STEEL HORSE – WILD POWER

Crítica

Dos años de existencia como grupo, diferentes modificaciones en su seno y un buen número de directos para labrarse un prestigio como banda sirven de breve currículo para STEEL HORSE, los madrileños que están en boca de todos y que tienen a los seguidores del Metal más clásico enjuagándose lágrimas de alegría ante su aparición.

Musicalmente consanguíneos de grupos como Iron Maiden o Accept, “Wild power” es uno de los debuts más esperados de los últimos años. 42 minutos que refrendan lo que dejaron escuchar en su demo de 2008 “Raise your fist”, con un sonido profesional y a la altura de las composiciones, siendo David Martínez el encargado de esta tarea y los estudios M-20 el lugar escogido para su grabación el pasado mes de marzo.

“Sons of fire” nos pone en situación. Un riff inicial que recuerda al de “The evil that men do” deja paso a una melodía tarareable y sencilla de recordar. La voz de Jorge es clara y fácilmente audible, haciendo que el inglés no sea en ningún momento un obstáculo para el grupo o el oyente. El solo de Willy Gascón es de alto octanaje pese a su brevedad; quienes le hemos visto en directo podemos jurar que es de lo mejorcito a las cuerdas que circula por nuestros escenarios. Un tema redondo para abrir boca.

Batería, guitarra y bajo: así de simple y así de complicado a la par. “Run to survive” está sacada del molde original que dio forma al Heavy Metal, con un estribillo para lanzar los cuernos al aire con la diestra y agitar la cabeza hasta partirnos el cuello. El primer tercio de la obra concluye con “Burning soul”, más lenta y con un marcado sonido de bajo, tiene en su sección intermedia unos extraordinarios pasajes instrumentales, no menospreciando por ello en ningún momento la tarea en el micrófono de Jorge, que saca agudos en tesituras que ya se encuentran en pocas grabaciones y que no quedarán sólo aquí, sino que podrán encontrarse en varios de los posteriores cortes.

Más movido y bailable (qué difícil se hace asociar esta palabra a la mayoría de discos actuales) es el homónimo al álbum. El estribillo es épico sin resultar pretencioso, un verdadero himno de batalla de estructura clásica y que es uno de los puntos álgidos tanto del trabajo como de los conciertos del grupo. Es del todo inevitable aludir a Iron Maiden al hablar de “Nemesis”, instrumental que marca el punto intermedio del disco. “Transylvania” o “Losfer words” pueden ser las referencias, pero la canción de Steel Horse nos le va a la zaga, con la diferencia de que las dobles guitarras aquí corren a cargo de sólo un músico, lo que otorga más mérito a los madrileños.

“Raise your fist” porta la sobriedad por bandera. De sencillo estribillo y coreable final, es la batería de Rubén (actualmente fuera de la banda y centrado en Calibre Zero) el elemento más destacable en esta ocasión. Sin ser una de las mejores piezas no desentona ni empobrece el resultado global del álbum. Su continuadora, “Line of fire”, tiene un fantástico trabajo en la guitarra de Willy, logrando un perfecto balance entre velocidad y limpieza dentro de la distorsión. Una canción que no sólo crece internamente en sus algo más de 4 minutos de vida, sino que con cada escucha ofrece diferentes caras a investigar y disfrutar.

El pie del acelerador se levanta en “Winds of time”, un mediotiempo en el que toda la banda saca sus mejores galas, brillando tanto los músicos como el vocalista para probar que su categoría supera y eleva la media nacional. De nuevo se recupera la velocidad de crucero en el cierre del disco, “Night terrors”, con unos cambios de ritmo elaborados y un final a la vieja usanza. La canción mantiene la coherencia respecto al resto del álbum, aunque sus características la hacen idónea para servir de broche al conjunto.

Declaramente heavies, salvajes y poderosos son Steel Horse. No quiero hablar de un movimiento revivalista de los 80, sino más bien de seguidores de una tradición que no debe morir. Será santo de devoción de unos y acto de herejía contra la modernidad para otros, pero en el término medio reside la virtud, y haciendo caso a la equidad hay que decir que este trabajo es sobresaliente en su género, trayéndonos música que nunca se debió perder y que aún tiene espacio en nuestra escena. Si tenéis la ocasión de verles actuar en directo no la desaprovechéis, pero hasta que llegue ese momento empapaos de este “Wild power”, fantástica opera prima que cual San Pedro debe ser la piedra sobre la que cimentar su Iglesia para los devotos del Metal de la vieja escuela con copyright de 2009.
Puntuación: 9

Autor: David Jimenez Rodriguez

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