THE MAN EATING TREE – VINE

Crítica

The Man Eating Tree es una de las nuevas apuestas de Century Media para el futuro. Se trata de una nueva formación en la que no falta experiencia (destaca la presencia de Janne Markus (Poisonblack) en la guitarra, Vesa Ranta (Sentenced) en la batería y Heidi Maatta (Embraze) en los teclados) y tampoco caras más nuevas y sorprendentes como la del vocalista Tuomas Tuominen, quien a pesar de llevar catorce años en activo con Fall Of The Leafe no había sonado con fuerza en la escena hasta ahora.

Con estos credenciales el estilo que practica este nuevo combinado nos sale solo: se trata de una suerte de Gothic Metal que nos recuerda a los últimos trabajos de Poisonblack y Sentenced, o incluso Tiamat (con ciertas diferencias, claro). Su debut lleva por nombre “Vine” y su nombre ha empezado a sonar con mucha fuerza en los círculos del estilo y entre los promotores de diferentes festivales europeos.

Yo siempre he sido un gran fan de Sentenced y su separación y el posterior fallecimiento del guitarrista Miika Tenkula fueron un jarro de agua fría, por mucho que Poisonblack pretendiesen seguir su estela comandados por el vocalista Ville Laihiala. Este es el primer trabajo en el que vuelvo a escuchar la batería de Vesa Ranta desde aquel gran “The Funeral Album” y su estilo sigue siendo completamente inconfundible y único.

Esto, el buen hacer a la batería, y la buena interpretación de Tuomas en el micrófono son quizás los elementos más destacables en el sonido de The Man Eating Tree. “Vine” es un disco que se puede escuchar una y otra vez y constantemente nos encontramos con que, por momentos, pasa bastante desapercibido. Durante mis escuchas he pensado que era posible que no le estuviera prestando suficiente atención, pero tras varias vueltas me he dado cuenta de que el problema es otro: “Vine” es un disco que ofrece una ejecución casi perfecta y una composición pulcra y bien estructurada, además de una producción casi perfecta. Sin embargo, más allá de lo comentado, este disco carece de toda alma, de garra; no tiene espíritu y esto hace que acabe por perder nuestra atención en un momento u otro.

Aquellos que sean verdaderos aficionados al género seguramente sean capaces de encontrar momentos interesantes en este disco, como la inicial “Lathing A New Man” y su poderoso riff o la interesante “The Longitude Sleep”. Técnicamente este es un lanzamiento impecable desde todos los ángulos, pero su falta de personalidad (tomando esto en el más amplio sentido de la palabra) hace que “Vine” no termine de resultar todo lo bueno que sus virtudes harían esperar.

Cortes como “The White Plateau”, “Tide Shift”, «King Of July»(posiblemente lo mejor del disco) o “Of Birth For Passing” tienen el potencial necesario para ser verdaderos éxitos dentro del estilo y podrían haber llegado a convertirse en auténticos referentes para un sonido que últimamente anda de capa caída. La calidad del grupo es innegable pero su implicación en el sonido, más allá de su técnica y habilidades, deja bastante que desear. Es un fallo importante que podría dejar un proyecto tan interesante como este en un grupo más si la formación no consigue darle solución en futuros lanzamientos.

Uno de los momentos más interesantes y emotivos de este lanzamiento lo protagoniza la versión de “Nights In White Satin”, que se nos presenta a través de un filtro sonoro muy peculiar para adecuarla al estilo de este grupo finlandés. La voz de Tuomas Tuoaminen nos sorprende por su claridad y su rango más bien alto, poco habitual entre las voces masculinas del género y los teclados de Heidi Maatta consiguen crear atmósferas melancólicas y muy interesantes, pero una vez más nos topamos con una preocupante falta de garra.

Creo que en este disco y en este grupo yace un potencial realmente impresionante, pero solo el tiempo dirá si puede llegar a convertirse en una realidad o por el contrario se quedará en un simple intento. “Vine” es un trabajo detallista, preciosista hasta el extremo, algo que personalmente me gusta bastante, pero en el proceso el grupo ha perdido cualquier viso de personalidad que pudiera tener y eso es un lastre difícil de llevar.

No obstante se trata de un trabajo interesante para los fans del género y que supone el primer paso para un grupo que sin lugar a dudas tendrá más y mejores oportunidades de demostrar su clase (temas como “Out Of The Wind” o “Amended” solo pueden salir de la cabeza y los dedos de un genio). Interesante, pues, para los más acérrimos al estilo y para aquellos que quieran escuchar un disco que casi podría considerarse una “masterclass” de interpretación y creación técnica.

Puntuación: 7

Discográfica: Century Media

Autor: David Rodrigo (Coon)

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