Slash - Live at the S.E.R.P.E.N.T. Festival

Crítica

Slash vuelve a enfundarse el sombrero y la Gibson Les Paul, pero esta vez deja atrás el rock de estadios y se zambulle de lleno en sus raíces: el blues. Tras su disco de versiones Orgy of the Damned (2024), el guitarrista lanza ahora Live at the S.E.R.P.E.N.T. Festival, un álbum doble grabado en el Mission Ballroom de Colorado que captura toda la energía de aquella gira veraniega. Acompañado por su Blues Ball Band —Tash Neal (voz y guitarra), Teddy “ZigZag” Andreadis (teclados, voz), Johnny Griparic (bajo) y Michael Jerome (batería)—, Slash rinde tributo a los clásicos que moldearon su forma de tocar y, en cierta medida, su identidad musical.

Desde el arranque con “Parchman Farm Blues” de Bukka White, el disco deja claro que esto no es un ejercicio de virtuosismo gratuito. Slash y compañía suenan crudos, eléctricos, con un pulso que huele a sudor, cerveza y carretera. La voz rasgada de Neal aporta el alma que este tipo de repertorio necesita, mientras Slash se mueve entre los riffs y los solos con la soltura de quien lleva el blues tatuado en los dedos.

A lo largo de las quince canciones, el guitarrista revisita clásicos de Howlin’ Wolf, Fleetwood Mac, Freddie King, Elmore James, The Temptations, Jimi Hendrix o Robert Johnson, y aunque las versiones se mantienen bastante fieles al espíritu original, hay espacio para la improvisación. De hecho, el disco gana fuerza precisamente en esos momentos en los que la banda se suelta: el groove hipnótico de “Papa Was a Rolling Stone”, el solo incendiario de “Oh Well”, o el maratón de once minutos que supone “Stone Free”, donde Slash demuestra por qué sigue siendo uno de los guitarristas más expresivos del rock.

También hay lugar para un tema propio, “Metal Chestnut”, un instrumental que encaja perfectamente entre tanto clásico, aunque sin llegar a deslumbrar. Es un guiño bluesero simpático, más una excusa para dejar respirar las guitarras que una composición con peso propio.

Lo mejor del álbum es su autenticidad. No hay artificio ni postureo: Slash no intenta reinventar el blues, sino rendirle respeto desde la pasión. En una época en la que la música en directo suele sonar quirúrgica, este disco suena vivo, imperfecto y honesto. El público se siente, el sudor se intuye, y cada nota parece tocada desde el corazón más que desde la técnica.

Por otro lado, es cierto que el exceso de solos puede cansar a quien no sea fan del estilo, y que la voz de Tash Neal, aunque carismática, no siempre alcanza el magnetismo que exige el repertorio. En algunos momentos, Slash parece rendirse a su propia leyenda: el protagonista absoluto de un homenaje que, sin querer, acaba girando también en torno a sí mismo.

Aun así, Live at the S.E.R.P.E.N.T. Festival funciona como lo que pretende ser: una carta de amor al blues, grabada con nervio, respeto y una entrega que pocos artistas consagrados se atreven a mostrar. Slash suena rejuvenecido, cómodo en su papel de “bluesman” de alma rockera, y este disco lo deja claro: detrás del mito del guitarrista de Guns N’ Roses late un músico que aún tiene muchas historias que contar con su guitarra.

Listado de temas:

1. Intro
2. Parchman Farm Blues
3. Killing Floor
4. Born Under a Bad Sign
5. Oh Well
6. Big Legged Woman
7. Key to the Highway
8. Papa Was a Rollin’ Stone
9. Stormy Monday ​
10. The Pusher
11. Metal Chestnut
12. Crossroads
13. Stone Free
14. It Takes a Lot to Laugh, It Takes a Train to Cry
15. Shake Your Money Maker

Line-up:

  • Slash – guitarra líder y rítmica
  • Teddy “ZigZag” Andreadis – teclados, armónica y voz
  • Tash Neal – guitarra rítmica y voz
  • Johnny Griparic – bajo y coros
  • Michael Jerome – batería

Puntuación: 9/10

Discográfica: earMUSIC

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