RED CIRCUIT – HOMELAND

Crítica

Si dejara caer por aquí el nombre de Markus Teske, probablemente a la mayoría, como a mí así a bote pronto, no os sonara prácticamente de nada (a no ser, claro, que ya tuvierais noticias de una banda como RED CIRCUIT tras su debut de 2006, “Trance State”). Pero si profundizamos más en su trayectoria, sin saberlo, probablemente muchos de los amantes del power metal progresivo, y del progresivo en general, le haríais un pequeño hueco en vuestro cerebro para que no se os volviera a olvidar. Y es que seguro que ya habéis leído el nombre del teclista alemán en alguno de los libretos que podéis tener en la estantería, en algunos discos de gente como Symphony X, Neal Morse, Consortium Project o Vanden Plas, donde le encontraréis entre los créditos, en ese apartado tan pasado por alto a veces, pero tan importante como es el de la silla del ingeniero de sonido y la producción de semejantes discos.

En RED CIRCUIT Markus se encarga de elevar las composiciones de la banda a otro nivel gracias a su interpretación del teclado y el piano, mientras que se deja aconsejar y ayudar por la mente de Andy Kuntz (Vanden Plas) para componer una serie de temas de muy inteligente y preciosista factura. Llenos de detalles y plagados de intensidad creativa, sin llegar a exagerar en ningún momento la complejidad de los mismos, sino más bien todo lo contrario, llevando el progresivo hacia parcelas terrenales y choques de realidad y cercanía que consiguen construir temas muy orgánicos y asequibles, perfectos para el desarrollo vocal desgarrado y sentido del exFirewind Chity Somapala (también conocido por su trabajo en Civilization One), así como las guitarras de Chris Moser, el bajo de Thomas Schmitt y la batería de Andy Klein.

Tras la base que Markus sentó con su primer experimento en 2006, este nuevo “Homeland” suena mucho más luminoso, más orientado a dar fe de que nos encontramos con una banda en toda regla. Y eso se nota en temas como el propio “Homeland” o sus sucesores “The World Forgotten Son” y el desgarrado y agresivo en sus guitarras “Through the Eyes of a Child”. Inteligentes composiciones que son capaces de llenar el oído a base de sendas melodías y orquestaciones sinfónicas sin perder en ningún momento el norte de lo que tiene que ser un tema directo, que haga que se quede en la mente como un buen trabajo y un ejercicio de transmisión de un mensaje donde también debe importar, y mucho, la letra.

Interesante es el poderoso hammond que abre un medio tiempo como “Sun of Utopia”, poderoso y grandioso en su estribillo, de muy marcado carácter orquestal, pero más interesante aún es un tema como “Absinth”, una de las estrellas polares de este trabajo en lo que se refiere a ritmo y capacidad de gancho tras una primera escucha. Estribillo muy dinámico (en cuanto lo oigas lo tendrás en le cerebro) y una cadencia guitarrera que se acelera tras un inicio acústico y una entrada de batería digna de remarcar, de las que sueltan los brazos a toda mecha provocando un sonido de explosión que va a llegar y llega. Juego habitual de guitarras y teclado, siempre desgarrado y nada edulcorado para lo que podríamos prever del estilo.

A partir de este quinto tema el disco va ganando en intensidad y, aunque la voz de Somapala pierde algunos enteros en alguna ocasión, sigue ofreciendo buenos momentos de power progresivo, que harán las delicias de los seguidores de discos como el último lanzamiento de Dominici. Tal es así que en “Fall in the Skies” es el protagonista absoluto, en un tema que sube y baja a la voluntad de la guitarra, la cual va pidiendo que sea el vocalista quien defienda el tema tanto en sus momentos más íntimos e iniciales, como en la sección más épica del final.

Guitarra a lo Petrucci y comienzo de otro de los temas más destacados del plástico: “Healing Waters” es el tema del disco que un servidor elegiría como single de este disco, por su sencillez y mensaje esperanzador, así como por una sección instrumental intermedia que deja claro la valía y calidad de la banda de la que se ha rodeado Markus.

Un poquito de hard rock progresivo en “Canonize Your Sins” y muchísimo sentimiento en la final “You Can Sleep While You Are Dead”, un tema que no entra en la dinámica habitual de estos lanzamientos de excederse en longitud, sino que apela a una cadencia musical preciosa para ir explorando niveles cada vez más altos que estallan en un final épico y perfecto para la conclusión de un disco sencillo a la par que muy elaborado. Una obra muy a tener en cuenta si lo que buscas es pasar un rato agradable con una producción de lujo y una serie de temas de una factura impecable pero a la vez nada pretenciosa. Muy buen trabajo.

TRACKLIST:

01. Homeland
02. The World Forgotten Sons
03. Sun Of Utopia
04. Through The Eyes Of A Child
05. Absinth
06. Fall In The Skies
07. Healing Waters
08. Canonize Your Sins
09. See The Light
10. You Can Sleep While You’re Dead
Puntuación: 7,75

Discográfica: Limb Music

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