SOZIEDAD ALKOHÓLIKA – MALA SANGRE

Crítica

Es evidente que Soziedad Alkoholika es uno de esos pocos grupos que se encuentran en una posición privilegiada (ganada a pulso, por otra parte), pues estamos ante el principal referente del metal estatal, sin ninguna duda (¿algún asistente al Viña vio algún grupo nacional capaz de reunir tantas camisetas?). Pero también hay que tener en cuenta que el hecho de ser un grupo tan grande conlleva una serie de responsabilidades a la hora de sacar un nuevo disco, las cuales a veces pueden ser difíciles de llevar. O lo que es lo mismo: supongo que para el grupo será bastante incómodo saber que la gente va a estar continuamente esperando otro «Nos vimos en Berlín» (por poner un ejemplo de canción representativa de la banda), y que si eso no ocurre, muchos se tirarán a su cuello. Si bien el saber que la gente espera mucho de tu grupo siempre es algo positivo (eso significa que tu música es muy importante), considero que también puede ser perjudicial. Es por eso que a la hora de enfrentarme a este disco me propuse evitar la tentación de compararlo con los anteriores, con el fin de hacer la escucha lo más objetiva (o menos sesgada) posible. Creo que es la mejor manera de ceñirme a él sin adulterarlo. Por ende también me he puesto como objetivo no hablar de discos pasados en esta review, porque el motivo de ésta es única y exclusivamente «Mala Sangre».

Si algún día se llevaran a cabo olimpiadas de criticar por criticar y de indignarse (nuestros deportes nacionales), estoy seguro de que España obtendría la medalla de oro. Mucha gente ha criticado este disco tachándolo de repetitivo, lineal y aburrido. Sin embargo, tras darle infinidad de escuchas, mi veredicto dice que es un disco que huele a Soziedad Alkohólika de principio a fin. Y eso más que un defecto me parece algo de agradecer y remarcar. Lo peor de todo es que muchas de esas personas que lo critican utilizando esos adjetivos enumerados anteriormente, también se quejarían en el hipotético caso de que el grupo hubiese decidido hacer un disco experimental, utilizando en este caso esos otros trilladísimos argumentos: «han renunciado a su seña de identidad», «se han vendido», etcétera, etcétera. No sin asombro también he leído/escuchado, que a este disco le falta mala leche. Sinceramente, pienso que está bien ser crítico. Lo que no creo que esté tan bien es criticar de forma enfermiza, como si fuera una obligación. Las críticas siempre deben ir acompañadas de motivos justificados, y no inventados de forma caprichosa y gratuita. Porque decir que a este disco le falta mala leche (tanto musical como letrísticamente hablando) me parece escandaloso.

«Mala sangre» es un disco que, además de contar con un sonido impecable y una producción lujosa, puede presumir de tener canciones redondas y perfectamente ejecutadas. Por experiencia diré que cada vez estoy más seguro de que es un error escuchar un disco con la obsesión de encontrar un estribillo pegadizo que entre a la primera. Primero porque me parece demasiado frívolo (y más si además tenemos que analizarlo y juzgarlo de una forma seria). Pero sobre todo porque creo que es una forma estúpida de renunciar a una canción que, a largo plazo, seguramente te acabará conquistando. Desde los primeros segundos de «Asalto» (una oscura y acertadísima introducción instrumental de poco más de un minuto) tuve la intuición de que se trataba de un disco muy grande. Siempre me parecieron importantísimas las introducciones (tanto en disco como en directo) y conforme iba escuchando ésta, me iba metiendo poco a poco en situación. Es posible que mi confianza en el grupo hiciera mucho, pero lo cierto es que mis sospechas se hicieron realidad: estamos ante un disco sobresaliente que tiene todo lo que tiene que tener un buen disco de Soziedad Alkohólika: guitarras afiladas y contundentes, un bajo letal, una batería que suena insultantemente bien y una voz personal e intransferible que disco tras disco demuestra que es inconfundible.

Tal vez en este trabajo, a priori, hay pocas canciones que puedan enamorarte a la primera escucha (una de ellas podría ser la genial «Dirección propia»). Pero eso no tiene por qué ser negativo, ni mucho menos. A medida que lo he ido escuchando, esas canciones me han ido envolviendo a pasos agigantados. No, definitivamente no creo que sea un disco repetitivo, ni mucho menos. Analizándolo con paciencia únicamente he tenido esa sensación al escuchar «Sangre al fin» (corte número dos) y «Dios Vs Alá» (formidable duelo de gargantas entre Juan y Joao Gordo, de Ratos de Porao), dos canciones que sí pueden tener una estructura bastante similar. En este disco hay temazos. Os recomiendo encarecidamente que disfruteis de canciones como la impresionante «Mi rabia», «Por el odio» (mi favorita), «Dirección propia», «Vivir para ti» (un explícito himno dedicado al poder de las adicciones a la hora de anularnos), «Política del miedo» (con una letra sencilla y directa que consigue retratar fielmente esa efectiva forma de manejar a las masas; ya hablaré más adelante de la remezcla de Violadores Del Verso), «Nadie» (letra durísima, cruda e impactante que nos hace reflexionar sobre la a veces casi imperceptible dualidad víctima-verdugo) o «Intactos» (con un brutal cambio de ritmo). Son temas que tienen todo lo necesario para convertirse en clásicos, siempre y cuando el oyente les de una oportunidad.

Antes de escuchar el disco sentía mucha curiosidad por saber cual sería el enfoque que le daría el grupo a las letras estando tan reciente el tema de la censura. Si bien la rabia y la mala hostia (muy comprensible y justificada, todo sea dicho) está enfocada hacia esa dirección en temas como el ya señalado «Intactos», el grupo no abusa en ningún momento de ello. Puede que esa rabia provocada por esos tristes acontecimientos impregne y salpique de refilón al resto de canciones, pero el hecho de que esa única temática no se adueñe de ellas ni se empeñe en monopolizarlas me parece algo bastante honrado. Dicen que no hay mal que por bien no venga y si bien sería un error lamentable otorgarle una excesiva responsabilidad a este hecho (y más cuando, como dije, el grupo no lo ha utilizado de forma repetitiva en ningún momento) lo cierto es que ese odio y esa mala hostia pueden haber ayudado indirectamente (el talento está por encima de todo) a que el resultado global sea tan positivo. Digamos que tengo la sensación de que el grupo ha sabido canalizar y reciclar todos esos sentimientos hasta convertirlos en un puñado de buenísimas canciones. Y por supuesto con esto no quiero decir (ni por asomo) que al grupo le haya beneficiado esta persecución ridícula, porque sería algo absurdo y de mal gusto.

Por otra parte, considerar la remezcla de Violadores Del Verso (los gigantes del hip-hop español) del tema «Política del miedo» como algo meramente anecdótico me parecería una falta de respeto hacia esta colaboración, porque es sencillamente espectacular. Estamos ante una remezcla realmente incontestable que además de enriquecer el disco de una forma fresca consigue que el oyente se quede con un sabor de boca muy positivo y gratificante al comprobar cómo dos estilos tan diferentes (o al menos en teoría) encajan de una forma tan compacta. Un ejemplo de conjunción perfecta.

Yo soy una de esas numerosas personas que esperaban mucho de este disco. Y no me ha defraudado en absoluto. No me gusta recomendar discos por recomendar, pero creo que si eres seguidor del grupo, este es un disco obligatorio que hay que escucharlo sin prejuicios y sin permitir que el pasado te condicione a la hora de valorarlo . De hecho considero que es un disco que no sólo demuestra que el grupo está intacto (nunca mejor dicho) y en un muy buen estado de forma, sino que va a ser muy importante a la hora de seguir construyendo este legado imparable. Y sino, tiempo al tiempo. Ah, por cierto, el libreto está muy trabajado y en él vienen las letras, pero de momento en la oferta no se incluye la lupa.

Puntuación: 9

Autor: Joaquín Maidagan

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