SUBLIMINAL FEAR – ONE MORE BREATH

Crítica

Formada en 2001, SUBLIMINAL FEAR es una banda que, si bien define su estilo como Death Metal melódico, se nota que está abierta a otras influencias, como el Thrash o el Heavy, lo que enriquece su sonido y lo vuelve más actual. En su discografía encontramos una demo en 2005, un primer disco, titulado «Uncoloured world dying», en 2007, y por último (de momento), «One more breath», el disco de 2012 que pasamos a comentar.

Lo primero que llama la atención al escuchar este disco es la rapidez, potencia y agresividad de las diez canciones que lo componen, en las que se ve un trabajo muy grande, y en las que la batería destaca mucho, gracias sobre todo a una producción muy cuidada, pero también los teclados, grabados por dos músicos invitados, los hermanos Alfredo y Marco Mameli. Una escucha más atenta del disco permite apreciar mejor los detalles de calidad de los músicos y la variedad del sonido, con la alternancia de voces limpias y guturales, y que no se limita a repetir los esquemas del estilo, sino que aporta otras influencias y actualiza el sonido.

El disco empieza con “Prayers of the innocent”, una canción potentísima que desde el primer momento da una caña salvaje y no da un segundo de respiro. Es un tema muy visceral, con unas guitarras muy conseguidas, especialmente el solo, y un ritmo de la batería rapidísimo. Carmine alterna la voz gutural con otra más limpia, dando un claro ejemplo de su versatilidad.

Con el sonido de la guitarra “acercándose” empieza “Ready to fight”, una canción en la que el riff y las melodías de la guitarra son fácilmente reconocibles. Tiene un estribillo perfecto para los conciertos, y un ritmo potentísimo, que nos incitará a hacer headbanging con mucha fuerza.

El tema que da título al disco es muy rápido, con un ritmo machacón y potente, en el que destaca sobre todo la batería de Mark, que parece una verdadera ametralladora en ciertos momentos. Las melodías de la guitarra de Doddo están muy logradas, y casi rivalizan con la voz de Carmine para llamar nuestra atención. La canción termina con el sonido fundiéndose de manera progresiva.

Suena un sintetizador para introducir “Not in your hands”, otra canción cañerísima en la que la aportación del teclado es muy destacable, dando a esta canción una atmósfera casi galáctica en algunos momentos, de forma que casi resulta una pena que el grupo no utilice el teclado en los conciertos. Sin embargo, esa presencia del teclado no resta protagonismo al resto de los instrumentos, resultando uno de los temas más salvajes del disco.

“Waters of solitude” es una canción que desde el primer momento resulta muy dura, con un ritmo rápido e imparable. Carmine vuelve a alternar timbres distintos al cantar, enriqueciendo mucho el sonido de un tema en el que además la presencia de la guitarra es constante. Su estribillo es muy pegadizo y se queda en la cabeza a la primera.

Con muchísima velocidad y un riff muy característico empieza “Raving of the moment”, una canción en la que los cambios de ritmo remiten inmediatamente a grupos como IN FLAMES. Se trata de un tema muy variado, en el que los teclados vuelven a tener mucho peso, y que se llama la atención por encima del resto de las canciones, siendo una de las mejores del álbum.

Otro tema potentísimo es “From joy to agony”, una canción de melodía muy reconocible, que se queda en la cabeza desde el primer momento. La alternancia de voces limpias y guturales la convierte en una canción muy interesante, en la que la guitarra hace unos riffs que suenan por debajo de la voz, y también un solo muy conseguido.

Un riff muy currado y reconocible sirve de arranque a “Become victim”, un tema potente, con una batería impresionante, unas guitarras muy logradas, y, sobre todo, unos cambios de ritmo que encajan muy bien. Carmine vuelve a alternar voces diferentes, alternando las partes guturales, que coinciden con los momentos más salvajes, con otras limpias, durante los momentos más fáciles de escuchar.

“Run away (from this hate)” es otra canción que empieza con mucha potencia, y con un riff muy reconocible, y de hecho, el trabajo de Doddo con la guitarra es de lo mejor del tema. Destaca también la alternancia de voces de Carmine, aunque predominan las partes de voz gutural, que son también las más agresivas.

Termina el disco con “Immutable event”, un tema que empieza con el sonido del teclado y la guitarra, creando una atmósfera de tranquilidad, que rápidamente se ve rota por la entrada de la voz y el resto de los instrumentos. La canción se desarrolla a partir de ese momento con mucha rabia, aunque con algunos momentos en los que la música es más fácil de escuchar y Carmine, con voz limpia, realiza una melodía muy interesante con su voz. El solo es uno de los mejores del disco.

En definitiva, «One more breathe» es un álbum cañero, rabioso y que no da un segundo de respiro, con unos riffs muy logrados y un trabajo impresionante con la batería. El grupo demuestra una gran calidad técnica y también muy buenas ideas, aunque en ocasiones su trabajo resulta algo repetitivo. Sin embargo, la calidad de los músicos nos lleva a esperar que sus próximos trabajos también sean dignos de destacar.

SUBLIMINAL FEAR son:

Carmine: Voz.
Doddo: Guitarras.
Alessio: Bajo y coros.
Mark: Batería.

TRACKLIST:

01- Prayers of the innocent.
02- Ready to fight.
03- One more breathe.
04- Not in your hands.
05- Waters of solitude.
06- Raving of the moment.
07- From joy to agony.
08- Becoming victim.
09- Run away (from this hate).
10- Immutable event.

Puntuación: 7
Discográfica: SG Records
Autor: Pablo Folgueira

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