STÉPHAN FORTÉ - ENIGMA OPERA BLACK

Crítica

La de Stéphan Forté empieza a ser una carrera a tener en mucha consideración. El guitarrista y alma mater de ADAGIO se ha labrado un merecido nombre en el mundo de la guitarra y es uno de los nuevos “guitar heroes” que podemos escuchar. Su estilo progresivo de clara influencia neoclásica nos ha permitido disfrutar de impresionantes melodías, estructuras complejas y, por supuesto, maestría interpretativa a lo largo de discos tan interesantes como “Underworld” o “Dominate” de ADAGIO o su primer disco en solitario “The Shadows Compendium”. Su estilo compositivo e interpretativo le llevaron a formar parte del festival de Jason Becker “Not Dead Yet”. Stéphan nunca ha ocultado su admiración por Jason Becker y Marty Friedman (¡Qué dúo formaban estos dos en CACOPHONY!) así que podéis imaginaros su sorpresa cuando el mismo Jason, que siguió el festival a través del streaming de Youtube, se puso en contacto con el para felicitarle por su actuación y pedirle que le visitara. La calidad de Forté como intérprete y compositor no deja de recibir pruebas y apoyos a su calidad.

Ahora, tres años después de “The Shadows Compendium”, llega hasta nosotros el nuevo lanzamiento del guitarrista. De nuevo en solitario, Stéphan nos presenta “Enigma Opera Black” y lo hace además bajo su nuevo sello discográfico Zeta Nemesis Records. Se trata de un proyecto en el que el guitarrista ha puesto todo el esfuerzo posible, desarrollando un concepto general que comienza a transmitirse desde el artwork hasta la última nota. En sus propias palabras, ha querido transmitir esa sensación de magia y asombro que nos producían cosas cotidianas cuando las mirábamos de niños, con nuestra imaginación en su apogeo. El disco comienza con “Short Virtuosity Etude” una intro de carácter puramente neoclásico, que no es ni más ni menos que una adaptación de la Sonata 14, Opus 27nº2, movimiento III Presto Agitato de Beethoven.

Una adaptación clásica parece muy apropiada para abrir un disco instrumental de un guitarrista de sus características, aunque la entrada de “Enigma Opera Black”, el siguiente corte del disco, nos desvela pronto que el sonido del mismo no se va a limitar a una aproximación guitarrera a la música clásica y sonidos afines, sino que no desde el primer momento nos ofrece un sonido potente, con riffs verdaderamente duros, arreglos disonantes  y atmósferas oscuras. Stéphan se dedica a desgranar diferentes  sonidos a su guitarra, construyendo un tema que juega con las luces y sombras de su estilo. No se trata de una simple sucesión de arpegios y solos a toda velocidad, cargados de melodía, no, se trata de una pieza con un enfoque totalmente diferente, con velocidad y potencia en la base rítmica, con riffs duros y con solos “góticos” en el sentido más vampírico y fantasmal de la palabra. Además, el tema cuenta con la participación de Andy James, añadiéndole un aliciente extra.

El siguiente corte lleva por nombre “Zeta Nemesis” y es uno de los más importantes de este trabajo. Se trata de una de las composiciones más excitantes del mismo, da nombre al nuevo sello discográfico de Stéphan y además, cuenta con la participación del mismísimo Marty Friedman. Una vez más nos topamos con una atmósfera oscura, unos riffs potentes y unos fraseos que mantiene ese estilo neoclásico desde una perspectiva diferente a la que han ofrecido a lo largo de sus carreras intérpretes como Malmsteem, Romeo o Batio. Más oscuro, más detallista y más preocupado por el resultado global del tema, Forté nos presenta una composición de clara influencia progresiva que va descubriendo en los recovecos de su estructura los pilares y detalles oportunos para desarrollar un sonido verdaderamente personal.

Sector A Undead” sigue profundizando en los intereses progresivos de Stéphan, presentándonos un nuevo con riffs potentes, pero en esta ocasión ligeramente menos oscuro y con un interesante trabajo de synth, que contribuye a crear una atmósfera delirante y futurista sobre la que las guitarras de Stéphan y de Paul Wardingham (invitado para este tema) desgranan toda su maestría. Es un corte bastante bombástico y tiene, por decirlo de algún modo y pese a sus siete minutos de duración y constantes giros, alma de single (si es que eso existe en un disco instrumental).

Pure” llega como un tema bastante más íntimo, siendo uno de los cortes dónde más se deja sentir ese halo pseudo mágico que Stéphan buscaba para este disco. Menos oscuro, menos pesado y más fluído, el tema es un medio tiempo en el que la guitarra de Forté nos muestra su lado más amable. Exceptuando la intro (“Short Virtuosity Etude”) y la outro (“Peace”) este es el tema más corto del disco y vendría a ser el equivalente de la “balada” en cualquier disco convencional. Es uno de mis cortes favoritos y con seguridad podría adaptarse perfectamente como solo durante algún concierto con ADAGIO.  El camino por este mundo onírico y mágico que el guitarrista francés a construído para este trabajo nos lleva hasta “Enter Sigma Scorpii”, un tema con una atmósfera bastante espacial, que recupera algunos riffs verdaderamente potentes y una sección rítmica muy contundente, además de una estructura bastante progresiva sobre la que la guitarra de Forté parece verter sus notas como si de un río se tratase, fluyendo a través de ella, acompañándola en cada curva, atravesando los rápidos y descansando en los remansos. Con fuera e intensidad, es uno de los temas más vistosos del disco y con mayor influencia de la guitarra neoclásica más tradicional.

Praying Lord Bhairava At The Foot Of Mount Kailash” es otra de mis composiciones favoritas en este trabajo. Muy etérea, de carácter muy progresivo y llena de sorpresas, es una de las composiciones que mejor resultado global presentan para mi gusto, consiguiendo que la guitarra, innegable y necesario protagonista, no acapare toda la esencia y espacio de un tema que nos ofrece muchos detalles en su atmósfera, en los teclados y en la estructura. Un viaje realmente excitante que nos lleva hasta el que posiblemente sea el tema más ambicioso del disco: “Suspended Tears Into Space”. Se trata de un corte que combina a la perfección todos los aspectos sonoros que hemos podido disfrutar a lo largo de este disco, construyendo una pieza realmente mágica en sí misma, que nos muestra toda la capacidad interpretativa y compositiva de Forté. Potente, llena de luces y de sombras, estructuralmente aventurera y verdaderamente intensa, “Suspended Tears In To Space” nos ofrece además la posibilidad de disfrutar de la colaboración de Marco Sfogli con un solo de casi medio minuto (entre el 4.17 y el 4.44) que añade al tema un punto extra de variedad.

Por último, este disco se cierra con la ya mencionada outro “Peace”, una pequeña pieza relajada, onírica, que me hace pensar en luz blanca y en una esfera (un globo quizás) flotando hacia la inmensidad, hasta desaparecer de nuestra vista. Un final verdaderamente apropiado para este trabajo.

Escuchado el disco, diría que “Enigma Opera Black” es el equivalente musical a una película de Tim Burton: está lleno de vivos colores, de giros y de personajes divertidos, pero es profundamente oscuro y a su manera grotesco. Un “Grand Guignol” de metal neoclásico. Y uno de los discos más diferentes y divertidos que he escuchado últimamente.

 

TRACKLIST:

01.- Short Virtuosity Etude
02.- Enigma Opera Black
03.- Zeta Nemesis
04.- Sector A Ondead
05.- Pure
06.- Enter Sigma Scorpii
07.- Praying Lord Variaba At The Foot Of Mount Kailash
08.- Suspended Tears Into Space
09.- Peace

 

Han Participado:

Stephan Forté –Guitarras, Todo.
Frank Hermanny – Bajo
Andy James – Guitarra en 2
Marty Friedman – Guitarra en 3
Paul Wardingham – Guitarra en 4
Marco Sfogli – Guitarra en 8
Kevin Codfert – Teclados
Morgan Berthet – Batería

 

Puntuación: 8,7/10
Discográfica: Zeta Nemesis Records
Autor: David Rodrigo (Coon)

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