Possessed – Revelations Of Oblivion

Crítica

Sobran las palabras cuando hablamos de una banda como esta, sobre todo cuando uno puede perderse en alabanzas. Y es que no hay mucho que se pueda decir de una institución como POSSESSED a los que le preceden la fama y el reconocimiento conseguidos no en vano. Es imposible olvidar ese “Seven Churches”, que lleva dando vueltas en reproductores de todo el mundo desde 1985. Pues los de San Francisco, tras un letargo discográfico de más de treinta años, han vuelto más poderosos e imparables que nunca. El pasado 10 de mayo vio la luz su flamante nuevo “Revelations of Oblivion” con el que trataré de no excederme en demasía porque, de verdad, son 12 temas que conforman una auténtica joya. ¡Allá vamos!

El disco se abre con “Chant of Oblivion”, una intro de casi dos minutos que combina voces de ultratumba, campanas, sintetizadores, teclados, vientos, voces corales, gritos, y un sinfín de melodías oscuras que te ponen los pelos de punta y dan buena cuenta de lo que se te viene encima.

Y efectivamente, “No More Room in Hell” cae por su propio peso con una intro a guitarra cortada por la batería, con una contundencia increíble. Esta es, como casi todas en el disco, una canción que invita al mosh. Con casi cinco minutos, todo un viaje entre baterías rápidas, guitarras disonantes. Hacia la mitad de la canción irrumpe el solo, un alarde de técnica digno de mencionar.

Para abrir el disco, un tema que suena a lo más auténtico del death metal de POSSESSED. Con la conmoción, nos ataca “Dominion”, más contundente si cabe. Parece que suena un poco más melódica, pero la brutalidad que desprende te deja pegado en cero coma. Si disfrutas con el metal extremo notarás una agradable sensación en tu nuca. Cuatro minutos y pico de puro death metal. Hacia el interludio del tema, la batería es impecable, marcando con mucho fuerza el comienzo del break. Tras él, nos lanzan al punteo sin ningún tipo de piedad. A estas alturas yo aún no me creía lo que estaba oyendo.

Con más ganas de las que he tenido en mucho tiempo de seguir con un disco, “Damned” entraba en mí como una apisonadora. Al principio tiene un ritmo más saltarín para después entrar directo a uno con el que el mosh es automático. ¿Conocéis esa sensación de tener que cerrar los puños para intentar descargar ese chute de adrenalina que te entra a veces? Así es como debo definir esta canción (os avisé de que iba a caer en alabanzas). Cinco minutos magistrales.

Demon”, quinta canción del disco, es para mí la del riff para silbar. Al menos los primeros cuarenta segundos, porque después se vuelve tremendamente densa. Todo un viaje entre distintos ritmos, de duración y velocidad variables. En ella, Possessed han sabido pasar de la velocidad al medio tiempo de una forma espectacular. En todo momento te hace preguntarte qué será lo próximo. El solo bestial, por supuesto.

Hasta ahora solo puedes pensar “Ojalá esto no se acabe nunca”. Y de repente, ¡zas!, “Abandoned”. Entra como una patada en la cara, con uno de los mejores riffs del disco. Este tema es, además, uno de los que más me recuerda al “Seven Churches”. Y es de momento lo que más me gusta de “Revelations of Oblivion”, que el espíritu de POSSESSED está intacto en él, es auténtico death metal de la vieja escuela. En fin, el tema en sí es otra maravilla, un golpe en la mesa por parte de los californianos, que lejos de querer dejar las tarimas, pretenden mostrar que están más fuertes que nunca.

La séptima es “Shadowcult”, una canción muy divertida de escuchar, también perfecta para el mosh, que no solo es rápida, sino que hace que el tiempo se te pase rápido. Al oído es corta y concisa, y sin embargo se estira hasta casi los cinco minutos. Esto se debe a que es tremendamente dinámica (y en parte a una intro que tampoco es que sea muy corta). Pura contundencia.

La larga “Omen”, que ya cuenta con la presencia de unos teclados, comienza con una epicidad remarcable para pasar al riff principal, que lleva un ritmo diferente al resto de los temas. Suena más ochentera, bailonga, que alguna de las anteriores, que son mucho más crudas o rápidas. El estribillo cuenta con melodía de voz (increíble), y además se nos presenta un solo más bien largo. Es un tema muy bien estructurado, pero como no hay ningún momento en que cobre más velocidad, se hace un poco largo. No obstante, no es un mal tema ni mucho menos.

Ritual” es la encargada de devolvernos a la brutalidad. Con una buena intro de treinta segundos épicos, entramos de nuevo en la contundencia llevada por una batería y guitarras pesadas. El estribillo entonces sí va rápido, al igual que el resto de la canción, con riffs tremendamente agresivos. El solo es un juego a dos guitarras, como si de una batalla se tratara, y de él salen a saco.

Otra canción que se lleva toda mi admiración. Con esto nos acercamos a la décima canción del disco, “The Word”, que es con diferencia la más melódica del disco, con otro riff que se queda grabado en tu memoria a la primera, para pasar a otro riff totalmente distinto de una manera absolutamente imaginativa. Lo bueno de este disco es que es un paseo por muchos recovecos del mismo estilo, explorando distintos sonidos y ritmos, y sin embargo 100% fiel a la esencia que POSSESSED impregnaron en las bandas que nacieron allá por los ochenta siguiendo sus pasos.

Para acabar con las canciones como tal, se nos presenta “Graven”. Con una intro basada en
un cabalgueo de guitarra que pasa a una batería a toda velocidad que no te esperas, te cae la canción como un muro. Asimismo, es el tema más veloz del disco, con guitarras disonantes, pura locura. El solo, a medio tiempo, es el colofón perfecto a un disco que no puede dar más de sí porque ya lo tiene todo.

Lo tengo que decir tal cual, y con la boca llena: este es uno de los mejores discos del año. Desde que salió no he podido parar de escucharlo, por su contundencia, calidad y locura.. Es más,
para mí este disco es un claro clásico instantáneo. Todo un logro para una banda que estuvo parada así como casi dos décadas. Un grupo que creó un estilo, uno de los más influyentes en la escena del metal extremo. Desde la producción del disco, que es básicamente impecable, hasta la composición del mismo, pasando por el arte (una portada tan sumamente brutal que hace que te pierdas en ella y que pegues la mirada durante varios minutos, a cargo de Zbigniew Bielak), este disco es una auténtica maravilla. No tengo ni un solo “pero” que añadir.

Tracklist:

1 Chant Of Oblivion 1:53
2 No More Room In Hell 4:48
3 Dominion 4:25
4 Damned 5:00
5 Demon 5:16
6 Abandoned 5:20
7 Shadowcult 4:43
8 Omen 6:41
9 Ritual 4:47
10 The Word 5:09
11 Graven 4:19
12 Temple of Samael 1:49

Formación:

Jeff Becerra | Voz
Daniel Gonzalez | Guitarra
Emilio Marquez | Batería
Robert Cardenas | Bajo
Claudeous Creamer | Guitarra

Puntuación: 10/10

Discográfica: Nuclear Blast

Autor: Ioritz Rosa

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