SILENT RAGE – FOUR LETTER WORD

Crítica

Cuatro discos en 23 años de carrera no es precisamente un bagaje muy amplio para un grupo. Pero cuando se debe a que la formación se centró en el escenario y a un ligero parón en los noventa, la cosa no resulta tan terrible. Y es menos terrible aún cuando uno escucha “Don’t Touch Me There”, su disco de 1989, y después le mete un repaso a su flamente nuevo disco “Four Letter Word”.

Silent Rage han sabido mantener viva la llama de los ochenta y aplicarle la contundencia de los tiempos que corren a un trabajo de hard rock auténtico, puro y directo. “Four Letter Word” es un disco que puede darte una patada en el culo antes de que te des cuenta. Y es que en cuanto arranca el riff de “You Could Be The One” corres peligro de caerte de la silla.

La banda californiana (de Hollywood, ni más ni menos) consigue unir en sus canciones la melodía suave y pegadiza del hard rock melódico tan propio de sus tierras con la macarrería de la que el auténtico hard rock siempre he hecho gala.

“Four Letter Word”, “Man Or Machine” y “Feel Me Love” son un ejemplo de las distintas tesituras que esta formación puede conseguir en sus discos. Podrían decirse muchas cosas de este trabajo, pero lo que seguro que no puede decirse es que es aburrido. Este disco está vivo, cambia y evoluciona mientras lo escuchas y resulta sorprendentemente difícil dejar de cantar sus estribillos, o de acompañar sus ritmos con un incesante movimiento de cuello.

El detalle curioso (y que puede tener mucha culpa de la variedad y estilo que este grupo demuestra) es el hecho de que todos y cada uno de los miembros del grupo aporta voz en los temas. Aunque oficialmente Jesse Damon es el cantante principal, todos los integrantes de Silent Rage toman el papel de vocalista en algún tema del disco, consiguiendo coros e incluso interacciones que le dan a este trabajo vida propia.

En un plástico de algo más de cuarenta minutos en el que pones la carne en el asador por el Hard Rock, tienes que hacerlo con el corazón y, disculpadme la expresión, con los cojones, puesto que es la única forma de que la gente conecte con tus temas. En otros estilos las composiciones, la producción y otros detalles son muy importantes y, aunque aquí también juegan su papel, este siempre ha sido un estilo en el que lo verdaderamente importante es que ese fan que te escucha pierda la noción del tiempo y solo piense en escuchar una más de tus canciones. Silent Rage han hecho un buen trabajo en “Four Letter Word”, con una colección de temas pegadizos, bien interpretados y que resultan más que adictivos.

“Sinester Man” es un tema algo atípico, pero que creo que sería una bomba en directo. Al igual que el que para mi es uno de los mejores temas del disco “Hard Habit To Break”, con unas más que satisfactorias lineas de saxo y clarinete (es una lástima que no se usen más estos instrumentos en el rock y el metal, tienen infinitas posibilidades). Sentillamente es una joya con todas las letras.

“Nobody Knows” tampoco se queda atrás y, muy posiblemente, sea el mejor corte de un disco más que inspirado. “Bona Fide” mantiene el nivel y nos regala unas guitarras cañeras y pegadizas, con un estribillo marca de la casa.

Objetivamente no puedo darle a este disco un diez, porque alguno de sus temas es un poco repetitivo, hay algún que otro riff algo soso y alguna cosa mejorable en la producción, pero es un muy buen disco de hard rock melódico, lleno de buenos riffs y solos afilados, ideal cuando quieres escuchar algo dentro de este estilo sin tener que recurrir a los mismos heroes de siempre. Un disco divertido y altamente disfrutable por cualquier fan del estilo y por cualquier nostálgico de los ochenta.

Puntuación: 8,7

Autor: David Rodrigo (Coon)

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