son los instrumentos de percusión y viento los que tienen mayor protagonismo en sus melodías, construidas sobre unas acertadas líneas de bajo y guitarra. Dos minutos y medio que representan, según parece, una pequeña reflexión interna de nuestro protagonista, en un corte bastante poético y casi místico.

Llegamos así hasta un punto álgido para este disco, tanto en la historia como en lo musical. “The Warrior” es uno de los temas centrales desde el punto de vista lírico y también es, para mi, uno de los mejores temas del disco. El tema arranca con una interesante introducción, ofreciendo algunos de los instrumentos más exóticos (tanto en viendo como en cuerda, destacando la interpretación de los violines árabes) que encontramos en este disco y siendo, al mismo tiempo y de forma sorprendente, uno de los temas más oscuros y luminosos del disco. Una perfecta mezcla de ambas vertientes, un tango entre el día y la noche. Todos los elementos que componen la música de Orphaned Land se dan cita en este tema y creo difícilmente conseguiré transmitir el feeling que desborda esta canción. En esta canción se comprende por fin la verdadera identidad de Orwarrior y cual es su camino. “You are the guiding path, ORwarriOR, The one foretold in days of yore, A shield against the Raging of the storm, A blade of truth forevermore”.

“His Leaf Shall Not Wither” puede ser un tema que pase ligeramente desapercibido en las primeras escuchas, debido a que se encuentra entre dos de las mejores composiciones del disco. Sin embargo, uno aprende pronto a disfrutar de su melodía. Uno de esos cortes acústicos tan característicos del grupo, en los que demuestran a la par sus tendencias progresivas y su importante carga folk. Es quizás el que más difiere de los que podemos encontrar en este disco, lo cual hace que merezca ser descubierto por cada uno a su debido tiempo.

“Disciples Of The Sacred Oath II” es, desde mi punto de vista, EL tema de este disco. La mejor composición de este redondo y argumentablemente uno de los temas más completos, mejor estructurados, más sorprendentes y mejor detallados y perfilados de la carrera de Orphaned Land. En su música podemos ver ese contraste que se crea en su mensaje, hablando de paz y conciliación a través de los ejemplos de la guerra y de los conflicto, unificando el folk del medio oriente, que tiende (como casi todos los tipos de música folk) hacia melodías alegres y luminosas con el Death Metal y las tendencias vocales más agresivas, alternando instrumentaciones casi folk con voces muy agresivas, voces limpias con bases rítmicas agresivas y oscuras, introduciendo progresiones dignas de los mejores maestros en el arte de la composición. Este tema es un gran cuadro, lleno de colores, de claroscuros; un enorme lienzo plagado de pequeños detalles en si mismo insignificantes, pero sorprendentemente importantes para el todo final.

Tan importante como su aspecto musical es su relevancia en la historia que nos narra este disco. En el nos encontramos las letras más explícitas que haya escrito nunca Orphaned Land acerca de sus creencias, encuadrándolas en la doctrina del Guerrero de la Luz. Por primera vez en el disco encontramos una parte cantada en árabe (creo que es la única en el disco) y la participación como invitado de Alon Miasnikov, ofreciendo su voz en algunos pasajes junto a la de Kobi. Un tema con una letra cruda, que narra la realidad de una tierra y su completo sinsentido, presentando a la par el camino hacia su solución. Un camino que vemos mejor expuesto y reflejado en el siguiente tema del disco. “ Lay down your swords, blood and flesh you share, Seed of Abraham, sons of Ishmael, Grieve for ones lost, memory stains the trail, The road to or-shalem”

“New Jerusalem” vuelve a utilizar el significado de la Ciudad Santa para apoyar el transcurso de la historia. De nuevo Shlomit nos da la bienvenida a uno de los temas con mejor feeling del disco y con una instrumentación realmente rica y estremecedora. Shlomit es dueña de buena parte del tema y tanto su actuación principal como sus coros son una prueba del talento que guarda esta mujer. Así mismo Kobi vuelve a aparecer en una tesitura limpia, con un estilo inconfundible, realizando una gran labor. El tema tiene una instrumentación casi por completo acústica (solo una guitarra eléctrica y aparece de forma puntual en un par de ocasiones, con un riff potente que contrasta con el resto del tema de forma magistral), construida con una variedad y cantidad de instrumentos sorprendente. El final del tema es simplemente mágico. “The city once apart that now is one, Bygone crusades and wasted lives, Are gone as we’re breathing the New Jerusalem”.

“Vayehi Or” fue el segundo adelanto que el grupo ofreció de este disco. Se trata de tema con una base contundente y uno de los desarrollos más lineales del disco, cuyo principal y casi único elemento de ligera sorpresa en su estructura viene de la mano de las melodías vocales. El objetivo del tema en el disco, desde el punto de vista musical, es casi interlúdico y de ahí se infiere el porqué de su relativa simplicidad (relativa porque viene definida en comparación con lo ofrecido previamente en el disco).

“M I?” se muestra más íntima. Es una reflexión de nuestro protagonista sobre su verdadera identidad. Llena de feeling y casi acústica, sirve de antesala para “Barakah”, uno de los temas finales de este disco. Nuestro viaje se acerca a su destino, a su final aparente y “Barakah” es el principio del fin. Desde la primera escucha se hace obvio el cuidado que se ha puesto a la hora de llevar a cabo la instrumentación de este tema, midiendo cada detalle, ensamblando cada pieza del engranaje. En la misma línea que el disco, “Barakah” se muestra como un tema sólido, perfectamente interpretado y repleto de imaginación, uniendo dos mundos tan distintos y parecidos como los que Orphaned Land construyen en su música. La percusión y la cuerda se llevan la palma en este tema, destacando por encima del resto de elementos que constituyen esta canción.

El final de “Barakah” ensambla con el comienzo de “Codeword: Uprising” y el mensaje de ambas en la historia está íntimamente ligado, uno consecuencia del otro, uno existiendo a pesar del otro. “Codeword: Uprising” es uno de los temas más potentes del disco, con un excelente trabajo a la batería y una gran maestría en los riffs. La producción y mezcla han sido cuidadas al máximo, lo que permite distinguir con nitidez cada elemento de la canción manteniendo la indispensable sensación de bloque que nos hace distinguir entre buenas canciones y discos y los que verdaderamente marcan la diferencia. De la triada final “Codeword: Uprising” es, con pocas dudas, el plato fuerte tanto musical como líricamente. Un mensaje que dejaré descubrir a los oyentes, pero del que quisiera destacar unas líneas: “We are the terrorists of light, Prometheus to all, torches that burn in mighty halls, Shadows denied, We are the stars that shine so bright, Alpha and omega are one, the yin and the yang intertwined”.

“In Thy Neverending Way (Epilogue)” es el final y al mismo tiempo el principio del camino. Musicalmente es la confirmación de que este disco puede seguir sorprendiéndonos hasta los últimos coletazos, regalándonos aquí una sorprendente interpretación de Kobi al micrófono y posiblemente el mejor solo de guitarra del disco. Un final perfecto para un disco que se me antoja igual de perfecto. Mención especial merecen las líneas de piano que nos acompañas hasta el mismo final de este apasionante viaje. “Go in peace, and find thy faith, Evolve thy self, and lose all hate, So a heaven you may create”.

El nuevo disco de Orphaned Land es sencillamente una pequeña maravilla musical. Una obra de arte que merece ser estudiada, que merece ser escuchada y disfrutada a fondo, que merece descubrirse, vivirse. Es el detallado viaje que todos deberíamos seguir, pues todos albergamos en nuestro interior un Orwarrior y solo cuando todos brillemos en su Luz podrá el camino llegar a un fin definitivo y mejor para todos. Un mensaje de respeto e introspección dividido en tres partes (Part I: Godfrey’s Cordial – An Orphan’s Life, de “Sapari” a “Olat Ha’Tamid”; Part II: Lips Acquire Stains – The Warrior Awakens, de “The Warrior” a “M I?” y por último Part III: Barakah Enlighteningh The Cimmerian, de “Barakah” a “In Thy Neverending Way (Epilogue)”).

Ya avisé al principio que quizás no soy todo lo objetivo que debería con el grupo, pero sinceramente digo que este disco es una obra que todo aficionado al metal progresivo debe tener en su estantería. Tal y como lo fuera “Mabool”, “The Neverending Way Of Orwarrior” es para mi uno de los mejores discos de la historia reciente de la música y sin duda, totalmente imprescindible y recomendable.

Puntuación: 10

Autor: David Rodrigo (Coon)

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