STIGMA – FLORES NEGRAS

Crítica

Muchos años lleva STIGMA ya en la lucha underground. Muchos cambios de formación, tiempos de parón y vuelta a la actividad han pasado desde que su bajista y actual vocalista Iñaki pusiera en marcha el proyecto allá por 1993. Se dice pronto, pero a veces la música es así, esquiva en la mayoría de los casos y con la virtud de hacerte saber cómo empiezas, pero jamás hacia donde irás o cómo acabarás…

En el caso de STIGMA su historia ha sido un continuo cambio de miembros en su formación, lo cual ha ido retrasando año a año sus trabajos discográficos, sus envites al paso del tiempo en forma de plásticos que contengan composiciones para siempre. En 2002 llegó su primer trabajo autoproducido, un disco titulado como la propia banda que pronto comenzaría a hacer que el grupo empezara a estabilizarse y conseguir bolos y rodaje dentro del panorama local de conciertos, algunos festivales, fiestas y eventos en directo… es decir, todo aquello que de verdad pone a prueba la continuidad y valía de un grupo.

Tras todo ello es donde se enmarca este “Flores Negras” que nos ocupa, segunda maqueta autoproducida por el grupo y un nuevo intento de dar definición y presencia a su música dentro del peligroso y devorador circuito actual. El resultado es un trabajo de 11 temas con una producción evidentemente muy mejorable, por lo que no será ésta la que nos diga a primera vista la valía de las composiciones de STIGMA. En esta ocasión tenemos que penetrar a fondo en la verdadera idiosincrasia de los temas del quinteto, un quinteto que procura defender una total libertad a la hora de plasmar sus ideas en el disco, una visión oscura del rock en una versión que camina hacia el heavy metal y que se apoya en voz aguda dominante para dejarse rodear de extraños aportes vocales semi-guturales o de ultratumba, distorsionados para crear un efecto de opresión y amenaza que consiguen dejar bien definido en el tema de apertura “Crueldad”, un corte al que cuesta acostumbrarse (puede que muchos no lo consigan dada su peculiaridad sonora) pero que, tras varias escuchas, consigue emocionar de una extraña forma en la que acaba por llegarnos el mensaje de impotencia social que pretende transmitir.

Aún así, notamos en su desarrollo ciertos detalles que más adelante se convertirán en un cierto problema para la banda, pero que de momento no aparecen y cuya ausencia convierten a los primeros cortes como “¿Porqué?” o “Recuerdos” en destacables temas de heavy rock veloz pero igualmente oscuro y rockero, de nuevo extraño en su definición dada su estructura poco convencional o, como tendremos que decir más adelante en otros cortes, cierta desestructura de base.

Apoyo constante en melodías de piano y una buena plataforma instrumental, como denotan los solos que nos encontramos en “Recuerdos” o los cambios de ritmo que tenemos en la larga “Oscuridad Infinita”, son dos de las virtudes más destacables de esta formación a la que, por otro lado, aún le resta un camino intenso hasta encontrar el punto exacto en el que su propuesta se muestre convincente del todo y sus temas logren emocionarnos de la forma en la que inicialmente podemos apreciar que pretenden sin llegar a conseguir.

En gran parte del disco la banda se pierde en conseguir composiciones de estructuras algo complicadas (excepto en el caso de la versión que se marcan de la ya clásica banda sonora de El Último Mohicano en “The Kiss) y, sobre todo, muy poco definidas, que acaban por perderse cuando al combo le añadimos una voz aún sin madurar, ciertamente mejorable que naufraga a la hora de afrontar una extraña predisposición de las letras a sonar asonantes y con demasiadas licencias a la hora de cambiar acentos que lleven a la palabra a encajar en el hueco que la canción ha dejado para ella. Un recurso que usado de forma correcta puede quedar resultón, pero que en este caso, y al repertirse en demasía, demuestra una pequeña falta de elaboración lírica a nivel técnico, lo cual no quita que las intenciones o los sentimientos que se pretenden contar no sean loables o fáciles de identificar y asimilar… Le ocurre a “Traición”, a “Ellos” o “A un poeta” y pasa también en la balada final titulada “Oscura Luz”, un corte bonito y lleno de intención romántica cuyo handicap vuelve a ser el de un ritmo vocal y una letra que no acaba de encajar del todo en el bonito baile sentimental que nos ofrece el piano de Jose.

En definitiva, nos encontramos ante un trabajo irregular para una banda especial, con tintes a poder lograr algo diferente y personal en el limbo que existe entre el rock duro y el heavy metal, pero que aún se enfrenta al reto de conseguir que sus composiciones generen más expectativa, alcancen más directamente nuestros sentidos y contengan un mayor número de razones para demostrarnos que estamos ante una apuesta de futuro convincente y resolutiva. Mientras, las asignaturas de las estructuras compositivas, la fuerza y competitividad de la voz y unas letras más depuradas y oportunas, son los objetivos pendientes que, a juicio de un servidor, deberán trabajar con ahínco y tesón los 5 miembros de STIGMA.

TRACKLIST:

01- Crueldad
02- ¿Porqué?
03- Recuerdos
04- Flores Negros
05- Alegría
06- Traición
07- The Kiss
08- A un poeta
09- Oscuridad infinita
10- Ellos
11- Oscura Luz

STIGMA son:

M. Angel: Guitarra solista y coros
Patricia: Batería
Felipe: Guitarra rítmica
Iñaki: Voz y bajo
Jose L.: Teclados y coros

Puntuación: 5

Autor: Daniel Velasco

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