Quiet Riot – One Night in Milan

Crítica

Cuarto lanzamiento ya en vivo de este legendario cuarteto californiano de heavy metal muy directo, de toque hard-rockero, con elementos blues-rock y glam vacilón, que fue fundado por los difuntos Kevin Dubrow y Randy Rhoads allá por 1975.

La mítica banda saboreó las mieles del éxito en la época dorada del hard americano a mediados de los 80, apenas sobrevivió a los 90 y cayó prácticamente en picado en el nuevo milenio pero, ha sido reflotada por su veterano batería, Frankie Banali, que, tras la muerte de Dubrow en 2007, ha reunido al grupo con su bajista perenne Chuck Wright, el infravalorado guitarrista Alex Grossi y, tras varios cambios a la voces, la incorporación del finalista de American Idol, James Durbin, el cual ya grabó “Road Rage”, su último trabajo de estudio de 2017.

Sus influencias musicales son amplias y abarcan a todos los grandes del hard y el glam setentero: Rolling Stones, AC/DC, Aerosmith, Scorpions, KISS, Slade, The Sweets, etc; y la temática que domina en sus canciones son la vida, la fiestuki, el amor, la sociedad y, por supuesto, el metal. 

One Night in Milan” se grabó en el Live Club Trezzo sull’Adda de la capital lombarda hace menos de un año, en la primera jornada del VI festival Frontiers Records teloneando a Stryper y que, paradójicamente para un grupo con 35 de andadura, es el primer directo que han ofrecido en Italia en su historia, el cual ha sido puesto a la venta el pasado 25 de Enero en formatos físicos (CD, DVD y Blu Ray) y digital en plataformas online vía Frontiers Music Srl, como no podía ser menos, con un contenido de 15 cortes que conforman poco más de hora y cuarto de concierto.

Tras una presentación rimbombante del speaker del festi, el cual nos anuncia que es hora de sentir el ruido, se da la bienvenida a los llegados desde los USA… Quiet Riot, que arrancan con gran estruendo y un amago del riff del “Bang Your Head”, que se rompe con un alarido super agudo y estridente del nuevo vocalista para iniciar el show con la estupenda “Run for Cover”, de su mítico Metal Health del 83, que siguen tocando casi entero.

Previo saludo a la audiencia, tocan su primer hit de siempre, “Slick Black Cadillac”, del mismo disco, tocada en dos actos y que suena contundente y brutal 40 años después de que la compusieran Rhoads y Dubrow. Gran arranque para el set.

Después, el joven y provocador front-man presenta al componente más duradero y jefe del  combo, el fantástico percusionista Frankie Banali, que machaca los parches en la primera versión que suena de SladeMama, weer all crazee new”, que Quiet Riot ya ha hecho suya, y que cuenta con buenos coros, un gran solo de Alex Grossi y que resulta ser un tema cojonudo para que la peña entre al juego y la coree.

A continuación Quiet Riot tocan un par de temas de mediados de los 90, más inusuales y desconocidos para los fans: “Whatever It Takes”, con nuevos agudos del jovial voceras y un solo super corrosivo; y el tema que da título al “Terrified” del 93, un medio tiempo más pesado. He de decir que estos cortes están actualizados y no desentonan en absoluto en el tobogán de sensaciones que el grupo nos ofrece en el repertorio.

A renglón seguido continúan con otro clásico de su disco mega-platino “Metal Health” del 83, el hard rock “Love’s a Bitch” y con la machacona pero pegadiza “Condition Critical”, que cuenta con nuevos apoyos corales, bonitos arpegios y un afilado solo.

A medio concierto aproximadamente, James Durbin pide un fuerte y ruidoso aplauso para Banali, que coge el micro para dirigirse al público al que, tras preguntar qué tal lo estaban pasando, cuenta la vieja historia de la salida de Randy Rhoads en 1979 para unirse a la banda de Ozzy Osbourne; una pérdida que llevó a Kevin Dubrow a escribir “Thunderbird”, reescribiendo las últimas estrofas tras la muerte del poderoso y rubio guitarrista y dándole ese feeling a lo Queen con el piano, cosa que nunca hizo el grupo en directo hasta, precisamente esa noche, con la colaboración del maestro Alessandro Del Vecchio. Pero antes de interpretarla pidieron a la sala un minuto de silencio a modo de homenaje para los dos ex Quiet Riot fallecidos. La canción, ni que decir, suena emotiva y genial.

Tras el tributo al vuelo del Pájaro del Trueno, la fiesta debe seguir y así lo hace con la marchosa y roquera “Party All Nite”, otro clásico del Critical que suena brutal y contundente de base rítmica y que también es idónea para interactuar con la audiencia. Otro gran agudo final Jaimito Durbin finiquita el corte.

Luego da las gracias al sello por incluirlos en el festival y también por la grabación de su último álbum de estudio “Road Rage” (2017), del que tocan los singles “Freak Flag”, un medio tiempo pasable y ruidoso que tiene el sello QR por los cuatro costados pero que tiene un final un tanto desconcertante; y “Can´t Get Enough”, hard rock marchoso, con rasgueos vacilones de guitarras simples y con toques blueseros que me resultan más amenos y moviditos que el del anterior sencillo.

Ya encarando el desenlace se guardan cuatro cañonazos para la recta final: “The Wild & The Young”, del QR III, interpretada impecable e intensamente por todos y cada uno de los miembros del cuarteto angelino, y que incluye un interludio vacilón, a cuyo fin, Durbin sigue enloqueciendo y desgallitándose con “Let´s Get Crazy”, plena de distorsión en la guitarra de Alex Grossi, con la que parece que se despiden pero… faltan las imprescindibles del grupo: el himno “Cum On Feel The Noize”, que inicia las baquetas de Banali, para que entre a saco toda la formación en esta segunda y archiconocida versión de los Slade, que también suena tremenda y en donde el público nuevamente explota y participa activamente. Y para rematar se despiden con el title-track de su obra maestra, “Bang Your Head”, que comienza siniestra para enganchar al respetable, sube con otro chillido super elevado del nuevo cantante, el cual canta la estrofa con sucia agresividad y sigue conectando perfectamente con un público con el que canta nuevamente a dúo mientras el resto de músicos van a lo suyo, marcando el paso y adornando un tema perfecto que suena que atruena.

En el set también tocaron la cover del “Highway to Hell” de AC/DC, en un bis no planificado debido a la insistencia de la sala pero, sólo la han incluído en la edición japonesa en el trabajo.

Así pues, excelente broche para un CD/DVD sólido y efectivo donde Quiet Riot demuestran que tienen una salud de metal, ofreciéndonos un conjunto de canciones ejecutadas en tiempo real con enorme calidad y donde el loco Durbin, hace un trabajo brillante para recrear esos clásicos emulando el vozarrón del gran Kevin Dubrow con una autenticidad alucinante, como dirían ellos: Vamos, siente el ruido y golpea tu cabeza!!!

El álbum cuenta con una producción más que notable pero en crudo, en la que no se han utilizado retoques de estudio y el work-art de la portada se adorna con el ya tradicional selfie post-concierto con toda la sala posando con la banda y el cantante portando la máscara de metal de pabellón psiquiátrico, clásica del grupo.

QUIET RIOT son:

Frankie Banali – Batería
Chuck Wrigth – Bajo
Alex Grossi – Guitarra
James Durbin – Voz Principal

Listado de Canciones:

  1. Run for Cover
  2. Slick Black Cadillac
  3. Mama Weere all Crazee Now (Slade Cover)
  4. Whatever It Takes
  5. Terrified
  6. Love’s a Bitch
  7. Condition Critical
  8. Thunderbird
  9. Party All Night
  10. Freak Flag
  11. Can´t Get Enough
  12. The Wild & The Young
  13. Let´s Get Crazy
  14. Cum on Feel the Noise (Slade Cover)
  15. Bang your Head (Metal Health)

Nota: 8 /10

Discográfica: Frontiers Music Srl

Autor: Francisco Rodriguez Belmonte

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