SPIRITUAL BEGGARS – RETURN TO ZERO

Crítica

Stoner rock, Sleazy, hard rock nórdico, rock de la new wave escandinava, bla bla bla, que no me cuenten milongas de esta banda, Spiritual Beggars practican heavy metal y heavy rock sin concesiones, y siempre me han resultado más deudores del primigenio sonido metalero de Black Sabbath (basta escuchar su homónimo de hace tres lustros con esos oscuros riffs), Zeppelin o incluso Deep Purple, que muchas de las bandas que hoy rellenan el panorama heavy de este década que se nos va.

Spiritual Beggars provienen (una más) de las frías tierras nórdicas, en este caso Suecia. Su punto de partida para el mainstream les vino de la mano de la apertura de la gira de Iron Maiden en el retorno de Bruce Dickinson, al menos ahí es donde empezamos a interesarnos por estos suecos, y eso que venían presentando su cuarto trabajo de estudio (Ad Astra), una joya que merece la pena escuchar y degustar.

Tras este trabajo y unos supuestos encontronazos que por poco dan al traste con la banda, cambian de cantante y editan dos años más tarde On fire, más cercano en sonido y repercusión al Mantra III, que al bombazo que supuso en 2005 Demons. Otra joya que no podemos dejar pasar, recomendable sería hacerse con la segunda edición del trabajo que viene con doble cd incluyendo un directo en Japón (donde son venerados) girando con Dio de presentación de su quinto trabajo On Fire, con un sonido de directo extraordinario. Demons, decimos, supuso el punto de inflexión perfecto para estar pendientes de sus próximos lanzamientos, porque el álbum, en sí, es un auténtico trallazo altamente recomendable, y probablemente, sin excesivo riesgo a equivocarnos, el mejor de su carrera.

Cinco años después, la banda de Michael Amott (exCarcass y guitarra de Arch Enemy), que no necesita excesiva presentación, vuelve a la palestra con su nuevo hijo que han venido en llamar Return to Zero. Editado para Europa el pasado 30 de agosto (Japón ya lo viene disfrutando una semana antes, mientras que los USA tendrán que esperar al 12 de octubre), ha supuesto una espera excesiva, que para una banda del calibre de la que nos ocupa, se me antoja demasiado tiempo, porque su calidad, innegable, viene dando fuertes empujones para que no sea el entretenimiento de Amott cuando en Arch Enemy no están muy ocupados girando o grabando.

En este nuevo trabajo que nos ocupa, Return to Zero, los teclados corren de nuevo a cargo de Per Wiberg (OPETH), tras los parches nos volvemos a encontrar a Ludwig Witt de FireBird, y en el bajo persiste y hace un excelente trabajo Sharlee D’Angelo, que comparte banda con Amott en Arch Enemy ( y también pulula por Mercyful Fate, ojo), pero lo más significativo para este nuevo trabajo es el cambio de vocalista, siempre algo peliagudo en las bandas rock, que tras años siendo con maestría Janne «JB» Christoffersson la voz de Spiritual Beggars, ahora, y tras decisión del propio cantante para volcarse en su proyecto Grand Magus, le ha tocado el turno a Apollo Papathanasio de Firewind.

A la luz queda que Amott sabe rodearse de músicos de nivel. En el caso del cantante creo que han sabido buscar un tipo con mayores registros que JB, menos curtido, pero con mayor potencial por aportar. No obstante, el directo marcará y establecerá las verdaderas diferencias que podamos encontrar. Return To Zero es un disco variado, muy en la onda de su antecesor Demons, al cual no llega a superar a mi entender, pero que goza de una exquisita madurez compositiva. Es producido por el propio Amott junto a su compañero de mezclas e ingeniero de sonido de sus últimos trabajos Rickard Bengtsson.

Nadie puede esperar en esta banda temas que enganchen a la primera, necesita su tiempo, oxigenarse en tu reproductor musical, como el buen vino. Abre una intro que da título al disco y que supone precisamente eso, una intro inferior al minuto que da paso a Lost in Yesterday, un tema con inicio a lo Cathedral, pero con el desenfado propio de esta banda desde su edición Demons, gustando de esos pasajes intermedios que sólo Per Wiberg sabe introducir para que Amott nos deleite con su guitarra. Star Born supone el corte más machacón del disco, que no el más duro, la simpleza del tema es su grandeza.

Tras éste llega el corte que han elegido como single, para mí un tema que no representa lo mejor del disco y que su comercialidad y su ritmo contagioso llega a partir de los tres minutos de canción, eso sí, una maravilla, pero hasta entonces, se trata de un corte sabbathiano setentero de los que tienen muchos a lo largo de sus siete álbumes (no por ello malos temas). Tal vez hecho el tema con menor duración y bailando entre el ritmo que han sabido sacar a mediados de la canción e introduciendo con menor contenido y minutaje, hubiera resultado un temazo. Requiere escucha también. Y bueno, el álbum se mueve entre temas como We are Free o Coming Home de onda marcadamente melódica (dentro del sonido Beggars) hasta temas como Spirit of the Wings, mi favorita.

Un temazo en toda regla, que aleja a Amott de los clichés que podamos asociarle de Arch Enemy o Carcass, un pasaje tribal que no deja indiferente a nadie. Podrá no gustar, resultar pesada y lenta o sin carácter, pero este corte me sigue demostrando lo mucho que este hombre tiene que decir en el panorama rock. En Concrete Horizon coquetea con mucha delicadeza con el AOR (pasado por la batidora Beggars), sin que el teclado sobrepase el colchón que se le supone está ahí pero que no lo hace Sr. Presente ni lo convierte en empalagoso ni lo impregna en laca.

Digo, un disco variado, porque pasar de Concrete Horizon a A New Dawn Rising, mezclando Spirit of the Wings, o The Road Less Travelled, balada del disco (a la que le hubiese propinado más tiempo de piano y voz), supone un impacto importante para poder amoldarse al sonido que Amott imprime a este trabajo. No obstante, hay temas que bajan el listón con respecto a otros, la balada por ejemplo es claro ejemplo. No es precisamente el fuerte de los Beggars los temas edulcorados, no. En Demons, el disco es redondo y da igual el tema que pongas, en este trabajo hay enormes cortes, pero algunos, pocos, pasan más desapercibidos.

Un punto muy interesante es dejar para el final y como bonus de determinadas ediciones una cover de Uriah Heep, más orientada al sonido Cactus o a los primeros Vanilla Fudge que al propio de los Uriah, pero que la encuentro muy acogedora, reveladora, y que sienta definitivamente las bases de aquello de lo que Amott bebió y bebe para formar y componer en Spiritual Beggars. En realidad, lo que este álbum me deja claro es que Michael Amott es una máquina de engendrar y vomitar riffs, duros, rápidos, melódicos, afilados…, y lo mejor, no se le acaban las ideas.

Puntuación: 8

Discográfica: Inside Out

Autor: Jesús Cabezas (Noko)

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