SLASH – SLASH

Crítica

Hablar de Slash es hablar de una leyenda viva del hard rock. El que fuera (y para muchos será siempre) guitarrista de Guns ‘N’ Roses y miembro fundador de Velvet Revolver nos presentó este año su primer disco en solitario, titulado simplemente “Slash».

Ha pasado un tiempo desde su salida, pero un lanzamiento de estas características, viniendo de un personaje tan relevante y con tantas colaboraciones diferentes y estilos distintos en su interior conviene tomárselo con calma y analizarlo debidamente, incluso, como en este caso, dejarle reposar para juzgar si supera el handicap del tiempo. Lo primero que cabe destacar de este lanzamiento es el gran número de invitados con los que ha contado el guitarrista del sombrero de copa: ni más ni menos que diecinueve personajes más que bien conocidos dentro del metal, el rock y el pop-rock internacional se dan cita en las canciones de este redondo.

De estos invitados la inmensa mayoría son vocalistas, que han plasmado su sello personal en las canciones en las que han intervenido, propiciando que este sea un plástico muy variado y lleno de cambios de estilo que puede descolocar a más de uno. Sin embargo existe un claro denominador común entre todos los temas: el inconfundible estilo de Slash a la guitarra.

La variedad en la música de este disco es algo que se deja notar desde el primer momento con los temas “Ghost” y “Crucify The Dead”. En el primer corte nos encontramos con la voz de Ian Atsbury, mítico por su rol en The Cult, y con el antiguo compañero de Slash en Guns N Roses, Izzy Stradlin. Vistos los invitados, especialmente el vocalista, era de esperar un tema muy rockero y una melodía vocal que se ajusta muy bien a la voz de Ian. Este detalle es algo que se repetirá durante todo el disco: en todas las canciones podremos apreciar que las melodías están muy bien elegidas para los respectivos vocalistas, favoreciendo su participación y lucimiento como los destacados músicos que son.

Algo más oscura y pesada, metida de lleno en el Hard Rock, nos encontramos a “Crucify The Dead” con la participación del Príncipe De Las Tinieblas, nuestro tan querido como odiado Ozzy Osbourne. Slash nos sorprende con una composición que nos recuerda bastante a los primeros años en solitario del polémico vocalista, con un desarrollo oscuro y meláncolico, muy misterioso que deja espacio suficiente para que Ozzy deje su sello con su carismática e inconfundible voz.

El comienzo no podía ser mejor, a decir verdad, pero en este momento nos topamos con “Beautiful Dangerous”, que cuenta con la participación de la vocalista de Black Eyed Peas, “Fergie”. Se trata de un corte que se encuadraría fácilmente en el pop-rock, con más peso de lo primero que de lo segundo, y que al lado de sus dos predecesoras adolece de una preocupante falta de profundidad. Es sin ningún tipo de dudas el tema más flojo del disco, ni tan siquiera superado por la casi grotesca versión de “Paradise City” que la misma Fergie en compañía del rapero Cipress Hill protagoniza como bonus final para este trabajo (solo en la edición especial). La versión, como digo, es bastante poco convencional y aunque sorprendentemente Fergie nos regala unas interpretaciones muy interesantes en los puentes y estribillos y a pesar de que la guitarra de Slash suena poco menos que perfecta, el rapeo de las estrofas en un tema como tan icónico para el la historia reciente del hard rock resulta poco menos que hiriente.

Tras el patinazo de “Beautiful Dangerous” (a pesar de un muy buen trabajado solo) el disco remonta pronto y bien con una sorprendente “Back From Cali”, que nos presenta por primera vez al vocalista de Alter Bridge Myles Kennedy, quien por momentos parece ponerse un disfraz de Axl Rose, ya que su estilo y su voz se asemejan mucho a la del pelirrojo frontman de Guns N Roses. Lo cierto es que es un verdadero gustazo escuchar la guitarra de Slash como fondo a la voz de Myles; le trae a uno recuerdos de tiempos mejores a la memoria. Hard Rock con cierto componente rockabilly, muy del estilo Guns ‘N’ Roses. “Promise” nos presenta al ampliamente conocido Chris Cornell, famoso por ser la voz de Soundgarden y Audioslave, para poner sobre la mesa un tema de un rock “alternativo” con ciertos tintes gungre que le va como anillo al dedo a Chris.

Es fácil leer y escuchar elogios hacia Cornell, pero debo reconocer que nunca he sentido mucho aprecio por su voz o estilo, sin embargo en este tema se muestra bastante fino, ofreciendo sin duda su mejor cara. Y una vez más la guitarra de Slash nos recuerda bien lo que estamos escuchando, si no fuera por ella correríamos el riesgo de llegar a pensar que nos hallamos ante un recopilatorio de grandes hits de finales de los ochenta/principios de los noventa.

Con la colaboración de Adrew Stockdale (Wolfmother) nos llega “By The Sword”, un tema con un fondo muy rockero para los amantes de lo clásico. Influencias de Deep Purple y Led Zeppellin con la inconfundible guitarra de Slash y la carismática voz de Stockdale, poco más se puede pedir. “Gotten” es uno de los temas estilísticamente menos esperados del disco. La participación del vocalista de Maroon 5, Adam Levine, empuja el sonido de este medio tiempo con alma de balada hacia un sonido pop-rock con cierto toque blues que le aporta a este disco una gota de color muy interesante. Al contrario de lo que ocurriera con su colaboración con Fergie, en esta ocasión los escarceos de Slash hacia el pop nos regalan un tema realmente elegante, bien construido y bastante interesante.

“Doctor Alibi” y la inconfundible voz de Lemmy nos devuelven el Hard Rock más macarra, directamente desde un riff pegadizo y un estribillo clásico y estereotípico. Mucho bourbon, mucho rock. De los temas más agradecidos del disco sin ninguna duda. “Watch This” es un tema muy noventero, como cabría esperar de la colaboración de Slash con Dave Grohl (Nirvana) y su ex compañero Duff McKagan. Es uno de los cortes que más escuchas requieren del disco y de los que más crecen con el tiempo. Las exhibiciones a la guitarra son de lo mejor del disco y la melodía oscura, a caballo entre melancólica y furiosa es realmente original. Posiblemente sea uno de los mejores temas de este trabajo. ¡Ah! Y claro, es el único completamente instrumental.

No sabía muy bien que esperarme de la colaboración con Kid Rock. Podía salir muy bien, pero también muy mal si a Kid le daba por darle rienda suelta a su vena rapera. No obstante “I Hold On” es un corte con mucho rock, algo de blues y unas gotitas casi despreciables de country que se ajusta muy bien a la voz de este artista estadounidense. No obstante estar bien construida e interpretada, no es un tema que destaque especialmente en el tracklist de este LP. Mucho más sorprendente es la colaboración de Slash con M.Shadows, vocalista de Avenged Sevenfold, para presentarnos el tema “Nothing To Say”, todo un trallazo de puro Heavy metal que le da al disco unos instantes completamente inesperados y realmente agradables. Preparad las melenas.

“Starlight” es…”Starlight” es Guns ‘N’ Roses de principio a fin ¡joder! La unión de Flash con Myles Kennedy nos trae una vez más recuerdos de las rosas y las pistolas en su momento álgido. La voz del cantante de Alter Bridge hace imposible no acordarse de Axl y el estilo musical que Slash ha preparado para sus colaboraciones deja el camino pavimentado. Quizás no sería tan descabellada una reunión de los Guns del Appetitte sin Axl, pero con Myles Kennedy. Yo soy un enamorado de “Chinese Democracy”, pero reconozco que Slash, Adler, Izz y McKagan con Myles Kennedy se parecería muchísimo más a los GnR clásicos.

Con la impresionante “Saint Is A Sinner Too” nos llega una de las colaboraciones más interesantes del disco, al presentarnos a Rocco Peluca (Rocco DeLuca And The Burden),  vocalista y guitarrista que se mueve entre el Indie rock y el Blues rock y se ha labrado una más que meritoria carrera y prestigio, llegando incluso a tocar con Johnny Cash. “Saint Is A Sinner Too” es para mi gusto el mejor tema de este disco, el más elegante, el más inteligente y el que mejor aprovecha los recursos puestos al servicio de sus intérpretes. Blues Rock de alta factura.

El punto final a la edición convencional del disco lo pone “We’re All Gonna Die”, con la participación del mítico Iggy Pop. Un tema con un estilo muy punk-rock y con un sonido muy apropiado para el directo. Es de los más adictivos del disco. El disco cuenta además con varias ediciones especial que ofrecen temas bonus diferentes. Uno de ellos es la ya comentada versión de “Paradise City” con Fergie y Cypress Hill al micrófono.

Otro, disponible solo en Japón, es una interesante versión de “Sahara” con la voz del popular cantante japonés Koshi Inaba. Otro de los cortes a destacar es el bonus “Standard” para la edición especial del disco: “Baby Can’t Drive” con la participación de Alice Cooper, Nicole Scherzinger, Steven Adler y Flea. En Australia podrán encontrarse con el tema “Chains And Shackles” con la participación de Nick Oliveri y solo disponible en iTunes está el tema “Mother Maria”, con la aparición de Beth Hart.

En general este es un disco con algunos altibajos, pero que me parece realmente meritorio. No obstante no es un disco recomendable para los que busquen homogeneidad, si que lo es, y mucho, para los que disfruten con distintos sonidos dentro de las diferentes vertientes del rock. El principal problema de este disco, y casi el único, es su excesiva duración. En algunas ediciones podremos encontrarnos hasta diecisiete canciones. Por todo lo demás, entretenido y bastante recomendable.

Puntuación: 8,5

Discográfica: Roadrunner Records

Autor: David Rodrigo (Coon)

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